Omitir navegación
INICIO

/

innovacion

El deep tech gana posiciones al emprendimiento de garaje

La entrada está siendo lenta, pero las startups científicas (deep tech) van ganando posiciones frente a los tradicionales modelos de ‘garaje’

Deep tech y emprendimiento

En una sociedad bastante avanzada ya en términos de digitalización y un mundo cada vez más competitivo, los ecosistemas empiezan a pedir a los emprendedores soluciones distintas, con un producto único que cambie el mundo y lidere un mercado a escala global. A esto se refiere el deep tech.

Esto difícilmente pueden conseguirlo dos jóvenes trasteando en un garaje con una tecnología ya existente. Parece más cosa de equipos fuertemente formados, de laboratorio, de mucha prueba y error, de validaciones lentas y de inversores pacientes.

Es el tema principal puesto sobre la mesa en el foro de Science for Industry (S4i) celebrado en La Nave de Madrid. Organizado por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el fondo BeAble Capital, el foro se ha convertido en un claro exponente del emprendimiento basado en el conocimiento científico con proyectos brillantes que apuntan a copar el ecosistema nacional durante los próximos años dándole un giro notable.

Hacia un ecosistema científico

Decir que el emprendimiento que se ha hecho hasta ahora ha dejado de funcionar o no ha servido para nada es falso. Durante estos años se han sentado las bases y la infraestructura necesarias para impulsar la cultura emprendedora en la sociedad y evolucionar hace un ecosistema más maduro.

Sin embargo, tanto la universidad como la ciencia se han mantenido bastante ajenas al emprendimiento. Lo que se trata de conseguir ahora es aumentar el peso de las instituciones científicas en esa evolución. Que el deep tech deje de ser un nicho para convertirse en motor principal de la innovación.

Ya no es solo cuestión de crear la próxima red social o una app de delivery, sino de resolver problemas estructurales y responder a grandes desafíos mediante descubrimientos en el laboratorio.

En esta línea, las universidades y centros de investigación han mejorado sus oficinas de transferencia (OTRI). Ahora es más común ver el modelo de scientist-founder donde el investigador, además de publicar papers, lidera empresas. 

“Estamos asistiendo en los últimos años a una sensibilización mucho mayor de los centros de investigación y las universidades. Creo que estamos creando un ecosistema más potente basado en experiencias que ya empiezan a ser referentes para los investigadores”, sostiene Eduardo Díaz, director de emprendedores de la Fundación Madrid+D de la Comunidad de Madrid.

El siguiente paso es, según la misma fuente, democratizar el conocimiento con tecnologías de difícil acceso para aquellos que no tengan una clara y una larga tradición de desarrollo científico. 

Lo que caracteriza a las ‘deep tech’

“Es muy difícil que alguien desde un garaje se invente, por ejemplo, un sustrato que sustituya al silicio o un sistema para cribar pesticidas”, declara Jorge Álvarez Cercadillo, responsable de UAM Emprende. 

Al margen de los distintos efectos que generan estos emprendimientos, hay más factores que marcan el ecosistema deep tech:

Productos únicos

Hablamos de startups muy distintas a las basadas en IT. Aquí la innovación busca un producto único e irreplicable, que permita dominar un mercado global. No se trata sólo de dar una vuelta a lo ya existente, sino de descubrir y crear.

También en este caso el camino es incierto, pero culminar con éxito un proyecto, puede derivar en lo que Álvarez Cercadillo define como “un diamante en bruto”. Alude así al carácter transformador de estas soluciones.

El foco

Es un emprendimiento que se orienta a resolver desafíos estructurales. Apunta a sectores estratégicos como el energético, climático, la salud o la fabricación avanzada. No se habla tanto de mercado, como de tecnologías que funcionan.

Ni rápido ni barato

El largo plazo marca el horizonte de una deep tech. Son empresas intensivas en I+D con largos ciclos de desarrollo y alto riesgo. El lema estartapero de “falla rápido, falla barato” no rige aquí.

Menos gastos iniciales

Puede parecer contradictorio, pero, ligado al lento desarrollo, son modelos cuyo gasto inicial no es tan intenso como cuando se avanza en la investigación. La clave está en la eficiencia del capital a largo plazo y la naturaleza de su crecimiento. 

A diferencia de modelos en los que la competencia por ocupar los primeros puestos en el mercado es feroz, en el deep tech no existe. Si consigues una tecnología única o un descubrimiento científico complejo que se va protegiendo con patentes, no hay prisa. Tampoco hay necesidad de quemar cantidades ingentes de dinero en marketing.

Los equipos

A diferencia de startups más comerciales, los equipos del deep tech suelen proceder de espacios universitarios o centros de investigación. Los fundadores, en muchos casos, son científicos de alto nivel que llevan años trabajando con la materia que se proponen transferir al mercado.

Son perfiles caros, pero capaces de funcionar durante muchos años con una estructura operativa mínima. No necesitan contratar inmediatamente desarrolladores o empezar a pagar salarios. Tampoco monetizar es urgente. 

Resiliencia extrema

El hecho de llevar años trabajando sobre un objeto de investigación concreto, dota a estos equipos de un entusiasmo y resistencia extremos. 

Más longevas

Mientras que las startups tradicionales atraviesan su peculiar ‘valle de la muerte’ entre los 18 y los 24 meses después de su nacimiento, las deep tech muestran una mortalidad más tardía.  Pueden sobrevivir 4, 5 o más años con ayudas públicas o rondas de inversión.

Como responsable de la aceleradora e incubadora de empresas de la Universidad Autónoma asegura Álvarez Cercadillo que, en los últimos 3 años, han lanzado 15 empresas y ninguna ha muerto aún.

En cuanto a la causa del fallecimiento, más que asociarse a la falta de mercado y de ventas, el momento crítico de una deep tech llega en la fase de demostrar la eficiencia de su tecnología y la producción masiva de la misma. Si no funciona, el colapso puede ser definitivo y costoso.

El modelo de licenciamiento

Muchas startups deep tech no buscan construir toda la cadena de valor, sino que optan por licenciar su tecnología a gigantes industriales ya establecidos. Esto les permite escalar globalmente sin tener que construir fábricas, redes logísticas o enormes departamentos de ventas. Reducen así drásticamente el consumo de recursos propios.

Científico y emprendedor: ‘rara avis’

Sucede, sin embargo, que no siempre un buen científico es un buen emprendedor. Más bien es al contrario. Cuando ambas facetas coinciden en una misma persona suele considerarse una ‘rara avis’. 

Así lo entiende Roberto Ranera, socio fundador de BeAble capital, fondo de inversión especializado en deep tech de impacto y patrocinador de F4i.

“El emprendimiento es un tipo de animal y el científico es otro tipo de animal –declara–. Es un tema cultural. Al científico le cuesta mucho pedir una excedencia para saltar a la privada y dejar el laboratorio. Lo importante es que la ciencia salga de los cajones de los centros de investigación y tenga una oportunidad de llegar al mercado, ya sea con el investigador o con otro que ayude”.

Para sortear esa brecha, en BeAble, en lugar de fijarse en los equipos fundacionales, se fijan primero en la ciencia o la tecnología que desarrollan. Luego, si hace falta, se encargan ellos mismos de identificar el talento necesario para que ese proyecto salga adelante como empresa.

No siempre, pero en algunas startups de las que invierten, BeAble incorporan a los directores generales a posteriori para que gestione la compañía. Suelen hacerlo a cambio de una retribución fija y un porcentaje en el capital que les incentive. También ofrecen mentorización a los investigadores que se animan a dar el salto.

En este sentido, el riesgo que dicen asumir en BeAble como venture builder es elevado dado que crean las compañías desde cero. Como el mismo Ranera reconoce, “de las pruebas concepto que hacemos el 50% no salen bien”.

Invertir en potencial

El nuevo modelo de emprendimiento requiere, también, un cambio en la mentalidad de los inversores. Son proyectos de desarrollo lento, de capital intensivo y de retorno pausado, si es que llega.

En cuanto a inversión, hasta ahora, muchas de las startups deep tech se han mantenido con fondos públicos. Organismos como CDTI, con subvenciones a fondo perdido, han jugado un papel crucial en el avance de estos proyectos. Ni los fondos de capital riesgo y, menos aún, las corporaciones han jugado un papel significativo en este ámbito. 

El objetivo ahora es conseguir que las deep tech progresen tanto con dinero público como privado. Para conseguir que ciencia y financiación coincidan, lo primero que debemos conseguir es, en opinión de expertos como Gerard Bourbon, de Nordic Science Investment, aumentar las competencias y el conocimiento de los fondos para que, más allá de pensar en un retorno inmediato, aprendan a invertir en potencial.

Lamenta también Bourbon la rápida dilución de muchas de estas compañías tras dar paso a la entrada del capital privado. “Al final nos encontramos con empresas que se han disuelto antes de empezar a vender. Terminan con una cúpula inestable en la compañía y con fundadores ya desmotivados. Por eso hay que ayudarles, incluso en el fracaso. Lo que importa es que sean personas que quieren cambiar el mundo. Si el objetivo es ese, van a perseverar”.

La paciencia es ‘oro’

Destacan por últimos los expertos consultados que, aunque se trate de un sector hasta ahora poco atendido, el que el que consiga tener éxito, cuenta con muchas bazas para convertirse en el siguiente unicornio.

Recomendados

istock deep tech

Redacción Emprendedores

Las startups deep tech requieren un recorrido a largo plazo debido a su base científica o tecnológica. Programas como Mentor in Residence, de Barcelona Activa apoyan su desarrollo.

Ecosistema spin-off deep tech en España

David Ramos

Las 1.210 spin offs enmarcadas en el ecosistema deep tech español facturan más de 2.000 millones de euros y generan más de 12.000 puestos de trabajo.

Tech

Ana Delgado

La tecnología profunda o ‘deep tech’, como se conoce en el mercado anglosajón, engloba a aquellos descubrimientos o proyectos tecnológicos innovadores y disruptivos que implican un cambio de paradigma en distintos ámbitos.

La herramienta de Spika Tech permite al médico explorar el corazón como si estuviese dentro

Ana Delgado

Esta pyme de base tecnología 'deep tech' ha sido reconocida como caso de éxito por Enterprise Europe Network y por el Programa Europeo X2.0

VOLVER ARRIBA