
Diego Olmedilla
CEO de Aplus Gastromarketing
Cómo puede el gastromarketing cambiar la estrategia de tu empresa (aunque sea pequeña)
Este experto habla sobre la relevancia que ha adquirido el gastromarketing en la estrategia de las empresas como palanca de talento

Hablar de gastromarketing puede llevarnos a pensar en grandes marcas, eventos espectaculares y presupuestos inalcanzables.
Pero la realidad que veo cada día es justo la contraria: la gastronomía se ha convertido en una palanca estratégica especialmente poderosa para emprendedores, pymes y startups, porque les permite competir donde más importa: en la experiencia que ofrecen a personas y clientes.
No se trata solo de “hacer cosas con comida”, sino de utilizar la gastronomía como un lenguaje para posicionar tu marca, fidelizar equipos y seducir clientes. Y, además, hacerlo de forma coherente con los recursos de una empresa pequeña.
El poder de la mesa en los negocios
Un café bien planteado con un potencial cliente, un desayuno mensual con el equipo, un pequeño picoteo en la presentación de un nuevo servicio… En todos esos momentos estás comunicando quién eres como empresa.
La gastronomía tiene algo que pocas herramientas de marketing consiguen: baja defensas, genera confianza y crea recuerdo.
Un emprendedor puede no tener todavía una gran campaña publicitaria, pero sí puede utilizar la gastronomía para potenciar tres ideas clave: estamos cerca de ti; te cuidamos; esto que hacemos es especial.
Un ejemplo muy simple: una startup B2B que convoca a sus primeros clientes a un “desayuno de producto” en su oficina. Si ese desayuno es de calidad, apuesta por producto seleccionado con mimo y se explica por qué se ha elegido, el mensaje es claro: “somos una empresa que cuida el detalle, que apuesta por el entorno y que piensa las cosas”.
Del “detalle simpático” a la estrategia
El error habitual es ver la gastronomía como un extra simpático: poner algo de comer “para quedar bien” en una reunión o en la clásica comida de Navidad.
Si queremos hablar de gastromarketing de verdad, hay que dar un paso más: conectar cada acción gastronómica con la estrategia de la empresa.
Eso implica hacerse preguntas como:
- ¿Qué tipo de experiencia quiero que viva mi cliente cuando viene a verme?
- ¿Qué valores quiero que se sientan en una comida con mi equipo?
- ¿Qué puede contar mejor de mi marca: un menú tradicional, algo innovador, producto de proximidad, una propuesta saludable…?
En el entorno pyme, donde los recursos son limitados, esta reflexión es todavía más importante. No se trata de gastar más, sino de gastar mejor: elegir muy bien en qué momentos gastronómicos vas a invertir y qué historia quieres contar con ellos.
Gastromarketing para cuidar al equiopo
En un mercado donde retener talento es cada vez más complejo, muchas empresas están empezando a utilizar la gastronomía como herramienta de marketing interno: desde desayunos con la dirección hasta comidas de Navidad cuidadas, no solo “cumplidas”.
Para una pyme o una startup, una comida de Navidad bien pensada puede ser mucho más que un cierre de año: puede convertirse en un momento de reconocimiento, alineamiento y pertenencia.
No hace falta un gran presupuesto, sino intención: elegir un lugar que encaje con la cultura de la empresa, preparar un mensaje honesto, cuidar algunos detalles simbólicos (un plato que represente un hito del año, un brindis por los logros compartidos…).
La misma lógica puede aplicarse durante todo el año: pequeños encuentros gastronómicos que marcan hitos (el primer cliente internacional, el lanzamiento de un nuevo producto, un objetivo conseguido) y que ayudan a que el equipo sienta que forma parte de algo que crece.
Gastromarketing para seducir clientes
Del lado del cliente, la gastronomía es una herramienta de diferenciación brutal, sobre todo en negocios de servicios.
Un despacho profesional que organiza “tardes de consultoría y tapas” para sus mejores clientes, un ecommerce que invita a una cata privada a sus prescriptores más fieles o una pequeña marca que presenta su nuevo producto en un entorno gastronómico cuidado… todos ellos están haciendo gastromarketing.
La clave está en tres ideas:
- Coherencia: que lo gastronómico encaje con lo que eres.
- Memoria: que lo que sucede alrededor de la mesa sea fácil de recordar y compartir.
- Relación: que haya tiempo y espacio para conversar, escuchar y generar vínculos reales.
Una palanca al alcance de (casi) todos
Como emprendedor o pyme no puedes competir en presupuesto con las grandes corporaciones, pero sí puedes competir en algo que la gastronomía potencia como pocas herramientas: la cercanía y la autenticidad.
El gastromarketing no va necesariamente de hacer grandes eventos, sino de entender que cada vez que alguien se sienta a tu mesa, física o metafóricamente, tienes una oportunidad de reforzar tu marca, tu relación con el cliente y tu vínculo con el equipo.
Si empiezas a diseñar conscientemente esos momentos, la gastronomía dejará de ser un “detalle” para convertirse en una pieza clave de tu estrategia.
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