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Marsi Bionics, la robótica al servicio de que más niños puedan caminar

La empresa desarrolla tres modelos de exoesqueletos pediátricos que permiten a niños con graves alteraciones de la marcha ponerse de pie y mejorar su calidad de vida.

Elena García Armada, CEO de Marsi Bionics
Elena García Armada, CEO y fundadora de Marsi Bionics.

Cuando un niño que nunca ha podido caminar por una enfermedad neuromuscular o una lesión grave se pone en pie por primera vez gracias a un exoesqueleto, la tecnología deja de ser un avance científico para convertirse en una oportunidad real de transformar vidas.

“Ese cambio tiene un impacto profundo en su autoestima, en su motivación y en la forma en que se relaciona con su entorno”, explica Elena García Armada, fundadora y CEO de Marsi Bionics. Lo dice con conocimiento de causa, ya que la compañía ha diseñado y llevado al mercado tres soluciones robóticas basadas en su tecnología propia ARES, patentada internacionalmente y respaldada por evidencia clínica sólida.

Hoy, la empresa cuenta con reconocimiento internacional y ha recibido numerosos premios por el impacto de sus desarrollos. Pero ese recorrido no les hace perder de vista su propósito —democratizar el acceso a su tecnología para que más niños puedan beneficiarse de ella— ni olvidar a quienes les ayudaron a consolidar el proyecto en sus primeras etapas.

Entre esos apoyos figura su participación en el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE. “Ha sido un aliado fundamental —reconoce García Armada—. Seguimos manteniendo vivo el vínculo”. Y añade más: “Para quienes tengan una idea con potencial transformador, es un espacio idóneo para convertirla en una solución sostenible. No se trata solo de acelerar un negocio, sino de hacerlo con sentido, poniendo a las personas en el centro y aprendiendo de profesionales que conocen muy bien el ámbito de la discapacidad y la innovación social”.

Marsi Bionics se dirige a niños que dependen de una silla de ruedas para moverse, afectados por más de 150 enfermedades neurológicas de distintos orígenes, muchas de ellas consideradas raras.
Marsi Bionics nace como spin-off del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en 2013. ¿Qué os llevó a dar el salto del laboratorio al mercado y convertir una investigación científica en un proyecto empresarial?

El impulso vino del firme propósito de transferir a la sociedad todo el conocimiento de años de investigación que nos llevaron a poder desarrollar el primer exoesqueleto pediátrico del mundo. Y todo esto surge de una historia muy concreta: la de Daniela y su familia. Tras sufrir un grave accidente de tráfico que le impidió volver a caminar, sus padres comenzaron a buscar alternativas que pudieran ofrecerle nuevas oportunidades. En aquel momento, mi trayectoria estaba centrada en la robótica industrial, pero decidí explorar cómo aplicar ese conocimiento al ámbito clínico. Existían desarrollos incipientes de exoesqueletos para adultos, pero no había soluciones específicas para niños con alteraciones graves de la marcha. Detectamos una necesidad real no cubierta y entendimos que la tecnología podía marcar una diferencia significativa.

Los avances que fuimos logrando despertaron el interés de otras familias y profesionales sanitarios, tanto en España como a nivel internacional. Esa creciente demanda y el potencial impacto social nos llevaron a dar el paso natural: transformar la investigación en un proyecto empresarial capaz de llevar esta tecnología más allá y ponerla al servicio de quienes la necesitaban.

“Detectamos una necesidad real no cubierta y entendimos que la tecnología podía marcar una diferencia significativa”

¿A quién se dirigen vuestros exoesqueletos y qué tipo de patologías tratáis?

Nos dirigimos a niños afectados por más de 150 enfermedades neurológicas de distintos orígenes, muchas de ellas consideradas raras. En conjunto, se estima que alrededor de 17 millones de niños en todo el mundo dependen de una silla de ruedas para moverse. Son niños con discapacidades importantes, cuya salud y calidad de vida se ven afectadas por la sedestación prolongada.

En este contexto, las opciones terapéuticas son muy limitadas: no existen herramientas que les permitan mejorar su bienestar físico más allá de recuperar la capacidad de caminar. Aquí es donde Marsi Bionics aporta una solución. Nuestro exoesqueleto pediátrico no solo permite que los niños se pongan de pie y caminen, sino que se convierte en una herramienta terapéutica que mejora su salud, potencia su desarrollo y ofrece esperanza a ellos y a sus familias.

Habéis desarrollado tres modelos de exoesqueletos basados en vuestra tecnología propia, ARES —Atlas Pediatric Exo, Exoesqueleto Explorer MB y Mak Marsi Active Knee—. ¿En qué consiste cada uno y qué los hace distintos de otras soluciones?

Lo que hace únicos a nuestros exoesqueletos es precisamente la tecnología ARES, desarrollada por Marsi Bionics y patentada internacionalmente, fruto de la colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Esta tecnología se basa en el biomimetismo, lo que permite que los dispositivos imiten el funcionamiento natural del músculo. 

Entre ellos contamos con una ortesis de rodilla robotizada diseñada como herramienta de rehabilitación, Mak Marsi Active Knee. Lo que hace es facilitar la recuperación postoperatoria de rodilla y la rehabilitación neurológica, mejorando la funcionalidad del paciente y reduciendo la carga física tanto para el terapeuta como para el propio paciente.

Por otro lado, contamos con los exoesqueletos ATLAS 2030 y EXPLORER MB. Ambos se complementan para maximizar los beneficios terapéuticos, aunque difieren en diseño y contexto de uso. ATLAS 2030 está pensado para entornos clínicos, donde la seguridad y la precisión son esenciales para tratamientos supervisados y controlados. EXPLORER MB, en cambio, presenta un diseño más simplificado y flexible, orientado a un uso cotidiano y exterior, permitiendo que los niños realicen actividades de la vida diaria con libertad y seguridad.

También se diferencian en el rango de edad: ATLAS 2030 se dirige a niños de entre 4 y 12 años, mientras que EXPLORER MB abarca de los 2 a los 17 años, ofreciendo un dispositivo que evoluciona y crece con el niño.

La tecnología ARES, desarrollada por Marsi Bionics y patentada internacionalmente, es fruto de la colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). 
Desde el punto de vista clínico, ¿qué beneficios físicos observáis en los usuarios que utilizan vuestros exoesqueletos?

La utilización de nuestros exoesqueletos se traduce en mejoras significativas en distintos parámetros físicos. Observamos avances en la fuerza muscular, una mejor regulación del tono y mayor estabilidad postural. En muchos casos se produce una reducción de la espasticidad, lo que facilita el movimiento y mejora la calidad de las sesiones de rehabilitación. Pero sin duda, los cambios más evidentes se observan en el patrón de marcha y la capacidad de mantenerse en pie. Esto tiene un efecto positivo adicional que se materializa en mejoras en la función cardiorrespiratoria, muscular y gastrointestinal. Más allá de los indicadores físicos, también apreciamos un aumento en la seguridad y la confianza de los pacientes al moverse, un aspecto clave para consolidar los progresos terapéuticos.

Todos estos beneficios están respaldados por evidencia clínica sólida, recogida en publicaciones científicas y reconocida en diversos foros profesionales del ámbito médico y tecnológico.

“Más allá de los indicadores físicos, también apreciamos un aumento en la seguridad y la confianza de los pacientes al moverse, un aspecto clave para consolidar los progresos terapéuticos”

¿Qué supone para estos niños poder ponerse de pie y caminar? ¿Qué os trasladan las familias sobre cómo cambia su día a día?

Para un niño, poder ponerse de pie o dar sus primeros pasos con asistencia robótica es mucho más que un avance físico. Significa descubrir el mundo desde otra perspectiva, a la misma altura que los demás, y ganar autonomía en una etapa decisiva de su crecimiento. Ese cambio tiene un impacto profundo en su autoestima, en su motivación y en la forma en que se relaciona con su entorno.

Las familias nos trasladan que no solo mejora la movilidad, sino también la actitud de sus hijos: se muestran más participativos, más seguros y con mayor iniciativa. Y eso genera un bienestar que impacta positivamente en el día a día de las familias y en su calidad de vida. 

En 2020 participasteis en el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE. ¿Qué tipo de apoyo recibisteis?

Marsi Bionics fue una de las primeras startups en participar en el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE y nos sentimos profundamente orgullosos de haber podido aprender y crecer con ellos. Han sido un aliado fundamental, porque más allá de todo el aprendizaje técnico, fue especialmente valioso el enfoque en impacto social. Nos ayudó mucho ayudó a reforzar nuestra misión de mejorar la movilidad y la autonomía de las personas con discapacidad.

Seguimos manteniendo vivo el vínculo con la Fundación ONCE que sigue guiándonos e inspirando y con objetivos de seguir profundizando la colaboración con proyectos para mejorar la calidad de vida de las niñas y niños.

“Marsi Bionics fue una de las primeras startups en participar en el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE y nos sentimos profundamente orgullosos de haber podido aprender y crecer con ellos”

Mirando atrás, ¿cómo valoráis vuestra participación en el Programa y qué destacaríais especialmente de esa experiencia?

La valoración es muy positiva. Nos permitió crecer en un entorno muy alineado con nuestro propósito. Destacaríamos especialmente el acompañamiento personalizado y la orientación práctica, centrada en ayudarnos a convertir una tecnología innovadora en un proyecto empresarial sólido y sostenible.

También fue clave poder compartir aprendizajes con otras iniciativas pioneras y entender mejor las necesidades reales de los usuarios. Todo ello reforzó nuestra visión y nos dio herramientas para avanzar con mayor seguridad.

¿Qué le dirías a las empresas que se estén planteando participar en próximas ediciones?

Les diríamos que es una oportunidad única para cualquier empresa que quiera crecer con impacto social real. No se trata solo de acelerar un negocio, sino de hacerlo con sentido, poniendo a las personas en el centro y aprendiendo de profesionales que conocen muy bien el ámbito de la discapacidad y la innovación social.

Para quienes tengan un proyecto con potencial transformador, es un espacio idóneo para convertirlo en una solución sostenible.

El exoesqueleto ATLAS 2030 (en la imagen) se dirige a niños de entre 4 y 12 años, mientras que EXPLORER MB abarca de los 2 a los 17 años, ofreciendo un dispositivo que evoluciona y crece con el niño.
Marsi Bionics es un ejemplo claro de colaboración público-privada. ¿Qué importancia tienen este tipo de alianzas para que la innovación en salud llegue realmente al paciente?

Las alianzas son clave para que la innovación en salud llegue realmente a quienes la necesitan. No basta con desarrollar tecnología avanzada; es fundamental contar con colaboradores que faciliten su implementación, difusión y acceso. En este sentido, la colaboración público-privada es estratégica: las instituciones públicas garantizan equidad, sostenibilidad y alineación con las prioridades sanitarias reales, asegurando que los avances no queden limitados a unos pocos.

Cuando sector público y privado trabajan de forma coordinada, se acelera la adopción de soluciones, se refuerza la confianza y se amplía el impacto. Así, la innovación deja de ser solo un avance tecnológico para convertirse en una mejora tangible y accesible para pacientes y familias.

“Cuando sector público y privado trabajan de forma coordinada, se acelera la adopción de soluciones, se refuerza la confianza y se amplía el impacto”

A lo largo de vuestra trayectoria habéis recibido numerosos premios. ¿Qué suponen, a nivel personal y profesional, estos reconocimientos? ¿Hay alguno que os haya hecho especial ilusión?

Cada reconocimiento supone una gran alegría, no solo para mí, sino para todo el equipo que forma parte de este proyecto. Lo que realmente importa no es la cantidad de premios, sino lo que representan: el reconocimiento al trabajo, la dedicación, la pasión y el compromiso que hemos puesto en desarrollar una tecnología innovadora que permite que niños puedan caminar por primera vez.

Nos honra especialmente que estos reconocimientos hayan llegado desde distintos ámbitos —científico, empresarial, social—, porque reflejan la dimensión global y el impacto de nuestro trabajo. Más allá de la innovación tecnológica, lo que realmente da sentido a Marsi Bionics es su propósito social, el efecto tangible que tiene en la vida de miles de niños y sus familias. Por eso, cada premio nos ilusiona y es especial porque tiene un significado profundo y nos motiva a seguir avanzando.

“Más allá de la innovación tecnológica, lo que realmente da sentido a Marsi Bionics es su propósito social, el efecto tangible que tiene en la vida de miles de niños y sus familias”

Actualmente tenéis presencia en 45 centros en España y también en Francia, Polonia, México, Italia e Irlanda. ¿Cómo abordáis vuestra expansión nacional e internacional y qué retos encontráis al introducir esta tecnología en distintos sistemas sanitarios?

La expansión internacional de nuestra tecnología es un proceso complejo, principalmente por las particularidades de cada sistema sanitario, las normativas locales y la adaptación de los equipos clínicos. Cada país requiere un enfoque distinto y un trabajo cercano con profesionales, familias y autoridades para asegurar que el dispositivo se use de manera segura y efectiva.

Sin embargo, aunque no es un camino sencillo, no es imposible. Contamos con una fuerte presencia a nivel nacional, especialmente en la sanidad pública, y varios países han apostado también por nuestra tecnología, lo que demuestra que, con planificación, formación y colaboración, es posible introducirla en distintos contextos sanitarios.

Nuestro objetivo es que cada niño que pueda beneficiarse tenga acceso a estos dispositivos de manera segura y equitativa, independientemente del país en el que viva. Y para ello vamos a seguir trabajando intensamente en los próximos meses.

¿Estáis abriendo nuevas líneas de investigación o desarrollando nuevas aplicaciones o productos que puedan ampliar aún más el impacto de vuestra tecnología? ¿Qué objetivos estratégicos os marcáis para los próximos años?

Nuestro objetivo más inmediato es conseguir la certificación que nos permita lanzar EXPLORER MB en el mercado europeo, un paso fundamental para poder ofrecer esta tecnología a las familias que más la necesitan, tanto en España como en el resto del mundo. A partir de ahí, nos centraremos en mejorar continuamente el dispositivo, consolidar nuestra presencia en Europa, donde ya contamos con ATLAS 2030, y avanzar hacia la internacionalización.

A largo plazo, nuestro propósito es claro: democratizar el acceso a esta tecnología, haciendo que más niños puedan beneficiarse de los exoesqueletos pediátricos. Sabemos que no es un camino sencillo, pero estamos comprometidos y preparados para recorrerlo con toda nuestra energía.

“A largo plazo, nuestro propósito es claro: democratizar el acceso a esta tecnología, haciendo que más niños puedan beneficiarse de los exoesqueletos pediátricos”

¿Cómo crees que evolucionará la robótica aplicada a la salud en la próxima década y qué papel quiere jugar Marsi Bionics en este escenario?

Creo que nos encontramos ante un horizonte lleno de posibilidades. La robótica aplicada a la salud tiene un enorme potencial para acercarnos a la igualdad, siempre que se utilice de manera humanizada. El verdadero reto está en desarrollar soluciones centradas en la persona que promuevan autonomía, dignidad e inclusión en la sociedad, eliminando barreras físicas y sociales.

Desde Marsi Bionics, queremos seguir contribuyendo a esta democratización de la tecnología, poniendo nuestro conocimiento y experiencia al servicio de soluciones que hagan la robótica accesible a todas las familias que la necesitan.

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