El reto nacional de aprender a ejecutar la innovación
Tras un aumento progresivo de la inversión en I+D, el reto ya no es tanto cuestión de dinero como de aprender a ejecutarlo

Después de una década de crecimiento sostenido de la inversión en I+D y el impulso extraordinario de los fondos europeos, España entra en una nueva fase de su política de innovación.
El reto ya no es tanto invertir más, como ejecutar mejor y transformar esa inversión en impacto económico, industrial y social real. Esta es una de las conclusiones que se extraen del informe Radar Zabala Innovation 2026.
Análisis de KAILA
El informe incorpora por primera vez de forma sistemática los análisis de KAILA, la plataforma inteligente de Zabala Innovation basada en más de 65 fuentes de datos públicas sobre innovación y financiación europea.
No obstante, aunque reúne datos comparables, más que presentar cifras, el análisis las pone en relación para facilitar decisiones estratégicas en un entorno de financiación cambiante.
Este enfoque, basado en datos que no ofrecen las estadísticas tradicionales, permite detectar ineficiencias que permanecen invisibles en los indicadores agregados.
Resumimos a continuación algunas de las aportaciones del informe elaborado con el apoyo académico de Deusto Business School.
Inversión de la UE
En las últimas cuatro décadas, la Unión Europea ha incrementado de forma sostenida su apuesta por la investigación y la innovación. Ha pasado de los primeros Programas Marco con presupuestos de apenas unos miles de millones de euros a los más de 95.000 millones de Horizon Europe y el despliegue extraordinario de NextGenerationEU, que supera los 750.000 millones.
Ya están disponibles los borradores de Horizon Europe 2026-2027 y, en términos de contenido, no se observan grandes cambios. La transición digital y la lucha contra el cambio climático siguen siendo las áreas con mayor presupuesto, aunque pierden algo de peso en favor de otras temáticas en crecimiento, como la biodiversidad o, de manera destacada, la inteligencia artificial.
Por detrás de los grandes bloques
El European Innovation Scoreboard (EIS) es el principal instrumento de la Comisión Europea para medir y comparar el desempeño en innovación de los Estados miembros y de la UE en su conjunto.
El cuadro correspondiente a 2025 refleja un aumento de 12,6 puntos porcentuales desde 2018. Sin embargo, durante este período, el rendimiento en innovación de la UE disminuyó ligeramente en 0,4 puntos porcentuales respecto a 2024. Concretamente, el rendimiento aumentó en 13 Estados miembros mientras que en 14 Estados se redujo.
Otra realidad preocupante es que Europa avanza, pero lo hace por detrás de los dos grandes bloques competidores, Estados Unidos y las economías líderes de Asia.
La brecha no es solo tecnológica, sino también de velocidad, escalay capacidad para transformar conocimiento en crecimiento económico y ventaja competitiva.
El mensaje estratégico es nítido: invertir más en innovación es condición necesaria, pero no suficiente. La clave está en cómo esa inversión se traduce en mejoras organizativas, tecnológicas y de modelo de negocio que aporten valor.
El caso de España
El último dato oficial disponible de inversión en I+D en nuestro país, corresponde a 2024, con 23.981 millones de euros, el 1,5 % del PIB. Aún así, España continúa lejos del objetivo europeo del 3% del PIB y del umbral fijado para 2027 (2,12 %).
La distancia responde más a limitaciones estructurales de ejecución, transferencia y escalado que a una mera falta de financiación.
Esta lectura refleja un cambio de foco en el debate innovador: de la cantidad de recursos movilizados a la calidad de su ejecución y su capacidad para generar resultados reales.
Menor eficiencia relativa
España se sitúa entre los países líderes de la UE en volumen absoluto de fondos europeos captados. No obstante, pierde posiciones cuando el retorno se mide en relación con el PIB o la población, indicadores que reflejan mejor la eficiencia real del sistema innovador.
“Captar mucho no es lo mismo que captar bien. Cuando el retorno se mide en relación con el PIB o la población es cuando se ve la verdadera madurez estratégica de un ecosistema”, explica Erik Zabala, CEO de Zabala Innovation. “Ahí es donde España tiene todavía margen de mejora: en la calidad de la ejecución y en la capacidad de convertir fondos en proyectos sólidos y escalables”.
El tamaño no garantiza impacto
El estudio identifica también territorios que, aún con menor escala, presentan mayores niveles de eficiencia estratégica gracias a una mejor coordinación público-privada, una mayor especialización sectorial y una ejecución más profesionalizada de los proyectos.
Así, el análisis territorial desmonta una idea recurrente: el tamaño no es el principal factor de éxito en innovación. Comunidades como Navarra (2,34 %) y País Vasco (2,30 %) lideran la intensidad de inversión en I+D, seguidas de Madrid (2,18 %) y Cataluña (1,82 %), todas por encima de la media nacional.
Estos territorios comparten patrones comunes: estabilidad en las políticas de innovación, alineación entre estrategia pública y empresarial, y una mayor capacidad para transformar recursos en impacto económico y social sostenido.
Tendencias que marcarán la innovación
El Radar Zabala Innovation 2026 identifica un cambio estructural en la política de innovación. Según éste, la innovación deja de abordarse como una suma de proyectos aislados y pasa a entenderse como procesos de transformación integrados, orientados a resultados medibles y con vocación de escalado.
Las iniciativas con mayor impacto combinan digitalización, sostenibilidad, energía e inteligencia artificial, y se apoyan en una colaboración público-privada madura, que deja de ser un requisito formal para convertirse en una auténtica ventaja competitiva.
Para el caso concreto de España, el Radar advierte de que nuestra competitividad futura dependerá de la capacidad de transformar los fondos europeos en impacto real, más allá del volumen de inversión movilizado.
El Radar Zabala Innovation 2026 se presentó en Madrid en un acto que reunió a cerca de 250 representantes del ecosistema de innovación, la empresa y la administración pública.
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