¿Cómo afectan a tu empresa las medidas del Gobierno frente a la guerra de Irán?
El real decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros se centra en aliviar el aumento de costes energéticos y de transporte provocado por la guerra en Irán

En los últimos años, nos estamos acostumbrando encadenar una crisis tras otra, que trastocan el escenario internacional. La pandemia, el bloque de canal de Suez, la crisis de la cadena de suministro, la guerra de Ucrania. Y ahora, el estallido de la guerra de Irán.
Si el conflicto se alarga, y parece que así va a ser, puede tener importantes consecuencias en la economía global. La conflagración puede tener un serio impacto en el precio de la energía, el comercio mundial, la inflación, las políticas monetarias o la evolución de los mercados bursátiles, como contábamos en este artículo.
Posibles escenarios de la guerra de Irán
Según un reciente estudio de la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), hay tres posibles escenarios.
El primero contempla una guerra corta, que finalizase a finales marzo o principios de abril y sin escalada del conflicto. En tal caso, estima una inflación del 3% al 4%, un precio del petróleo sostenido un mes entre 100 y 110 dólares.
Con estas condiciones, prevé que el crecimiento económico de nuestro país se reduciría al 2,06%, casi dos décimas menos que los pronósticos del Gobierno (2,24%). Además, el nivel de empleo crecería un 1,93% frente al 2,1% del escenario base proyectado por el Ejecutivo.
El segundo es un escenario de guerra larga, con escalada de la violencia o largo impacto por efectos de la guerra. Esto provocaría una inflación persistente por encima del 4%, así como un precio del petróleo superior a 120 dólares.
Esto desencadenaría una reducción del crecimiento del PIB español hasta el 1,49%, mientras que el empleo crecería un 1,4%.
El tercer escenario es el más preocupante, en el que la guerra provocaría una crisis total. Se refiere a una situación de escalada o largo impacto por efectos de la guerra, endurecimiento financiero y crisis de confianza.
Esto se traduciría en una inflación persistente superior al 5% persistente. Y el precio del petróleo se mantendría por encima de los 120 dólares, con picos prologados de 150 dólares.
En tal caso, nuestro PIB crecería apenas un 0,53% y la creación de empleo se reduciría hasta el 0,5%. Además, estaríamos cerca de entrar en recesión, puesto que en el segundo trimestre del año el PIB caería un 1,4% respecto al trimestre anterior.
Medidas para reducir la factura energética
Las medidas del Gobierno para tratar de paliar el impacto de la guerra de Irán en la economía española no se han hecho esperar.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes un paquete de medidas urgentes, recogidas en un real decreto ley. Según explica el Gobierno, contiene 80 medidas que movilizarán 5.000 millones de euros para beneficiar a 20 millones de hogares y 3 millones de empresas.
“El paquete aprobado combina medidas de alivio inmediato de costes con otras de carácter más estructural“, comenta Luis Manuel Cerdá, profesor titular de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)..
“Entre las más relevantes destacan la rebaja temporal del IVA en electricidad, gas y combustibles, la flexibilización de contratos energéticos y los apoyos a sectores intensivos en energía, como la industria electrointensiva o el transporte”, especifica
En concreto, el Gobierno ha anunciado que “se reducirán los impuestos sobre la electricidad en un 60%, se suspenderá el Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica y bajará el Impuesto Especial sobre la Electricidad al tipo mínimo del 0,5%”.
Además, el IVA de la electricidad se reducirá del 21% al 10%. Lo mismo sucederá con el IVA aplicable al gas natural, briquetas y pellets, que disminuirá al 10%. Igualmente, se congelará el precio máximo de venta del butano y el propano. Y se bonificarán en un 80% los peajes eléctricos de transporte y distribución para toda la industria electrointensiva.

Financiación y ayudas
Asimismo, Cerdá explica que el paquete incluye instrumentos de financiación pública para actividades agrarias y pesqueras, a través del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la Sociedad Anónima Estatal de Caución Agraria (SAECA)”,
Por su parte, José Manuel Corrales, profesor de Economía y Empresa en la Universidad Europea, destaca que el real decreto ley contempla “ayudas directas y compensaciones a sectores muy expuestos, como transporte por carretera, sector agrario, pesca e industrias intensivas en energía; bonificaciones al gasóleo profesional y apoyo a fertilizantes para reducir costes de producción; y actuaciones coordinadas con patronal y sindicatos para estabilizar precios y garantizar liquidez”.
“En conjunto, más que un paquete específico para pymes o autónomos, se trata de medidas transversales y sectoriales que buscan amortiguar el impacto del encarecimiento energético sobre el tejido productivo”, resume el profesor de la UNIR.
¿Qué impacto tendrá en las empresas?
Corrales considera que este paquete de medidas tendrá una serie de efectos beneficiosos para las empresas. Por ejemplo, cree que contribuirá a la reducción de costes fijos en electricidad y combustibles, “clave para liquidez en pymes”, recalca Corrales.
Igualmente, opina que traerá “mayor estabilidad de precios en transporte y la cadena de suministro, reduciendo la incertidumbre”.
Además, el experto de la UFV vaticina que ayudará a la “prevención de efectos de segunda ronda en alimentos y logística, evitando incrementos adicionales de costes para empresas”.
“A corto plazo, estas medidas pueden contribuir a contener los costes operativos, especialmente en energía y combustibles, lo que resulta clave para empresas con márgenes ajustados”, valora Cerdá.
“La evidencia reciente del Banco Central Europeo y la OCDE muestra que las pymes tienen más dificultades para absorber aumentos de costes o trasladarlos a precios, por lo que este tipo de actuaciones actúa como un ‘amortiguador’”, explica.
No obstante, hace hincapié en que su impacto “dependerá de la duración del contexto internacional y de la capacidad de adaptación de las empresas mediante eficiencia energética, diversificación de proveedores o inversión en soluciones menos dependientes de combustibles fósiles”.
¿Cuáles serán las más beneficiadas?
Las empresas más expuestas al alza de los costes energéticos serán las más beneficiadas por las medidas aprobadas por el Gobierno.
“Destaca la industria electrointensiva, por las ayudas directas sobre la factura eléctrica; así como el transporte por carretera y sectores como la agricultura, la ganadería o la pesca, especialmente sensibles al precio del combustible y de los insumos”, desgrana el experto de la UNIR.
Igualmente, Corrales señala que las más favorecidas son las más expuestas al encarecimiento energético, como las de transporte por carretera —por el coste del diésel—, las de agricultura y del sector agroalimentario —coste del gasóleo agrícola y los fertilizantes—, pesqueras —coste del combustible marítimo— y las industrias intensivas en energía, como metalurgia, química, manufacturas, etc.
Además, recalca que “para pymes de comercio y servicios, aunque no son sectores intensivos, la rebaja de la factura eléctrica también supone un alivio relevante”.
Por otro lado, Cerdá apunta que “en un plano más estratégico, también pueden beneficiarse las empresas con mayor capacidad de adaptación“. Por ejemplo, mediante electrificación o inversión en eficiencia energética, “en línea con la reducción progresiva de la dependencia de combustibles fósiles”, comenta.
Medidas positivas, pero mejorables
El profesor de la UFV opina que “estas medidas van en la buena dirección porque se centran en sectores críticos para la cadena de valor; son flexibles, con posibilidad de ampliación si el impacto se traslada a la cesta de la compra; y permiten contener la inflación, especialmente en energía y carburantes”.
Sin embargo, cree que se podrían haber habilitado otras palancas. Por ejemplo, echa en falta liquidez directa para pymes y autónomos, como líneas ICO específicas o aplazamientos tributarios.
También reclama medidas de apoyo a empresas exportadoras afectadas por el cierre del Estrecho de Ormuz. Igualmente, el paquete carece de un plan de apoyo logístico para empresas dependientes de cadenas globales afectadas por desvíos marítimos.
Finalmente, considera que sería necesario ofrecer nuevos incentivos a la eficiencia energética, con el fin de para reducir dependencia de combustibles.
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