La robótica industrial avanza, pero su integración sigue siendo un reto para muchas empresas. YK Robotics trabaja para reducir esa complejidad con una plataforma que reúne en un mismo entorno el diseño, la programación, la operación y el mantenimiento de células robóticas, incorporando además inteligencia artificial y lenguaje natural.
La compañía desarrolla su proyecto desde Logistics 4.0, la primera incubadora en España dedicada a la Industria 4.0 en la
cadena de valor logística. Joan Ortega Alcaide, CEO de la startup, considera que este entorno está siendo clave para su crecimiento: “Lo más valioso ha sido el acceso, la visibilidad y la posibilidad de participar en el ecosistema catalán y de llegar a conocerlo de verdad. Nosotros llegamos a Barcelona desde Italia y sin red de contactos aquí, y en el mundo industrial eso pesa más que en el software: nadie te compra por una web”.
Desde este ecosistema de innovación, gestionado por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), el director ejecutivo explica, con detalle y un lenguaje apto para no expertos, cómo están tratando de hacer más accesible la automatización avanzada, qué oportunidades ven en el mercado y por qué la IA puede cambiar la forma en que las empresas interactúan con los robots.

¿CUÁNDO NACIÓ YK ROBOTICS Y CÓMO SURGIÓ LA IDEA?
YK Robotics nació en 2020. La idea venía de antes y de una frustración muy concreta. Yo había pasado tres años en Estados Unidos investigando robótica quirúrgica mínimamente invasiva, y otros tres en Italia como director técnico de una empresa de robótica avanzada (trabajábamos para las mayores compañías de automoción del país). Marco Guadagni, mi socio y hoy director de producto, venía de un camino parecido, con control óptimo en Noruega e investigación en robótica industrial y médica en la Scuola Superiore Sant’Anna.
En los dos casos nos encontrábamos con la misma paradoja. Un operario te explica su proceso en cinco minutos, con total claridad. Automatizarlo nos costaba el trabajo de varios doctores y varios meses. No porque el robot no pudiera hacerlo, el robot podía. El problema estaba en el software, repartido entre herramientas que no se hablan entre sí. Un simulador y una consola para el robot de una marca, un editor distinto para el de otra, otro entorno para la visión, otro más para la comunicación entre equipos. Cada integración exige especialistas dificilísimos de contratar. Y cada reconfiguración significa parar la línea y volver a llamar al integrador.
¿QUÉ OPORTUNIDAD VISTEIS DETRÁS DE ESTA SITUACIÓN?
La oportunidad era esa distancia. Europa tiene un problema estructural de mano de obra industrial. Más del 7% de los puestos de fabricación quedan sin cubrir, con un coste estimado de 138.000 millones de dólares al año, y la población en edad de trabajar ha caído alrededor de un 2% en la última década. Las fábricas necesitan automatizar y la robótica avanzada sigue siendo demasiado compleja, demasiado rígida y demasiado cara de implantar. De ahí sale el nombre. YK es You Know Robotics. Fundamos la empresa para que los robots entiendan mejor a las personas, no al revés.
YK Robotics —acrónimo de You Know Robotics— nace con el propósito de conseguir que sean los robots quienes entiendan a las personas y no al contrario
YK ROBOTICS DESARROLLA SOLUCIONES DE AUTOMATIZACIÓN INDUSTRIAL MEDIANTE UNA PLATAFORMA DE SOFTWARE (YK-PLATFORM) PARA CÉLULAS ROBÓTICAS BASADA EN IA. PARA LOS NO EXPERTOS, ¿QUÉ ES UNA CÉLULA ROBÓTICA?
Una célula robótica no es un robot. Es el robot y todo lo que le rodea para que sirva de algo: la pinza, las cámaras de visión, los sensores, los transportadores, el vallado de seguridad, el autómata que lo coordina y el software que hace que todo eso funcione como un conjunto. El brazo es solo una parte del coste. La mayor parte del dinero, y prácticamente todo el tiempo, se va en integrar el resto. Lo que hacemos nosotros es el sistema operativo de esa célula.
¿QUÉ ES YK-PLATFORM Y QUÉ PERMITE HACER A LAS EMPRESAS?
YK-Platform reúne en un único software todo el ciclo de vida (diseño, simulación, programación, puesta en marcha, operación, monitorización y mantenimiento), y lo hace con independencia de la marca del robot. Hoy funciona con KUKA, FANUC, ABB, Universal Robots, Comau y Kawasaki, y con más de treinta periféricos de fabricantes como OnRobot, Zimmer, Schunk, Robotiq, Cognex o Zivid.
Encima de eso está la capa que nos define, la inteligencia artificial generativa. El operario describe la tarea en lenguaje natural. La plataforma genera el programa contra el estado real de la célula y lo simula en un gemelo digital antes de que llegue a la máquina. La misma interfaz sirve para diagnosticar por qué se ha parado la línea, apoyándose en el conocimiento de esa célula concreta. Y sirve para que un usuario con los permisos adecuados se cree una pantalla de operación nueva sin tener que encargarla. Definir alarmas y reglas de monitorización hablando es la pieza que estamos incorporando ahora.
Las aplicaciones son las que concentran el grueso del mercado (pick and place, packaging, carga y descarga de máquina, montaje y control de calidad) y, a partir de ahí, paletizado, paletizado caótico y bin picking. Hoy la plataforma gobierna siete instalaciones en producción en siete industrias distintas y hay una octava en ejecución este año.

¿QUÉ DIFERENCIA A YK-PLATFORM DE OTRAS SOLUCIONES DEL MERCADO?
En la actualidad, el mercado generalmente no usa la capa de software que estamos proponiendo. Por poner un ejemplo, estamos como con los ordenadores antes de Windows. Solo expertos pueden usar robots. Dicho esto, si nos comparamos con el conjunto de instrumentos que se usan para automatizar celdas, destacaría cuatro diferencias.
La primera es que somos agnósticos de marca de verdad y a dos niveles. Abajo soportamos el conjunto completo de protocolos industriales (IO-Link, EtherNet/IP, Modbus/TCP…) y las interfaces nativas de cada robot y cada periférico. Arriba exponemos interfaces modernas tipo REST. Eso es lo que permite integrar cualquier marca del mercado, en lugar de quedarse atado a un fabricante.
La segunda es el alcance. La mayoría de las herramientas con las que se nos compara son programación offline. Te ayudan a escribir el programa y ahí terminan. Nosotros cubrimos también la operación en vivo, los datos de producción y el mantenimiento. Es un instrumento único de principio a fin, no una etapa del proceso.
La tercera es la capa agéntica. Un orquestador central dirige la petición del usuario a agentes especializados y a las herramientas de la plataforma. La clave es que quien guarda el estado de la célula, su geometría y sus restricciones de seguridad es la plataforma, no el modelo. Por eso lo que devuelve es una propuesta que podemos comprobar, no texto libre.
La cuarta es la residencia del dato, y para nosotros es un pilar de confianza, no una nota al pie. Toda la información operativa (programas, recetas, componentes, modelos CAD, imágenes, variables) se queda dentro de la célula. Solo cruzan la frontera dos flujos acotados, el latido de licencia y las consultas al modelo de lenguaje, ambos firmados y cifrados.
Para una fábrica, eso cambia la conversación. En resultados medidos, hasta un 80% menos de tiempo de integración y hasta un 20% más de productividad.
¿QUÉ TIPO DE EMPRESAS Y DE QUÉ INDUSTRIAS RECURREN HOY A YK-ROBOTICS?
Trabajamos con dos perfiles distintos. Por un lado, fabricantes con facturación de entre 5 y 100 millones de euros en packaging, logística, alimentación y bebida, montaje de mobiliario y manipulación de químicos no explosivos.
Por otro, constructores de máquina e integradores de sistemas de entre 5 y 20 millones, como fabricantes de CNC, plegadoras, cortadoras láser o impresoras 3D que quieren vender su máquina con carga y descarga automatizada, e integradores generalistas que quieren entrar en trabajos más complejos o multimarca.
¿ESTÁIS AL ALCANCE DE LAS PYMES?
La respuesta es sí. Y no es una concesión, es el motivo por el que existe el producto. Una gran corporación puede permitirse un equipo de robótica interno o pagar a un integrador cada vez que hay que tocar la célula; una pyme industrial, no. Es exactamente el cliente al que la robótica avanzada lleva veinte años quedándole grande.
¿CÓMO TRABAJÁIS EN ESTOS CASOS DE PEQUEÑAS Y MEDIANAS EMPRESAS?
Lo abordamos por dos vías. La primera es el coste de entrada. Ofrecemos las células como servicio, con una inversión inicial reducida y una cuota recurrente equivalente a una fracción del coste de mano de obra que sustituye, de entre el 5% y el 15%. El cliente no tiene que poner todo el desembolso por delante.
La segunda es menos evidente y a la larga importa más, y es la autonomía que damos a la pyme. En una pyme la producción cambia constantemente y el gasto real no está en instalar la célula, está en modificarla y mantenerla cada vez que entra una referencia nueva. Si tu propio responsable de planta o de mantenimiento puede reprogramarla en lenguaje natural y validar el cambio en el gemelo digital antes de tocar la máquina, ese coste desaparece del presupuesto. Ahí es donde una pyme adelanta el retorno. La inversión se recupera antes de lo previsto y cada cambio de referencia posterior sigue sumando en lugar de restar.

ADEMÁS DE DESARROLLAR VUESTRAS PROPIAS SOLUCIONES, LICENCIÁIS LA PLATAFORMA A INTEGRADORES. ¿POR QUÉ APOSTASTEIS POR ESTE MODELO DE NEGOCIO?
Hay tres motivos principales.
El primero es nuestro ADN: nacemos para facilitar la integración de robótica avanzada y quienes hacen hoy en día esto son los integradores de sistemas y fabricantes de máquinas. Así que lo más natural es que sean ellos quienes usen y se beneficien de nuestro producto.
El segundo es de negocio. No vamos a instalar nosotros todas las células de Europa y sería absurdo intentarlo. Los integradores y los constructores de máquina ya tienen la relación con el cliente, ya tienen la capacidad de instalación y ya conocen el proceso de su sector. Lo que muchos no tienen es el software para hacer trabajos multimarca o complejos sin contratar a especialistas en robótica, que es precisamente lo más difícil de contratar hoy. Nosotros ponemos ese software.
Por último, hay una razón estratégica y una apuesta. Ahora mismo hay dos visiones en el mundo de la robótica. Una apunta a desarrollar el full stack del robot (generalmente humanoide) desde hardware a todo el software que lo resolverá todo. La otra cree que lo que hace falta es dar una capa de inteligencia al excelente hardware que tenemos y que tendremos, y que esa capa se tiene que nutrir de quien más sabe de ese trabajo (integradores y fabricantes de máquinas).
La primera, por lo que estamos viendo, requiere miles de millones de inversión y obliga a competir con cualquier fabricante de hardware. La segunda da la herramienta (AI) que permite a integradores y fabricantes competir en condiciones. Preferimos el mundo que queda en el segundo caso.
HAS MENCIONADO ANTES A LOS INTEGRADORES Y LOS CONSTRUCTORES DE MÁQUINA. ¿QUÉ VENTAJAS LES APORTA VUESTRA PLATAFORMA?
Es el sector que más puede ganar con la plataforma. Una instalación robótica no se resuelve solo con software. Hace falta una ingeniería especializada que haga los estudios previos, el análisis de riesgos, el diseño y la fabricación mecánica de los componentes, el montaje y la puesta en marcha. Todo eso ya lo hacen ellos y lo hacen bien. Lo que les faltaba era la capa de software que les permita abordar trabajos multimarca o complejos sin depender de perfiles imposibles de contratar.
Por eso una de las finalidades principales de la plataforma es actuar como habilitador. Hay muchas empresas que hoy no instalan robots y no es porque les falten clientes ni capacidad de ingeniería. Es porque la complejidad del software las dejaba fuera. Queremos que puedan empezar a hacerlo. No les quitamos trabajo, les abrimos un mercado en el que hasta ahora no podían entrar.
El efecto multiplicador está demostrado, no es una proyección. La licencia de desarrollo de un constructor de máquina ya ha arrastrado cinco licencias más para clientes suyos. Según el tamaño del socio, ese multiplicador está entre cinco y veinte. Y cada célula que un socio construye sobre la plataforma e instala en su cliente requiere una licencia, así que cada cliente no final se convierte en un canal.
MUCHAS EMPRESAS QUIEREN AUTOMATIZAR PROCESOS, PERO NO SABEN POR DÓNDE EMPEZAR O CREEN QUE ES CARO Y DIFÍCIL. ¿CÓMO INICIÁIS VOSOTROS LA RELACIÓN CON EL CLIENTE?
Estamos dispuestos a visitar a cualquier empresa de fabricación que nos lo pida. Hemos automatizado procesos que a priori parecían imposibles o que se daban por perdidos porque nadie creía que fueran a tener retorno (el montaje de espejos, por ejemplo). Preferimos ir y verlo antes que descartar nada por teléfono.
La visita la realiza un ingeniero especializado y es una auditoría completamente gratuita. Recorremos la planta y decimos qué procesos se pueden automatizar hoy, con la tecnología que existe hoy, y cuáles no. Miramos el proceso concreto y comprobamos si encaja en las familias de aplicación que la plataforma ya resuelve. Si no encaja, lo decimos. Un proyecto de automatización que empieza forzado termina mal para los dos.
De esa auditoría sale una propuesta preliminar para los procesos que sí recomendamos automatizar, con un layout preliminar y un cálculo del ROI y el BEP.
Para ese cálculo necesitamos datos y los pedimos siempre antes de arrancar el proyecto. Esa es la línea base de impacto: cuántas piezas por hora, cuánto tiempo de cambio de formato, cuántos rechazos. Es una obligación que nos hemos puesto. Cuando decimos que hemos reducido el tiempo de integración hasta un 80%, esa cifra está medida contra los datos reales de la planta recogidos antes de empezar, no estimada después.
¿CÓMO CONTINÚA EL PROCESO?
Después viene el diseño y la simulación. La célula se pone en marcha virtualmente en el gemelo digital antes de existir físicamente: layout, alcances, tiempos de ciclo, colisiones. Es donde se resuelven los problemas que tradicionalmente aparecen en planta con la línea parada. Luego, la prueba de aceptación en nuestras instalaciones, la instalación y la prueba de aceptación en las suyas.
Y el último paso es el que nos diferencia. La entrega incluye la Plataforma YK. No entregamos una máquina cerrada sobre la que haya que intervenir cada vez que cambie algo. Entregamos una célula preparada para absorber las variaciones de producto con ninguna o mínima intervención por nuestra parte o de nuestros socios integradores. Nos gusta decirlo así: entregamos un operario nuevo con cierta formación, no una máquina cerrada. Nuestro trabajo termina cuando el cliente ya no nos necesita para operar.
«Cuando decimos que hemos reducido el tiempo de integración hasta un 80%, esa cifra está medida contra los datos reales de la planta recogidos antes de empezar, no estimada después»
¿CÓMO PLANTEÁIS EL COSTE DE LA AUTOMATIZACIÓN PARA QUE NO SEA UNA BARRERA?
Sobre el precio, el modelo como servicio quita la barrera de la inversión inicial. Pero el coste real de una célula no es solo lo que cuesta comprarla. Es lo que cuesta mantenerla adaptada a la producción (cada cambio de referencia, cada reprogramación, cada llamada al integrador).
¿PUEDES COMPARTIR ALGÚN CASO EN EL QUE VUESTRA TECNOLOGÍA HAYA PERMITIDO A UN FABRICANTE DE MÁQUINAS OFRECER UNA SOLUCIÓN MÁS FLEXIBLE A SUS CLIENTES?
Comparto el caso de Schiavi Macchine International, un constructor italiano de maquinaria de chapa. Su reto era la carga y descarga de sus plegadoras. Necesitaban trayectorias seguras y sin colisión, pero con reprogramación rápida, porque sus clientes cambian de pieza constantemente.
Con YK-Platform redujeron los tiempos de preparación y eliminaron el riesgo de colisión. Y lo más importante, sus propios clientes finales programan la célula sin conocimientos de robótica. Su CEO, Elia Zinetti, lo resume así: «Gracias a YK-Robotics, nuestros operarios y clientes pueden generar de forma autónoma programas de producción nuevos y seguros, garantizando una ejecución libre de colisiones. Eso aporta la flexibilidad que el mercado exige, al tiempo que reduce significativamente el riesgo operativo.»
Ese caso, además, valida el modelo. Renovaron en 2026 y la plataforma ha llegado a sus propios clientes finales a través de ellos, que es exactamente como queremos crecer.

¿NOS PONDRÍAS OTRO EJEMPLO EN EL QUE LA PLATAFORMA HAYA PERMITIDO RESOLVER UN PROCESO DE AUTOMATIZACIÓN ESPECIALMENTE COMPLEJO?
Claro, el de un fabricante europeo de compuestos químicos donde integramos el primer robot de su fábrica.
El proceso que querían automatizar era un bin picking de bolsas de plástico translúcido de entre 1,5 y 12 kilos de materiales variados, apiladas al azar en 9 contenedores de forma y dimensión variables, superpuestas y tapándose unas a otras. Zivid publicó un use-case del mismo.
Para resolverlo tuvimos que juntar: visión 3D; un modelo de inteligencia artificial hecho a medida capaz de reconocer bolsas deformables de distintos tamaños y colores; una pinza específica desarrollada por un tercero para poder coger delicadamente y de forma segura las bolsas; células de carga para trazar y garantizar el peso de cada bolsa; la conexión con el sistema de gestión de almacén (que es quien le dice a la célula qué tiene que preparar en cada momento), y la conexión con nuestro Portal, que registra la producción de forma continua y permite usar esos datos para mejorar el proceso y anticiparse a los errores. Todo ello sobre una única plataforma de desarrollo, un único software.
La célula está hoy trabajando con hasta nueve contenedores a la vez, decidiendo en cada momento de cuál conviene coger, con un tiempo de ciclo medio por debajo de quince segundos. Y te diría que ahí los más contentos fueron los operarios, más que los dueños. Todavía no he conocido a nadie que quiera pasarse ocho horas al día, sin parar, cogiendo bolsas de diez kilos y colocándolas en una cinta.

FORMÁIS PARTE DE LA INCUBADORA LOGISTICS 4.0 DEL CONSORCI DE LA ZONA FRANCA DE BARCELONA. ¿QUÉ HA SUPUESTO INCORPORAROS A ESTE ECOSISTEMA DE INNOVACIÓN?
La empresa la fundamos en Italia en 2020. Cuando empezamos a valorar cómo y cuándo dar el salto a España, tener un espacio físico en Barcelona nos abrió bastantes puertas a la vez. Una oficina donde poder desarrollar con comodidad, un sitio al que traer a los clientes y una zona de demostración.
Hay además un problema práctico, muy propio de una empresa de software de robótica, y es que necesitas hardware real sobre el que probar. Puedes escribir buen código contra un simulador y descubrir luego en planta que la realidad no se parecía del todo. Tener robots, pinzas y sistemas de visión montados y disponibles ayuda mucho a que el producto salga bien, y para una empresa joven es caro.
Y luego está todo lo que viene con formar parte de la incubadora. La posibilidad de acudir a ferias y a sesiones de pitch, donde hemos conocido a empresas con las que después hemos acabado colaborando, y el contacto con el ecosistema de startups, que es por donde aparecen las oportunidades de inversión, las convocatorias de ayudas y los proyectos que se plantean conjuntamente entre varias empresas.
¿QUÉ TIPO DE APOYO ESTÁ SIENDO MÁS VALIOSO PARA IMPULSAR VUESTRO CRECIMIENTO?
Lo más valioso ha sido el acceso, la visibilidad y la posibilidad de participar en el ecosistema catalán y de llegar a conocerlo de verdad. Nosotros llegamos a Barcelona desde Italia y sin red de contactos aquí, y en el mundo industrial eso pesa más que en el software: nadie te compra por una web.
En la práctica se traduce en dos cosas. Hemos conocido empresas con las que hoy colaboramos, muchas en ferias y sesiones de pitch a las que no habríamos acudido solos. Y nos han conocido terceros con los que por la vía normal habríamos tardado meses en sentarnos, si lo hubiéramos conseguido: clientes potenciales, inversores, socios tecnológicos.
DESDE TU EXPERIENCIA, ¿QUÉ PAPEL DESEMPEÑAN INICIATIVAS COMO LOGISTICS 4.0 PARA ACELERAR LA INNOVACIÓN Y LA COMPETITIVIDAD DEL TEJIDO INDUSTRIAL?
Para mí son imprescindibles. Iniciativas como Logistics 4.0, y también la inversión de capital riesgo, son la condición para que un fundador pueda montar una empresa y hacerla crecer en condiciones competitivas.
Hacen dos cosas muy concretas. Reducen parte de los costes iniciales, que en una empresa industrial son altos y llegan mucho antes que los ingresos. Y abren oportunidades (clientes, socios, inversores) que en solitario son mucho más difíciles de conseguir.
Dar esas oportunidades es lo que enriquece el tejido industrial con innovación real, la que llega a una planta. Sin ellas, buena parte de esa innovación se queda en un paper. Y sin innovación, hoy más que nunca, dejar de ser competitivo es prácticamente seguro.
«Iniciativas como Logistics 4.0, y también la inversión de capital riesgo, son la condición para que un fundador pueda montar una empresa y hacerla crecer en condiciones competitivas»
UNO DE VUESTROS OBJETIVOS ES SIMPLIFICAR LA PROGRAMACIÓN DE ROBOTS CON IA Y LENGUAJE NATURAL. ¿ESTAMOS CERCA DE QUE CUALQUIER OPERARIO PUEDA PROGRAMAR UN ROBOT HABLANDO?
Yo diría que hoy la IA ya permite que cualquiera programe un robot en «horas». Lo que está llegando, pero donde todavía no estamos, es integrar el sistema completo. Creo que en los próximos doce meses podremos programar en lenguaje natural una célula integrada de principio a fin.
Y a partir de ahí quedan dos frentes que hay que afrontar: la valoración de riesgos y la certificación. No estamos programando una web, estamos programando un robot que puede estar moviendo 700 kilos de carga. La IA ya da soporte también a esa parte, pero la comprobación y la confirmación final tienen que ser humanas por ahora.

DE CARA AL FUTURO, ¿CUÁLES SON LOS PRÓXIMOS RETOS DE YK-ROBOTICS?
El objetivo más inmediato es escalar nuestra operación en España, que es donde estamos concentrando el esfuerzo comercial. Hemos llegado hasta aquí con clientes de referencia que han endurecido / cambiar por ayudado a hacer más robusto el producto en condiciones reales, y esa etapa ya está cumplida.
En producto, el reto es que la experiencia de usuario sea cien por cien lenguaje natural. Que cualquier persona de planta pueda configurar, operar y ajustar una célula hablando con ella, sin depender de una herramienta de especialista.
Y el tercero es de alianzas. Queremos trabajar con los mejores fabricantes de máquina e integradores y establecer con ellos acuerdos de colaboración estables. Son quienes conocen el proceso de cada sector y quienes tienen la relación con el cliente, y creciendo con ellos llegamos mucho más lejos que instalando nosotros célula por célula.
SI DENTRO DE CINCO AÑOS VOLVEMOS A HABLAR, ¿QUÉ TE GUSTARÍA QUE HUBIERA CONSEGUIDO YK ROBOTICS?
Por un lado, me gustaría que fuéramos un instrumento de referencia con el que se desarrollan nuevas islas robóticas, habiendo contribuido a hacer crecer el mercado tanto de los fabricantes de máquina como de los integradores, y habiendo permitido la entrada de muchas otras empresas a la integración de la mano de obra del presente y del futuro (los robots).
Por otro, me gustaría haber contribuido a aumentar la competitividad y la velocidad de innovación de la industria europea, gracias a poder integrar sistemas robóticos avanzados más rápido y con mucha menos fricción.