¿Qué es la sobrecarga del emprendedor y cómo protegernos?
Los emprendedores se suelen ocupar casi de todo en sus negocios y asumen jornadas superiores a la media nacional. ¿Cómo evitar la sobrecarga del emprendedor?

La sobrecarga del emprendedor es un asunto del que ya hemos hablado en muchas ocasiones.
Quienes ponen en marcha un negocio saben que da muchas satisfacciones, pero también tiene un coste muy alto, con jornadas interminables, estrecheces económicas, laberintos burocráticos y otros miles de quebraderos de cabeza.
Por ejemplo, los emprendedores saben que es bastante habitual que los ingresos no sean fijos y varíen según el mes o el año hasta que el negocio acabe de consolidarse y ser rentable.
Y es que arrancar un proyecto nunca es fácil. Pero el problema es que esta situación puede alargarse durante mucho tiempo, no sólo durante los primeros años. Una muestra de ello es que 4 de cada 10 líderes de pymes trabajan más de 40 horas semanales, como contábamos en este artículo.
Asimismo, los emprendedores frecuentemente tienen que ser auténticos ‘hombres orquesta’, ocupándose de prácticamente todas las responsabilidades clave de sus empresas: labores comerciales, administrativas, contrataciones y gestión de recursos humanos… Hasta que ya no pueden más.
Según el ‘II Informe de pymes y autónomos de España’ de Hiscox, 4 de cada 5 directivos (82,7%) de pymes españolas afirman haber sufrido estrés en 2025.
Además, buena parte de los encuestados dicen haber notado síntomas de relacionados con la salud mental. Por ejemplo, tres cuartas partes de los consultados (73,9%) reconocen haber experimentado algún tipo de síntoma, entre los que destacan problemas para dormir (59,5%), síntomas de ansiedad (48,8%) y síntomas de depresión (27,6%), así como baja autoestima e inseguridad (25,5%) y déficit de atención o dificultad para concentrarse (19,8%).

Riesgos de la sobrecarga del emprendedor
“La sobrecarga es uno de los grandes problemas silenciosos del emprendimiento. Al principio, se normaliza. Es ‘lo que toca’. Pero con el tiempo, pasa factura”, afirma Fabián González, consultor empresarial y cofundador de la Escuela de Expertos Emprendedores.
“Cuando el emprendedor vive permanentemente desbordado, deja de pensar con claridad y empieza a gestionar desde el cansancio y la urgencia. A nivel personal, el desgaste es evidente: estrés constante, falta de energía, pérdida de motivación e incluso problemas de salud. Pero el impacto va mucho más allá. El equipo acaba dependiendo demasiado del fundador, se frena la autonomía y se genera una sensación de tensión continua”, explica.
Y esto acaba repercutiendo negativamente sen la empresa. “El negocio crece, pero se vuelve frágil. Todo depende de una sola persona. Si el emprendedor se detiene, el negocio también. Eso no es crecimiento real, es supervivencia disfrazada”, asevera.
Señales de alerta
Este experto indica que hay algunas señales muy claras que delatan una posible sobrecarga del emprendedor.
“Casi todos los emprendedores las reconocen cuando se las mencionas: sentir que, si no estás tú, nada avanza; pasar el día resolviendo problemas sin tiempo para pensar ni planificar; vivir con la sensación constante de ir apagando fuegos; tomar decisiones rápido, con presión, más por intuición que por criterio; o tener un equipo que pregunta todo y depende de ti para cada paso. Cuando estas señales se vuelven habituales, el problema no es la falta de esfuerzo, sino la falta de estructura”, advierte.
¿Cómo recuperar el control?
Una vez que somos conscientes de que sufrimos esta sobrecarga del emprendedor, González recalca que “lo primero es asumir que trabajar más horas no va a solucionar el problema”. “La salida no es el esfuerzo, es el orden”, aclara.
Y para retomar el control, propugna el denominado ‘método FOCA’, del que habla en su libro ‘Gestión empresarial de alto rendimiento’. Este método se centra en cuatro áreas básicas.
Finanzas
“Debes saber exactamente dónde estás parado, entender los números y dejar de tomar decisiones ‘a ciegas’”, apunta el experto.
Operativo
“Has de crear procesos claros y sistemas que permitan que el negocio funcione incluso cuando tú no estás”, subraya.
Comercial
“Tienes que ordenar la captación de clientes y las ventas para no depender de acciones improvisadas o de picos puntuales”, señala.
Administrativo
Finalmente, González indica que “hay que poner orden en la gestión interna, los roles y la organización para reducir caos y fricción”.
“Cuando estas cuatro áreas están alineadas, el emprendedor vuelve a liderar en lugar de sobrevivir. Recupera tiempo, claridad y capacidad de decisión. Y algo muy importante: el negocio deja de competir con su vida personal”, asegura.
“Al final, gestionar bien un negocio empieza por gestionarse bien uno mismo. Y eso sólo es posible cuando el negocio tiene una estructura que lo sostenga”, concluye.
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