Tras las puertas giratorias de un hotel existe una abrumadora cantidad de factores que pueden determinar su éxito o fracaso mucho antes de que se abra al público. Una buena ubicación no lo es todo: el edificio, los servicios, los costes y la normativa… Todo ello condiciona un negocio que puede necesitar años de trabajo antes de recibir al primer huésped.
Además, el sector del turismo de lujo requiere de propuestas diferentes que justifiquen sus precios, de ahí que existan empresas como Nômade People. Un proyecto de turismo que busca no solo una rentabilidad fiable, sino también integrar el mundo cultural que rodea al hotel dentro de la propuesta.
La revista Emprendedores ha podido charlar con Miguel Isla, CEO de Nômade, acerca de un sector de nicho donde cada operación supone mover enormes sumas de dinero entre riesgo y recompensa. Isla no es un novato, cuenta con más de 15 años de experiencia en el sector hotelero.
Comenzó en operaciones, principalmente en hoteles de lujo y después colaboró con firmas de banca de inversión y capital privado en proyectos inmobiliarios hoteleros. A lo largo de una trayectoria de viajes y lecciones de vida y negocio, el CEO de Nômade vio que existía un hueco por llenar en el turismo de lujo, uno que pasa por dos pilares: involucrar a la población local y traer su oferta cultural. Desde su despacho en Miami, Isla habla de esta piedra angular estratégica con estas palabras:
«Nosotros no somos una compañía hotelera, por así decirlo, introvertida. No queremos solo un hotel con espacios donde el que se queda en las habitaciones puede disfrutar de esos espacios, somos todo lo contrario (…) Queremos que la comunidad local pueda quedar ahí para tomar café, para hacer sus eventos, para trabajar…»
Con esta filosofía en mente, su empresa gestiona de manera integral todas las áreas necesarias para que un hotel funcione, ya sea propiedad de Nômade o como servicio a otros propietarios. Y es que Isla no podría concebir su negocio de lujo sin el otro pilar clave: el vehículo de inversión People Are Good Investment Company, conocido de ahora en adelante como PAG, del que es socio.
Este fondo de inversiones es una pieza crucial, ya que le permite adquirir, tras meses de investigación previa, propiedades de lujo en los barrios más codiciados de lugares como Madrid o Ibiza. Pero… ¿cómo se construye semejante engranaje de propiedades y servicios?

La fórmula Nômade
El modelo distingue la propiedad de la gestión. Nômade People opera los establecimientos, mientras que PAG participa junto con otros inversores en la adquisición de inmuebles. Son empresas independientes y la operadora también gestiona activos de terceros. Isla explica que cuentan con siete hoteles abiertos y unas 750 habitaciones. Estos no solo están ubicados en lugares completamente distintos, sino que también cuentan con entornos diferenciados, ya sean grandes centros urbanos o remotos parques naturales.
La propuesta concede protagonismo a las zonas comunes y a una programación vinculada a la música, el arte y la gastronomía, una forma de atraer tanto al huésped como al local:
«Realmente son como un templo bohemio donde hacemos todo tipo de actividades y programación dentro de los hoteles con colaboraciones (…) con gente de las distintas industrias, de la música, del arte, del entretenimiento en general, de la moda, del wellness, del deporte».
Esto supone que la elección del destino no depende únicamente de su atractivo turístico. La compañía estudia la historia de la ciudad, su evolución y el perfil de los viajeros que recibe para determinar si su concepto de hotel puede encajar ahí.
Para Isla, otro factor indispensable es que ya exista una clientela de lujo habitual en la zona, en lugar de intentar generar esa demanda desde cero. De esta forma, es razonable que gran parte del patrimonio de la empresa hotelera se distribuya por las costas de Ibiza y México o en pleno centro de Madrid. Los desembolsos masivos que requieren este tipo de proyectos, definidos por Isla como «propiedades de ego», hacen necesaria la colaboración de numerosos equipos de Nômade mucho antes de que llegue el primer huésped. Los resultados de esta estrategia arrojan un balance positivo:
«En general la mayoría de las inversiones que intentamos hacer son inversiones que dan rendimientos entre el 12 y el 20% de TIR, contando con financiación. En México buscamos de 18 a 25% de TIR, en Estados Unidos yo te diría de 12 a 16, en Europa las TIR son un poco más bajas por el coste de deuda es un poco más bajo, pero depende mucho de cada activo»
¿Cómo se analiza la viabilidad de un hotel?
Los equipos de Nômade People estudian la ubicación, el edificio y su capacidad para albergar cada propuesta. Existen departamentos de logística, arquitectura, interiorismo, catálogo de ocio… todos orientados a dibujar una imagen: cómo funcionaría el hotel. Este proceso minucioso lleva mucho tiempo, de tres meses a casi un año según explica Isla. No obstante, toda precaución es poca cuando se habla del dinero de inversores e inmuebles:
«Creo que lo peor que puedes hacer en un proyecto es entrar rápido. Es decir, entrar, te gusta el activo total, lo compras, entras y no has hecho el estudio anterior y ni te has tomado el tiempo para analizarlo (…) Yo creo que hay muchas compañías que compran y luego, cuando han comprado, empiezan a pensar que quieren hacer el activo, y ahí empiezas a encontrarte con los problemas serios. Para nosotros, si la oportunidad se pierde por los tiempos y los tiempos no son los correctos, pues se va a perder».
Una vez aprobado el plan, se estudia la viabilidad económica junto con el propietario y se revisa la normativa, otro factor clave que también marca los plazos según dónde se ubique el hotel. Por ejemplo, en Ibiza, las obras en temporada alta están restringidas, por lo que están obligados a interrumpir los trabajos. El propio Isla cuenta cómo, en Lisboa, el cóctel de pandemia y burocracia ha retrasado la apertura de un proyecto que comenzó antes de 2020 y que todavía no se ha podido inaugurar.
Los obstáculos, de momento, no parecen frenar a Nômade People. Su CEO explica a esta revista cuáles son los planes de futuro de la compañía, que pasan por nuevos hoteles cuyos proyectos todavía se estudian sobre el papel. Ciudades como Barcelona o Nueva York empiezan a ganar peso en una hoja de ruta que, en palabras de Isla, aspira a «duplicarse en 3-4 años, de 7 a 14 hoteles repartidos por el mundo».
El responsable de Nômade defiende que se trata de «un crecimiento orgánico y razonable». El tiempo y las obras dirán si las previsiones se cumplen. Por ahora, la compañía avanza con paso firme, consciente de que en el negocio hotelero las cosas llevan su tiempo.