Startups de neuroAI: las empresas que quieren descifrar el cerebro

Una nueva categoría de empresas, las startups de neuroAI, utilizan IA, nuevos sensores, materiales avanzados y computación biológica para conocer cómo funciona la actividad de nuestro cerebro. ¿El objetivo? Anticipar enfermedades antes de que aparezcan los primeros síntomas, acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos e inspirar una nueva generación de inteligencias artificiales.

Startups de NeuroAI
In Laboratory Scientist Wearing Virtual Reality Headset Sitting in a Chair Interacts With Brain Projection Hologram, Showing Neurological Data. Modern Brain Study/ Neurological Research Center.
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Una nueva categoría de empresas, las startups de neuroAI, utilizan IA, nuevos sensores, materiales avanzados y computación biológica para conocer cómo funciona la actividad de nuestro cerebro. ¿El objetivo? Anticipar enfermedades antes de que aparezcan los primeros síntomas, acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos e inspirar una nueva generación de inteligencias artificiales.

En esa carrera, estas startups apenas acaban de dar el pistoletazo de salida, pero algunas ya están atrayendo a los mejores científicos del mundo. Y a los fondos de inversión más especializados en deep tech. La neurotecnología ha dejado de ser un nicho académico para convertirse en uno de los próximos grandes mercados de la innovación.

Hemispheric, el ChatGPT del cerebro

Hemispheric es una de las startups más ambiciosas de esta categoría. Y una de las pocas que está en disposición de crear un modelo fundacional del cerebro. Una tecnología similar a lo que es ChatGPT para el lenguaje humano, pero aplicada al funcionamiento del cerebro. Un ChatGPT del cerebro que inauguraría un nuevo modelo de IA que aprende el lenguaje de la actividad cerebral analizando enormes cantidades de registros neuronales. 

Una vez descifrados estos patrones de funcionamiento de nuestro cerebro, puede aplicarse para reconocer las señales asociadas a enfermedades mentales como el alzhéimer, el párkinson o la depresión, entre otras, sin necesidad de desarrollar un algoritmo específico para cada una de ellas.

Este modelo fundacional en el que están trabajando se llama Descartes y se ha entrenado con más de 250.000 horas de electroencefalogramas (EEG) y datos de más de 100.000 personas. 

A diferencia de otras compañías del sector, Hemispheric no fabrica dispositivos para registrar la actividad cerebral. Su objetivo es convertirse en la infraestructura sobre la que hospitales, laboratorios y otras empresas desarrollen aplicaciones clínicas basadas en IA. Es decir, del mismo modo que modelos como GPT sirven de base para crear asistentes, traductores o herramientas de programación, Descartes aspira a convertirse en un modelo base sobre el que puedan construirse múltiples aplicaciones para el diagnóstico, la investigación y la medicina personalizada. 

Está fundada por investigadores especializados en IA y neurociencia, ha sellado alianzas con instituciones científicas de primer nivel y forma parte de NVIDIA Inception, el programa de aceleración para empresas de IA de NVIDIA.

Piramidal, el traductor universal de los electroencefalogramas

Piramidal aspira también a crear un modelo general, pero desde una perspectiva mucho más aterrizada. Mientras Hemispheric busca comprender el funcionamiento del cerebro, Piramidal está desarrollando una herramienta de IA capaz de leer e interpretar cualquier electroencefalograma que llegue a una consulta médica. Busca la aplicación clínica universal del conocimiento del cerebro.

Su objetivo es desarrollar modelos capaces de analizar automáticamente señales procedentes de hospitales de todo el mundo. Así, cualquier neurólogo podrá apoyarse en una IA entrenada con un volumen de datos imposible de abarcar para un especialista individual. La tecnología está orientada al diagnóstico de enfermedades como la epilepsia, el alzhéimer y otros trastornos neurodegenerativos. También puede servir al apoyo de ensayos clínicos y al desarrollo de nuevos fármacos.

Lanzada en 2024 en EEUU, está buscando acuerdos con hospitales, neurólogos, empresas de neurotecnología y compañías que realizan ensayos clínicos, además de instituciones dispuestas a compartir bases de datos de EEG para entrenar su modelo y ha cerrado una ronda seed por valor de 6 millones de dólares. 

Netholabs, la startup que aprende del cerebro para crear una IA mejor

Netholabs no busca diagnosticar enfermedades ni desarrollar herramientas clínicas, juega en otra liga. Su propuesta es aprender del funcionamiento del cerebro para construir modelos de IA basados en la inteligencia biológica. La próxima generación de IA funcionará como el cerebro humano y será más potente y eficiente. Sus clientes potenciales, obviamente, no son los hospitales, sino las empresas de IA.

En definitiva, su propuesta es justo la contraria al resto de compañías de neurociencia: en lugar de aplicar la IA para estudiar el cerebro, utiliza el cerebro como fuente de inspiración para construir una IA más inteligente y menos artificial. 

Trabaja con grandes volúmenes de datos neuronales para descubrir los principios que hacen posible el aprendizaje, la adaptación y el procesamiento de la información en las personas.

Con este enfoque, apenas tiene competencia. 

Entre sus fundadores se encuentran investigadores en neurociencia computacional e IA. Cuentan con el apoyo de instituciones como el Imperial College London y la University de Sussex. Además, forma parte del programa NVIDIA Inception para empresas de IA.

Elemind, la startup que quiere mejorar el sueño dialogando con el cerebro

Es la más aterrizada en el mercado de todas las startups de esta nueva tendencia. En lugar de especializarse en detectar enfermedades, Elemind se dirige al mercado del bienestar y la salud cerebral. Y en concreto en el cuidado del sueño. Ha desarrollado una diadema que registra la actividad cerebral durante el sueño y utiliza IA para intervenir en tiempo real mediante estímulos sonoros personalizados para que el cerebro se mantenga en un sueño profundo y reparador sin recurrir a medicamentos.

Fundada en 2022 por un equipo de neurocientíficos e ingenieros del MIT, representa una nueva categoría dentro de la neurotecnología de consumo: dispositivos capaces de interactuar con el cerebro mientras dormimos para mejorar funciones cognitivas y el descanso. 

La startup ha despertado un gran interés entre los inversores y ya ha captado 12 millones de dólares en una ronda semilla liderada por fondos especializados en tecnología y neurociencia, entre ellos Village Global, el fondo respaldado por Bill Gates, Jeff Bezos y Reid Hoffman.

Esta startup de EEUU podría abrir un nuevo mercado de tecnología con nuevas aplicaciones para optimizar el rendimiento cerebral y prevenir el deterioro cognitivo.

Cortical Labs, ordenadores que funcionan con neuronas vivas

Cortical Labs es probablemente una de las startups más sorprendentes de la nueva neurotecnología. Esta compañía australiana cultiva neuronas humanas sobre chips electrónicos para crear sistemas híbridos capaces de aprender. Una tecnología dirigida a laboratorios, centros de investigación, universidades y compañías farmacéuticas que necesitan modelos más realistas para estudiar el funcionamiento del cerebro, probar nuevos fármacos o investigar enfermedades neurológicas.

A largo plazo, la empresa también quiere abrir la puerta a una nueva generación de ordenadores biológicos, mucho más eficientes energéticamente que los basados exclusivamente en silicio.

Detrás de esta propuesta, que parece de ciencia ficción, está Hon Weng Chong, uno de los principales referentes mundiales en computación biológica. Aunque se trata de un campo todavía muy experimental, los expertos consideran que podría transformar tanto la investigación en neurociencia como el desarrollo de nuevas arquitecturas informáticas.

En esta carrera, Cortical Labs compite con startups como FinalSpark, 3Brain, Koniku o Eighthsix Science. Todas ellas están centradas en aprovechar las propiedades de las neuronas vivas para crear herramientas de investigación y sentar las bases de una nueva industria de computación inspirada en la biología.

Eighthsix Science, minicerebros para acelerar el desarrollo de nuevos fármacos

Eighthsix Science también trabaja con tejido cerebral humano cultivado en laboratorio, pero con un objetivo muy diferente al de Cortical Labs. En lugar de desarrollar ordenadores biológicos, la startup británica crea organoides cerebrales. Pequeños minicerebros que reproducen algunas características del cerebro humano y permiten estudiar cómo aparecen y evolucionan enfermedades como el alzhéimer o el párkinson.

Su mercado son las compañías farmacéuticas, las empresas biotecnológicas y los centros de investigación, que utilizan estos modelos para probar nuevos tratamientos antes de iniciar los ensayos clínicos en personas. La empresa quiere convertirse en un proveedor de modelos cerebrales de nueva generación para acelerar el descubrimiento de fármacos y reducir la dependencia de los ensayos con animales. Un mercado en plena expansión impulsado por la búsqueda de métodos de investigación más precisos y eficientes.

Prima Mente, la startup de NeuroAI que quiere entender por qué enferma el cerebro

En lugar de centrarse en registrar la actividad eléctrica del cerebro, Prima Mente busca comprender la biología que hay detrás de las enfermedades neurodegenerativas. Para ello desarrolla modelos fundacionales entrenados con datos genómicos, epigenéticos y otras capas de información biológica. Estos modelos permiten identificar alteraciones moleculares mucho antes de que aparezcan enfermedades como el alzhéimer o el párkinson. Su objetivo es descubrir nuevas dianas terapéuticas y acelerar el desarrollo de tratamientos.

Y el último párrafo me parece muy bueno, aunque lo afinaría ligeramente:

Representa otra de las grandes tendencias de las startups de NeuroAI: utilizar la IA no solo para detectar enfermedades, sino para comprender los mecanismos biológicos que las originan y facilitar el desarrollo de nuevos tratamientos.

Precision Neuroscience, un implante cerebral para millones de personas

Precision Neuroscience desarrolla interfaces cerebro-computadora. Una tecnología que permite conectar el cerebro directamente con dispositivos electrónicos para recuperar funciones perdidas por enfermedades neurológicas o lesiones. Su objetivo es hacer que este tipo de implantes sean más seguros y fáciles de utilizar en la práctica clínica. Ha diseñado una lámina ultrafina y flexible, con miles de sensores, que se coloca sobre la superficie del cerebro sin necesidad de penetrar en el tejido cerebral. Así reduce el riesgo de la intervención.

Esta tecnología está pensada inicialmente para ayudar a personas con parálisis y otras enfermedades neurológicas. También podría aplicarse para monitorizar la actividad cerebral durante operaciones o desarrollar nuevas aplicaciones médicas. 

La empresa fue fundada en 2021 y ha captado más de 150 millones de dólares de fondos especializados en deep tech. Es ya una de las mayores inversiones realizadas hasta ahora en una startup de interfaces cerebro-computadora.

Hird, auriculares para monitorizar de forma continua la salud del cerebro

Al igual que Elemind, Hird apuesta por llevar la neurotecnología al día a día de las personas. Esta startup de origen británico ha desarrollado unos auriculares con sensores de electroencefalografía (EEG) integrados capaces de registrar de forma continuada la actividad de nuestro cerebro en nuestra vida cotidiana.

Su objetivo no es intervenir sobre el cerebro, sino convertir esos datos en una herramienta para controlar la salud cerebral a largo plazo. La tecnología está pensada para detectar de forma temprana signos de deterioro cognitivo, facilitar el seguimiento de enfermedades neurológicas y ofrecer a médicos e investigadores información obtenida fuera del entorno clínico. Con ello, Hird representa una de las grandes tendencias de la neurotecnología: transformar dispositivos de uso cotidiano en sistemas de monitorización permanente del cerebro.

NeuroClues, descifrar el cerebro a través de la mirada

La startup belga NeuroClues parte de una idea mucho más sencilla que las anteriores, pero también muy disruptiva: el desarrollo de biomarcadores oculares para detectar enfermedades neurodegenerativas. O dicho de forma más sencilla, desarrollan una tecnología que combina los movimientos involuntarios de los ojos con IA para identificar biomarcadores asociados a enfermedades como el párkinson, el alzhéimer o la esclerosis múltiple. 

En lugar de medir directamente la actividad cerebral, sus fundadores parten de la idea de que la mirada refleja el funcionamiento de distintos circuitos cerebrales, por lo que un análisis ocular puede ofrecer información clínica de forma rápida y no invasiva, evitando en muchos casos pruebas más complejas como las resonancias magnéticas.

Aunque el eye tracking o seguimiento ocular es un enfoque en el que trabajan otras startups del mundo, como machineMD, Tobii o Purple Gaze, ellos son los únicos que han puesto el foco en el nicho de los biomarcadores para enfermedades neurodegenerativas.

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