La inteligencia artificial puede parecer una tecnología demasiado compleja, reservada a grandes laboratorios y corporaciones. No obstante, hay problemas reales más allá de los albaranes y los informes donde esta herramienta puede ser de gran ayuda. Samsung Innovation Campus Summit 2026 pone el foco precisamente en llevar la IA a este tipo de retos. Este evento del gigante tecnológico se celebró esta semana en Madrid, bajo el lema ‘AI for a Better World’.
La cita atrajo a expertos y profesionales del sector. Estos abordaron cuestiones relacionadas con la ética, la gobernanza o el uso de la IA en ámbitos como la educación y la salud. La idea es que el desarrollo de esta tecnología no se limite a aumentar sus capacidades. También debe tener en cuenta cómo se utiliza y qué impacto tiene, algo cada vez más importante en los tiempos que corren. En este sentido, Elena Fernández Angulo, directora de Marketing Corporativo y Comunicación de Samsung Electronics Iberia, resumió el objetivo del encuentro:
«La inteligencia artificial está entrando en una etapa en la que ya no basta con hablar de todo lo que puede hacer. El reto es convertir ese potencial en soluciones útiles para las personas y hacerlo de forma responsable y confiable. Desde Samsung queremos contribuir a esa transformación a través de la tecnología, pero también de la formación, el talento y la colaboración».
Dos proyectos para resolver problemas reales
El encuentro, manteniendo esa orientación hacia el talento joven, también acogió la segunda edición de los Premios Nacionales de Inteligencia Artificial. Estos galardones buscan poner en valor los proyectos desarrollados por alumnos de Samsung Innovation Campus, un programa formativo gratuito impulsado por la compañía que ofrece cursos en diferentes ramas tecnológicas: IA, programación, Big Data…
El objetivo es que los conocimientos adquiridos durante la formación puedan convertirse en herramientas útiles para afrontar problemas concretos. De esta forma, el camino del estudiante se sale un poco de esa espiral académica y se acerca al mundo tecnológico real.
En esta edición se repartieron dos reconocimientos. El premio de la categoría general fue para LiveR, desarrollado por Joaquín Berenguer y Sergio Tordera, de la Universitat Politècnica de València. La idea de estos dos jóvenes apunta directamente al sector del healthtech, con un proyecto que utiliza IA para facilitar el emparejamiento entre donantes y receptores en trasplantes hepáticos. Es importante destacar que no nos encontramos ante un Tinder de la salud: los matches no son entre usuarios como tal. La herramienta analiza distintas variables y sirve como apoyo a la decisión clínica, sin sustituir el criterio de un médico.
Por otro lado, el segundo proyecto reconocido fue ParaTalent Hub. En este caso, Ignacio Jiménez, Miguel Martín Rodrigo y Juan Sebastián Flores Olivos, de la Universidad Politécnica de Madrid, apostaron por impulsar el deporte paralímpico a través de la IA.
Su propuesta utiliza esta tecnología para detectar deportistas con potencial para competir en disciplinas paralímpicas y facilitar su clasificación deportiva. Este trío de jóvenes ha desarrollado su proyecto en colaboración con entidades del ámbito del deporte paralímpico, algo imprescindible a la hora de obtener perfiles y datos de referencia.

Una apuesta por la formación y el talento
El programa de formación de Samsung ya acumula más de 90 cursos y más de 1.900 alumnos formados. Además de transmitir conocimientos técnicos en algunas de las áreas ya mencionadas, Samsung busca otro tipo de saber en sus estudiantes: aprender a identificar problemas concretos, analizar datos y convertir sus ideas en proyectos útiles para la sociedad.
El objetivo, por tanto, no es solo preparar a los jóvenes para acceder a empleos del sector tecnológico, sino también impulsar una forma de entender la innovación como una herramienta al servicio de las personas y no únicamente de los números. Prueba de esto son los proyectos premiados en esta edición.
Aprender sobre IA no debe ser solamente una vía para comprender esta tecnología. Todo ese saber tiene que orientarse, en la medida de lo posible, hacia el desarrollo de soluciones para necesidades reales. Los trasplantes de hígado o el impulso del deporte paralímpico son un par de ejemplos, pero todavía existen muchas causas por las que merece la pena emprender.