¿Cómo afectará el contexto económico a las empresas en 2026?
El año ha arrancado igual que comenzó: con un contexto económico tan incierto (o más) que en 2025. ¿Cómo impactará a las empresas?

El año 2026 no ha podido comenzar de manera más abrupta, con acontecimientos como la irrupción de Donald Trump en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro, la amenaza del propio presidente estadounidense a la soberanía de Groenlandia o las revueltas de Irán.
Sin embargo, su impacto en los mercados ha sido casi imperceptible. Parece que estemos tan acostumbrados a situaciones de este tipo que ya nada es capaz de alterar un contexto económico que, por otro lado, muestra una enorme volatilidad e incertidumbre desde la crisis de la COVID-19.
Y no es para menos, puesto que en apenas un lustro hemos asistido a una pandemia, el estallido de una guerra en suelo europeo y otra en Oriente Próximo, sucesivas crisis en la cadena de suministro, un periodo de inflación global, una guerra comercial entre Estados Unidos y China, extendida luego al resto del mundo con la imposición de aranceles con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, etc.
¿Cómo evolucionará el contexto económico?
Todo ello tuvo un impacto en la evolución de la economía mundial en 2025, aunque menor de lo esperado. ¿Y qué pasará en los próximos años? “Aunque el PIB mundial ha resistido mejor de lo esperado a los efectos de la guerra comercial, se prevé que en el próximo ejercicio modere su crecimiento hasta el 2,6% y se recupere ligeramente en 2027 (2,8%)”, indica Crédito y Caución.
Pero la evolución diferentes regiones o países del mundo será muy distinta. La aseguradora vaticina que Estados Unidos crecerá en torno al 2%. Igualmente, Coface pronostica que la economía estadounidense se estabilizará ligeramente por debajo de un crecimiento del 2%, “impulsada de forma masiva por inversiones en inteligencia artificial (IA) y tecnología: centros de datos, redes, generación eléctrica, etc.”, precisa.
Los países emergentes de Asia seguirán liderando el crecimiento (+4%), “aunque a un ritmo algo menor del que venían registrando”, apostilla Crédito y Caución.
En este sentido, Coface reseña que “China continuará su desaceleración orgánica, pese al objetivo oficial del 5%”. Por el contrario, destaca que el “fuerte dinamismo” de India, “apoyado en sus motores internos y su baja exposición al mercado estadounidense”.
Una Europa de ‘dos velocidades’
La zona euro, por su parte, presentará el peor comportamiento dentro de las economías avanzadas, “con un repunte moderado del 0,9% en 2026 y del 1,6% en 2027, a medida que los efectos negativos de los aranceles estadounidenses se hagan más pronunciados”, detalla Crédito y Caución. Asimismo, Coface anota que el crecimiento previsto se mantiene cercano al 1%, en línea con la evolución registrada en 2025.
Además, Crédito y Caución recalca que en 2026 veremos una Europa de “dos velocidades”, ya que los países del Sur —España, Portugal, Italia y Grecia— despuntarán sobre sus vecinos.
“Entre ellos, el mercado español es el que presenta mejor rendimiento por el empuje del sector servicios, gracias al turismo y a una sólida demanda interna. La previsión es que el consumo se incrementará un 2,6%, debido a una mejora de los niveles de empleo”, especifica.
La aseguradora también pronostica que la zona euro acabará 2026 con una inflación del 1,6%, un exiguo incremento de las exportaciones del 0,3% y una estabilización de la tasa de paro en el 6,3%. Además, señala que “se observa cómo las subidas salariales se están ajustando gradualmente a una menor inflación, lo que repercute en la capacidad de gasto de los consumidores”.
¿Cómo repercutirá en las empresas?
Coface identifica tres grandes retos para las empresas en este ejercicio: el proteccionismo estadounidense, la competencia China y la inestabilidad política regional.
Respecto al proteccionismo de la Administración Trump, remarca que “pese a los temores iniciales, los aranceles de Estados Unidos no han provocado grandes distorsiones para los exportadores europeos”.
Así pues, explica que “las tasas efectivas se sitúan actualmente en torno al 16-17% a escala global, un nivel que afecta a Europa tanto como a sus competidores”. Es decir, que Europa no tiene unos aranceles mayores que otros países. Incluso son menores en algunos productos.
De este modo, la aseguradora considera que “el verdadero peligro para la industria europea se encuentra en otro frente: el ‘segundo shock chino’, caracterizado por un dumping masivo de la sobreproducción china en el mercado europeo”.
“Este riesgo se explica por la combinación de sobrecapacidad china y aranceles estadounidenses, que dificultan el acceso al mercado norteamericano. Por ahora, China ha logrado redirigir sus exportaciones hacia Europa (+6% interanual) y, sobre todo, hacia terceros países o ‘conectores’, como Vietnam (+20 %)”, explica la entidad.
“Esta ofensiva comercial china ejerce una fuerte presión deflacionaria: la brecha de precios entre productos chinos y europeos se ha ampliado 30 puntos desde la reapertura post-COVID, llegando a más de 40 puntos si se consideran las fluctuaciones cambiarias”, añade.
Coface especifica que esta sobrecapacidad china afecta particularmente a algunos sectores, “como el de vehículos eléctricos, donde China ha dado un salto espectacular hacia la gama alta; el de bienes de equipo, especialmente los relacionados con la producción de energía libre de carbono; o el de metales, cuyos dos principales mercados —construcción y automoción— están en desaceleración”.
Desaceleración del comercio mundial
Igualmente, Crédito y Caución anticipa que el comercio global registrará crecimiento cero este año, tras anotarse un incremento del 3,5% en 2025. Esta ralentización se explica por el impacto de la guerra comercial.
“Con la aplicación de los nuevos aranceles, las compañías acabarán repercutiendo el coste de los mismos a sus clientes, tanto empresas como consumidores. Esto significa que los precios subirán, lo que limitará la demanda de sus productos”, apunta la aseguradora.
“Además, la incertidumbre en torno a la política de Estados Unidos aún es elevada, lo que provocará retrasos en la inversión empresarial y en el gasto de los consumidores. Asimismo, se prevé un aumento del ahorro, al percibirse un mayor riesgo sobre los ingresos”.
También advierte que el comercio global se resentirá de la anticipación de compras que se produjo en 2025 para evitar las nuevas tasas arancelarias.
“Este hecho motivó un crecimiento de la demanda de espacio de almacenamiento, más pronunciada en las zonas de comercio exterior y los almacenes aduaneros, donde las mercancías están protegidas de los aranceles adicionales después de su almacenamiento”, apunta.
“Como las empresas y los hogares no pueden importar lo que ya se ha anticipado anteriormente, se producirá una desaceleración de los pedidos”, aclara.
Lejos de la normalidad
Por su parte, la consultora ERA Group afirma que “tras varios años de fuertes disrupciones, 2025 ha supuesto un cierto alivio en algunas categorías de costes, aunque lejos de una vuelta a la normalidad”.
Así pues, las empresas todavía seguirán sufriendo las consecuencias del contexto económico en el que nos desenvolvemos. “De cara a 2026, la electricidad y el transporte de mercancías seguirán siendo dos de los ámbitos más críticos para la competitividad empresarial”, anota. Aunque recalca que “la sensación dominante no es de crisis inmediata, sino de complejidad creciente”.
Al hilo de ello, considera que “la presión sobre los márgenes, los cambios regulatorios, la transición energética y la reconfiguración de las cadenas de suministro obligarán a las organizaciones a tomar decisiones más sofisticadas y anticipadas en 2026”.
Asimismo, analiza con detalle cómo marcará el actual contexto económico la evolución de los costes de la electricidad y del transporte de mercancías.
Electricidad
“En el ámbito energético, Europa ha dejado atrás la fase más aguda de la crisis de 2022. Los precios de la electricidad y del gas han descendido y tienden a estabilizarse, aunque siguen siendo significativamente más altos que en otras regiones. De media, la electricidad en Europa continúa siendo varias veces más cara que en Estados Unidos, lo que supone una desventaja estructural para la industria europea que compite a escala global”, advierte ERA Group.
De este modo, la consultora espera un año “relativamente tranquilo” en cuanto a los precios medios y “en niveles sensiblemente inferiores a los máximos recientes, pero todavía por encima de los valores anteriores a la crisis”.
Pero el reto será la volatilidad. “El peso creciente de las energías renovables en el mix energético, que ya representan aproximadamente la mitad de la generación en Europa, está introduciendo oscilaciones más frecuentes e intensas en los precios, complicando la previsión presupuestaria”, explica.
Por eso, recomienda “ir más allá de la negociación de tarifas y centrarse en la gestión del riesgo energético, combinando fijación de precios en momentos oportunos, eficiencia en el consumo y estrategias que permitan absorber la volatilidad sin desbordar los presupuestos”.
Transporte de mercancías
ERA Group reconoce que el año pasado mostró una mayor estabilidad en los precios que los anteriores, pero aprecia un aumento de la complejidad operativa.
¿Y qué podemos esperar en este ejercicio? “En el transporte por carretera, los contratos anuales apuntan a subidas moderadas de precios de cara a 2026, impulsadas principalmente por la inflación salarial y los costes de mantenimiento. En paralelo, el combustible sigue gestionándose como un recargo independiente, ligado a la evolución del mercado”, puntualiza.
Respecto al transporte marítimo, indica que las tarifas han descendido de forma notable tras los picos extremos de los años anteriores. El mayor problema es que sigue habiendo una gran volatilidad en los precios.
Por otro lado, la consultora destaca el impacto de cambios estructurales como el nearshoring, “que está redefiniendo los flujos de mercancías y alterando los riesgos asociados al transporte internacional”.
ERA Group también advierte de un “aumento de los recargos y de comportamientos más defensivos por parte de los transportistas, que buscan proteger su rentabilidad en un entorno de márgenes ajustados”.
“En este contexto, cambiar rápidamente de proveedor no siempre es la solución, ya que las alternativas reales pueden ser limitadas y el riesgo de sustituir un problema por otro es elevado”, explica.
De la gestión del precio a la gestión del riesgo
La consultora considera que la respuesta a estas tendencias “ya no debe estar únicamente en reducir costes unitarios, sino en entender dónde se concentran los riesgos, cómo afectan a la cuenta de resultados y qué decisiones permiten ganar resiliencia sin sacrificar margen”.
“Después de varios años de shocks, 2026 no será un año de sobresaltos extremos, pero sí premiará a las empresas que gestionen la volatilidad y la complejidad de forma proactiva. En energía y transporte, la diferencia la marcarán quienes traten estos costes como riesgos estratégicos y no como simples partidas presupuestarias”, declara Fernando Vázquez, socio consultor de ERA Group España.
De este modo, las empresas deberán redefinir su manera de afrontar la actual situación. “Muchas organizaciones siguen abordando la energía y el transporte desde una lógica táctica, centrada en renegociaciones puntuales, sin una visión integrada del riesgo. De cara a 2026, la capacidad para conectar datos, contratos y escenarios será determinante para anticipar impactos, evitar decisiones reactivas y proteger la rentabilidad en entornos de volatilidad”, subraya la consultora.
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