A lo largo de la jornada, expertos y líderes del sector analizaron cómo la integración de trabajadores digitales autónomos y la automatización avanzada de procesos están redefiniendo el marco operativo de las empresas y transformando el futuro del trabajo.
Patrocinado por SAGE, software de gestión empresarial, y el fabricante chino de automóviles eléctricos Leapmotor, Alejandro Vesga, CEO y director de Revista Emprendedores, dio la bienvenida a todos los asistentes al evento celebrado en el Espacio Rastro de Madrid.
![Cristina Andrés, Marketing Coordinator de Leapmotor, junto al modelo Leapmotor B05 [foto Ray García]](https://emprendedores.es/wp-content/uploads/2026/09/1LeapMotor-1024x728.jpg)
Un coche muy listo
No es la primera vez que Leapmotor da soporte a un evento de emprendedores, especialmente en los relacionados con la tecnología y la innovación en el emprendimiento, cualidades con los que se identifica estrechamente la marca que opera en España a través de Leapmotor International, joint venture controlada mayoritariamente por el grupo Stellantis.
“Para nosotros el emprendimiento es la base de nuestra historia”, dijo Cristina Andrés, Marketing Coordinator de la compañía, asimilando sus vehículos a un producto tecnológico equiparable a un smartphone.
Para que cualquiera de los asistentes pudiese comprobar que así es, a la sala trasladaron el modelo Leapmotor B05, un vehículo compacto 100% eléctrico con el que el fabricante ha conseguido el hito de vender más de 1.000 unidades sin haber llegado aún a los concesionarios.
El modelo integra, entre muchas otras cosas, asistente de voz inteligente, cámaras y sensores para visión artificial 360, asistentes de ayuda a la conducción y actualizaciones Over-The-Air que garantizan que “nunca tu coche se va a quedar obsoleto”, en palabras de Andrés.
![Ramón García Soto, director de estrategia para Google Cloud en Sngular [foto Ray García]](https://emprendedores.es/wp-content/uploads/2026/09/3SNGULAR-1024x683.jpg)
En continuo cambio de paradigma
A la breve muestra de la IA en automoción protagonizada por Leapmotor siguió una interesante charla a cargo de Ramón García Soto, director de estrategia para Google Cloud en Sngular, multinacional española de tecnología.
De su dilatada relación laboral con el mundo del software y ahora también de la IA, quiso compartir García Soto con la audiencia uno de sus grandes aprendizajes extraídos: “No os encariñéis mucho con lo que pensáis hoy que va a pasar, porque seguramente dentro de un año tendréis que cambiar de opinión o, al menos, algo tendremos que rectificar”. Aludía así a la velocidad extrema y la impredecibilidad a la que está evolucionando la tecnología, especialmente, la IA.
Como ejemplo citó el crecimiento exponencial alcanzado por Gemini, el asistente de inteligencia artificial generativa desarrollado por Google que hace tiempo superó los 1.000 millones de usuarios al mes, convirtiéndose en el producto de Google que más rápido ha crecido en toda la historia de la compañía. “Es una verdadera burrada lo que está pasando alrededor de la inteligencia artificial.”, dijo García Soto.
Pero el salto no ha sido sólo cuantitativo. Hemos pasado de la consulta a la acción, de formular preguntas a la IA para que nos responda con un índice de confianza bastante aceptable a decir, «que lo haga Gemini».
García Soto lo definió como “la asistencia a la orquesta total”, donde múltiples modelos, agentes y herramientas colaboran de forma sincronizada bajo una coordinación central para resolver tareas complejas pendientes de resolución desde hace muchos años. La IA ha aprendido a entender el entorno y lo ha hecho en muy poco tiempo.
Para ilustrar que el verdadero valor de la IA no está en optimizar pequeñas tareas, sino en solucionar problemas complejos estancados, García Soto citó a los ganadores del Premio Nobel de Química de 2024 a quienes corresponde el desenlace del plegamiento de proteínas mediante la computación y la inteligencia artificial.
El bote cualitativo no ha sido fácil. Para construir la IA actual se ha tenido que rehacer la tecnología desde los cimientos, incluido el hardware, y adaptar los modelos a los estándares de ciberseguridad y la gestión de datos.
Pero el desarrollo de la tecnología no parece ser ya el obstáculo. García Soto sitúa los retos actuales en la cultura empresarial, en la resistencia a adaptarse a nuevas formas de trabajar conforme al cambio de paradigma. Corresponde, entonces, a las organizaciones, mantener la mente abierta, desaprender para aprender de nuevo y atreverse a explorar capacidades y soluciones que antes eran imposibles de crear.
![Pilar Alcázar, junto a los miembros de la primera mesa de debate: Miguel Segarra Rius, Director de Producto de SAGE; Carlos Becker, Enterprise Lead en HappyRobot, y David Villalón, CEO de Maisa [foto Ray García]](https://emprendedores.es/wp-content/uploads/2026/09/5MESA1-1024x683.jpg)
El salto computacional
A la intervención de Ramón García Soto le siguieron dos mesas de debate que coordinó Pilar Alcázar, redactora de la Revista Emprendedores.
Cómo aplicar la IA agéntica a las empresas fue el hilo conductor de la primera mesa en la que intervinieron Miguel Segarra Rius, Director de Producto de SAGE; Carlos Becker, Enterprise Lead en HappyRobot, y David Villalón, CEO de Maisa. En los tres casos hablamos de compañías tecnológicas claves en el sector de la IA aplicada al negocio, concretamente enfocadas a la integración de agentes de IA y trabajadores digitales autónomos.
“Una IA agéntica es un sistema que trabaja con un objetivo y trabaja de manera autónoma. Tiene a su disposición una serie de herramientas con las que trabaja continuamente, va revisando el trabajo que va haciendo y delegando ese trabajo a subagentes hasta conseguir llegar al objetivo final”. Así es como respondió Segarra Rius a la pregunta de “qué es la IA agéntica’, el cambio de paradigma que supone el paso de un sistema meramente reactivo a proactivo.
Según este experto, la visión sobre los agentes se divide principalmente en bloques dependiendo de su interacción y propósito. El primero corresponde al de los asistentes o copilotos. Consisten en sistemas con los que se mantiene una interacción bidireccional (back and forth) para realizar tareas concretas, donde el usuario solicita una acción (como crear contenido o una presentación), pudiendo ir añadiendo matices o refinando el resultado.
El segundo es el de los agentes operativos: sistemas dedicados exclusivamente a la ejecución de procesos donde la orquestación se realiza durante el diseño y no en la ejecución, buscando una reproducibilidad idéntica y evitando alucinaciones para garantizar la fiabilidad en procesos empresariales.
En lo que respecta a la plataforma tecnológica de HappyRobot se orienta al diseño de trabajadores de IA especializados en gestionar tareas operativas complejas en tiempo real. Se dirigen a grandes empresas, fomentando la retroalimentación de contexto entre diferentes áreas para generar sinergias y un crecimiento continuo.
También el reto actual que apuntó Becker es cultural y no técnico. A su juicio, la verdadera dificultad radica en la adopción humana, la gobernanza y la generación de confianza dentro de la organización. Para saltar la barrera, en HappyRobot impulsan la adopción mediante un modelo de despliegue, donde ingenieros trabajan codo con codo con los equipos del cliente (operaciones, legal, IT) para entender los procesos, asegurar la fiabilidad y aumentar progresivamente la confianza de la empresa.
En lo que respecta a la posible desaparición de puestos de trabajo con la progresiva implantación de la IA agéntica, Becker reconoce que esta tecnología puede absorber la ejecución de tareas mecánicas y repetitivas a la vez que libera de ellas a los trabajadores humanos para que se reconviertan en “guardianes de las excepciones” y se centren en actividades de mayor valor añadido.
En entornos muy regulados
Teniendo en cuenta que la especialidad de Maisa es el desarrollo de sistemas operativos y agentes autónomos en sectores como el financiero, la banca o el asegurador, la mayor dificultad que encuentran en esta startup valenciana es moverse en entornos altamente regulados.
Ello les obliga a no confiar ciegamente en el razonamiento probabilístico de la inteligencia artificial generativa ya que no es auditable ni predecible. A su juicio, la única forma viable de aplicar esta tecnología con garantías en los sectores en los que operan es obligar a los agentes a trabajar estrictamente mediante código y sistemas deterministas –reglas fijas de programación–, asegurando así que los resultados sean trazables, reproducibles y libres de alucinaciones para evitar riesgos legales u operativos.
Al abordar las dificultades específicas de aplicar la inteligencia artificial en entornos críticos, Villalón observó que la necesidad de cumplir con normativas estrictas choca con la naturaleza de los grandes modelos de lenguaje, los cuales funcionan como una “caja negra” poco o nada transparente. Este es el motivo por el que no se pueden delegar en ellos el control absoluto de tareas de alta responsabilidad sin una supervisión estricta.
En lo que respecta a los modelos disponibles, considera que la oferta es inmensa, tanto que se están convirtiendo en un producto estandarizado (commodity). Para numerosos casos de negocio ya no son necesarios los modelos de frontera más caros; como OpenAI o Anthropic, se pueden usar alternativas más accesibles, adaptarlas a las necesidades de la empresa o ejecutarlas localmente.
![Pialr Alcázar, junto a los miembros de la segunda mesa de debate: Emilio Bujosa, responsable de growth de Supersonik; Antonio Melé, cofundador y CTO de Orbio, y David Zafra, CEO de Heydiga [foto Ray García]](https://emprendedores.es/wp-content/uploads/2026/09/6MESA2-1024x683.jpg)
De las ventas a los RRHH: la IA por departamentos
En la segunda mesa se trataba de averiguar lo que sucede cuando ese agente aprende a hacer un trabajo concreto. Hablaron de ello Emilio Bujosa, responsable de growth de Supersonik, plataforma SaaS de demostraciones de producto automatizadas e impulsadas por agentes de IA para optimizar los procesos de ventas y marketing en empresas de software; Antonio Melé, cofundador y CTO de Orbio, donde se dedican a automatizar y optimizar todo el ciclo de vida del trabajador dentro de una empresa transformando la gestión de los recursos humanos mediante una plataforma nativa de IA, y David Zafra, CEO de Heydiga, en la que desarrollan un sistema operativo de IA para gestionar y automatizar las conversaciones de las empresas con sus clientes en un completo servicio de atención 24/7.
La sesión abordó cómo la IA agéntica conversacional en estos casos está transformando áreas clave en las organizaciones. A diferencia de los modelos tradicionalmente orientados a la automatización rígida o a las plataformas SaaS convencionales, la tecnología agéntica aporta autonomía, contexto e interacción natural (voz/texto), acelerando procesos operacionales y liberando al personal humano de tareas repetitivas para centrarse en relaciones de alto valor estratégico.
Cada uno de los ponentes habló del impacto de la IA agéntica en sus correspondientes áreas de actuación. A la evolución de roles como el del ejecutivo de cuentas se refirió Bujosa, señalando su nuevo desempeño al delegar en la IA tareas tradicionales de prospección inicial (discovery) y demostraciones técnicas (solution engineers).
Ello transforma las ventas B2B, acelera los ciclos de venta y los eficiencia hasta en un 33% con las soluciones de Supersonik. Bajo estas premisas, prevé un futuro agéntico con la interacción directa de agente a agente (IA de ventas negociando o haciendo demos directamente a la IA de compras del cliente).
Ineficiencias en los RRHH
Con el foco puesto en los Recursos Humanos (RRHH), Melé se refirió a la problemática que tradicionalmente arrastran estos departamentos cuyos responsables pueden destinar hasta el 70% de su tiempo a tareas operativas repetitivas, como cribado de currículums o llamadas o gestión de contratos.
Sumó a ello la desconexión que en ocasiones se produce entre los RRHH y los empleados por falta de tiempo para mantener conversaciones individuales que pongan de manifiesto las necesidades reales del personal.
“Vimos una oportunidad clara: aplicar inteligencia artificial para crear agentes que combinen tecnología de voz e interacción humana, resolviendo estas ineficiencias de forma escalable”, resumió Melé la propuesta de valor de Orbio. En su misión está aligerar la carga cuantitativa de los profesionales de RRHH para convertirlos en arquitectos de talento.
De la llamada perdida al negocio incremental
Saturación de los servicios de atención telefónica, interrupciones constantes del personal en su trabajo, baja digitalización, gestión de consultas repetitivas y pérdidas de oportunidad de negocio son grandes problemas en el ámbito de las pymes. A todos ellos quieren dar respuesta en Heydiga con sus asistentes conversacionales agénticos especializados.
En esto centró su exposición el CEO de HeyDiga donde, más allá de herramientas generalistas o complejas, ofrecen soluciones verticales adaptadas a sectores concretos y organizaciones de cualquier tamaño, desde un hospital hasta una peluquería.
Explicó que este tipo de tecnología Plug & Play a bajo coste permite digitalizar a un sector de las pymes que tradicionalmente no cuenta con recursos ni conocimientos técnicos avanzados para implementar software empresarial tradicional.
Llegar más lejos con menos esfuerzo
Ninguno de los expertos participantes en el evento cuestionó el valor que el uso de la IA agéntica puede aportar a una organización. Sí se invitó, no obstante, a mitigar la euforia y al uso indiscriminado de esta tecnología sin calibrar primero las necesidades de la organización.
Se habló en el encuentro de que la inteligencia artificial debe aplicarse con sentido común, analizando para qué y cuáles son las necesidades que cada empresa tiene, dónde queremos mejorar de una manera importante, si es medible o no y, entonces, buscar a los mejores proveedores a nuestro alcance.
En definitiva de lo que se trata es “de llegar más lejos con menos esfuerzo”, fue la conclusión principal con la que Alejandro Vesga cerró el evento antes de dar paso a la sesión de networking.