DeepFarm nació en 2023 de la unión de dos mundos que, a priori, pueden parecer muy alejados: la ganadería y la ingeniería. «El propósito era muy concreto: ayudar a ganaderos y veterinarios a detectar problemas antes y a organizar mejor su trabajo con una herramienta que tuviera sentido en las condiciones reales de una explotación», cuenta Diego Sainz de Mena, cofundador y CEO de la empresa.
Esta intención se ha concretado en PAXTOR, un ganadero digital que combina cámaras, sistemas de identificación e inteligencia artificial para monitorizar de forma continua el comportamiento individual de los animales.
El desarrollo ha estado acompañado por distintos programas de apoyo al emprendimiento y, ya con su solución en el mercado, por la financiación de Enisa. Para la compañía, este respaldo ha tenido un valor que va más allá de los recursos económicos: «Aporta confianza. Para una empresa joven que está llevando una tecnología nueva a un sector exigente, que una entidad como Enisa analice y apoye el proyecto es una señal relevante», señala el director ejecutivo.
Hablamos con él sobre la evolución de la startup y los retos de llevar la inteligencia artificial al día a día de las explotaciones ganaderas; también del papel de la Empresa Nacional de Innovación en el crecimiento de DeepFarm y los planes de la compañía para los próximos años.
¿CUÁNDO NACE DEEPFARM Y CON QUÉ PROPÓSITO?
DeepFarm nace en abril de 2023, aunque habíamos empezado a trabajar en los primeros prototipos algo antes.
Alberto Badías, cofundador, aportaba su experiencia en inteligencia artificial y visión por computador. Ambos somos doctores en ingeniería y compartíamos la inquietud de llevar ese conocimiento a un problema que conocíamos de primera mano. Empezamos desarrollando y probando a pie de granja, pendientes tanto de lo que funcionaba técnicamente como de lo que resultaba útil al usuario.
En mi caso, el problema lo conocía desde dentro. Soy la tercera generación de una familia de ganaderos de vacuno. En una granja, detectar a tiempo que un animal empieza a encontrarse mal depende mucho de la observación y de la experiencia. Esa capacidad de fijarse en pequeños cambios tiene un valor enorme, pero exige tiempo y personas que sepan qué mirar.
Con la falta de relevo generacional y de mano de obra experimentada, vimos una necesidad muy clara: dar más herramientas a quienes están al frente de las explotaciones. Queremos trasladar parte de ese conocimiento acumulado durante generaciones a un asistente que acompañe al ganadero cada día. También facilitar que alguien joven o con menos experiencia pueda incorporarse con más apoyo y confianza.

¿CÓMO FUERON LOS PRIMEROS PASOS HASTA CONVERTIR AQUELLA IDEA EN UNA EMPRESA?
El programa actúaUPM, donde obtuvimos el segundo premio, nos ayudó a convertir ese trabajo en un proyecto empresarial. Después llegaron otros programas de apoyo, como Wayra y La Vega Innova. Desde el principio teníamos claro que la solución debía ser sencilla de utilizar y económicamente viable para una granja comercial.
¿QUÉ NECESIDADES RESUELVE VUESTRA TECNOLOGÍA?
Desarrollamos soluciones de monitorización no invasiva del ganado mediante inteligencia artificial y visión por computador. Observamos a los animales mientras hacen su vida habitual y transformamos esa información en avisos y datos útiles para quien los cuida.
Nuestro primer producto, PAXTOR, funciona como un «ganadero digital». Sigue el comportamiento individual de los animales, de día y de noche, e identifica cambios que pueden indicar que alguno necesita atención. El ganadero puede consultar esa información desde el móvil o el ordenador y decidir dónde poner el foco.
Buscamos algo muy práctico: que llegue a la granja con una idea más clara de qué animales conviene revisar y pueda actuar antes. Para nosotros, digitalizar la ganadería empieza por facilitar ese trabajo cotidiano.
«Desde el principio teníamos claro que la solución debía ser sencilla de utilizar y económicamente viable para una granja comercial»
DEEPFARM REÚNE PERFILES MUY DIFERENTES. ¿CÓMO SE COMPLEMENTAN LOS CONOCIMIENTOS DEL EQUIPO?
En los fundadores se unen la experiencia ganadera y la investigación en inteligencia artificial y visión por computador. A partir de ahí hemos formado un equipo con perfiles de ingeniería, matemáticas e IA, con mucho peso del desarrollo tecnológico.
Esa combinación nos permite abordar cada problema desde dos perspectivas: qué podemos detectar con la tecnología y qué necesita saber realmente el ganadero para tomar una decisión. Entre ambas hay mucho trabajo de diseño, pruebas y escucha.
Además, desarrollamos para un entorno exigente: polvo, cambios de iluminación, animales en movimiento y rutinas que no pueden detenerse porque una herramienta falle. Por eso, el contacto con las explotaciones forma parte del desarrollo. Lo que aprendemos allí acaba influyendo en los algoritmos, en la instalación y en la forma de presentar la información.

¿CÓMO FUNCIONA PAXTOR EN LA PRÁCTICA?
PAXTOR combina cámaras y sistemas de identificación para relacionar la información con cada animal. A partir de ahí analiza su comportamiento de forma continuada. Por ejemplo, cuánto tiempo dedica a comer, con qué frecuencia acude al comedero o cómo cambian sus hábitos.
El sistema compara esa actividad con su comportamiento habitual y busca desviaciones relevantes. Cuando detecta una alteración, genera un aviso que el ganadero puede consultar en la aplicación, junto con la información del animal y su evolución.
Así, el usuario sabe qué animal conviene revisar y qué ha cambiado. La valoración del ganadero y del veterinario sigue siendo fundamental. PAXTOR aporta una vigilancia continua que les ayuda a decidir dónde centrar su atención.
¿A QUÉ TIPO DE EXPLOTACIONES OS DIRIGÍS Y QUÉ PROBLEMAS CONCRETOS AYUDÁIS A RESOLVER?
Nuestro foco inicial es el vacuno de cebo tanto en explotaciones familiares como en granjas de mayor tamaño e integradoras. En todas ellas hay una necesidad compartida: seguir de cerca a cada animal con el tiempo y el personal disponibles.
Ayudamos a detectar cambios que podrían pasar desapercibidos, a priorizar las revisiones y a disponer de un seguimiento más continuo del lote. En una explotación grande, esa atención individual cobra especial valor; en una más pequeña, también cuenta mucho poder consultar cómo van los animales cuando el ganadero está ocupado con otras tareas.
El valor que buscamos aportar es tranquilidad y capacidad de anticipación. Queremos que el usuario tenga información concreta para actuar y que consultar PAXTOR se convierta en una parte natural y sencilla de su jornada.
«Nuestro foco inicial es el vacuno de cebo tanto en explotaciones familiares como en granjas de mayor tamaño e integradoras»
LA GANADERÍA ES UN SECTOR DONDE LA EXPERIENCIA Y LA OBSERVACIÓN DIRECTA SIGUEN SIENDO FUNDAMENTALES. ¿QUÉ RETOS HABÉIS ENCONTRADO A LA HORA DE INTRODUCIR UNA SOLUCIÓN BASADA EN IA Y VISIÓN POR COMPUTADOR?
El principal reto es ganarse la confianza con utilidad y constancia. El ganadero conoce muy bien su trabajo y necesita comprobar que la herramienta responde en su explotación, con sus animales y sus condiciones. Esa exigencia nos parece lógica y nos ayuda a construir un mejor producto.
También hay un reto de sencillez. Si una solución exige demasiada atención, genera avisos poco útiles o complica las rutinas, cuesta incorporarla al día a día. Por eso dedicamos mucho esfuerzo a que la información sea clara y a que la monitorización se integre en el manejo habitual.
Venir del sector nos ayuda a entender esas prioridades, pero seguimos aprendiendo de cada usuario. Escuchar cómo trabaja y acompañarlo durante la puesta en marcha es tan importante como desarrollar un buen algoritmo.
AFIRMÁIS QUE PAXTOR PUEDE DETECTAR ANOMALÍAS ASOCIADAS A ENFERMEDADES HASTA 72 HORAS ANTES QUE UN GANADERO. ¿QUÉ SUPONE ESA CAPACIDAD DE ANTICIPACIÓN?
Lo relevante de esas hasta 72 horas es el margen de actuación que pueden abrir. Los cambios de comportamiento pueden aparecer antes de que un problema resulte evidente durante una revisión habitual. Identificarlos permite revisar antes al animal y consultar al veterinario cuando sea necesario.
Es importante entender la cifra como una capacidad de anticipación que depende del caso, del animal y del proceso que esté desarrollando. Una alerta señala un cambio que merece atención; el diagnóstico corresponde al veterinario.
Actuar a tiempo puede ayudar a evitar que un problema se agrave, reducir el sufrimiento del animal y limitar las pérdidas asociadas a una peor evolución. También puede contribuir a un uso más ajustado de los tratamientos, incluidos los antibióticos, siempre bajo criterio veterinario. El impacto económico debe medirse en cada explotación: nuestra prioridad es que esa anticipación se traduzca en decisiones mejores y resultados comprobables.
¿CUÁL DIRÍAIS QUE FUE EL PUNTO DE INFLEXIÓN QUE OS CONFIRMÓ QUE EL PROYECTO TENÍA POTENCIAL PARA CRECER?
El primer prototipo nos permitió comprobar que la idea tenía sentido, pero un punto de inflexión fue empezar a trabajar con TernaBeef. Apostaron por nosotros para digitalizar una de sus granjas con capacidad para 1.500 animales, y aquello nos obligó a dar un salto como empresa y como producto.
Pasamos a un escenario con una escala y unas exigencias que nos hicieron avanzar mucho: fiabilidad, instalación, seguimiento de los animales y facilidad de uso. La colaboración de los ganaderos fue decisiva para mejorar PAXTOR.
Ahí vimos con claridad el potencial del proyecto: había una necesidad real y un cliente dispuesto a confiar en una empresa joven para resolverla. Esa confianza también nos hizo más conscientes de la responsabilidad de crecer bien.
El premio a PAXTOR en la categoría de Mejora Tecnológica de FIGAN 2025 también reforzó esa confianza. Para nosotros tuvo especial valor que el propio sector reconociera la utilidad de la propuesta.
«El impacto económico debe medirse en cada explotación: nuestra prioridad es que esa anticipación se traduzca en decisiones mejores y resultados comprobables»
DEEPFARM HA CONTADO CON EL APOYO FINANCIERO DE ENISA. ¿EN QUÉ MOMENTO DEL CRECIMIENTO DE LA EMPRESA LLEGÓ ESA FINANCIACIÓN Y QUÉ SUPUSO PARA LA EMPRESA?
La financiación de Enisa llegó varios meses después del lanzamiento de PAXTOR, cuando la facturación empezaba a crecer y necesitábamos apoyo para mantener el ritmo de desarrollo.
En una startup como la nuestra, las ventas y las necesidades de inversión no avanzan siempre al mismo ritmo. Hay que seguir mejorando el producto y responder a las exigencias de las primeras instalaciones mientras se construye la base de clientes.
Ese apoyo nos dio margen para continuar el desarrollo tecnológico y afrontar esa etapa comercial con más capacidad. Fue una ayuda importante para pasar del lanzamiento a la consolidación del producto en explotaciones reales.
MÁS ALLÁ DE LA FINANCIACIÓN, ¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE PARA UNA STARTUP TECNOLÓGICA RECIBIR EL RESPALDO DE UNA ENTIDAD PÚBLICA COMO ENISA?
Aporta confianza. Para una empresa joven que está llevando una tecnología nueva a un sector exigente, que una entidad como Enisa analice y apoye el proyecto es una señal relevante. Ayuda a dar visibilidad a la compañía y a generar conversaciones con clientes, colaboradores e inversores.
En nuestro caso, ese respaldo se suma a haber sido finalistas nacionales de los Premios EmprendeXXI 2026, impulsados por CaixaBank y Enisa, en el reto vinculado al sector agroalimentario. Son reconocimientos que nos animan a seguir y que también dan visibilidad a la innovación ganadera dentro del ecosistema emprendedor. Queremos aprovechar esa confianza para consolidar DeepFarm y seguir demostrando su valor en las explotaciones.

DESDE VUESTRA EXPERIENCIA, ¿QUÉ RECOMENDARÍAIS A OTROS EMPRENDEDORES QUE ESTÉN VALORANDO SOLICITAR UN PRÉSTAMO PARTICIPATIVO DE ENISA PARA IMPULSAR SU PROYECTO?
Les diríamos que lleguen con una explicación muy clara de qué problema resuelven, quién está dispuesto a pagar por la solución y qué avances concretos quieren conseguir con la financiación. Cuanto mejor conecten el desarrollo del producto, las ventas y las necesidades de caja, más sólido será su planteamiento.
También conviene preparar el proceso con tiempo y con previsiones realistas. En nuestro caso, una de las lecciones de emprender ha sido entender que los plazos técnicos y comerciales pueden ser distintos de los que imaginas al principio.
Y, sobre todo, que tengan claro cómo encaja un préstamo en su plan de crecimiento y cómo prevén devolverlo. Conseguir financiación es un paso; convertirla en un producto mejor y en clientes satisfechos es lo que hace avanzar la empresa.
«Para una empresa joven que está llevando una tecnología nueva a un sector exigente, que una entidad como Enisa analice y apoye el proyecto es una señal relevante. Ayuda a dar visibilidad a la compañía y a generar conversaciones con clientes, colaboradores e inversores»
LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL ESTÁ TRANSFORMANDO NUMEROSOS SECTORES. ¿QUÉ PAPEL CREÉIS QUE DESEMPEÑARÁ EN LA EVOLUCIÓN DE LA GANADERÍA Y DE VUESTRA TECNOLOGÍA DURANTE LOS PRÓXIMOS AÑOS?
Creemos que la IA permitirá pasar de observaciones puntuales a un conocimiento mucho más continuo de lo que ocurre en una explotación y de cómo evoluciona cada animal. Eso abre oportunidades para anticipar problemas, entender mejor los resultados y apoyar decisiones de manejo.
DeepFarm nació con la IA como parte central de su tecnología. Nuestro trabajo consiste en convertir esa capacidad en herramientas sencillas y fiables para profesionales que tienen muchas otras cosas de las que ocuparse.
También vemos una oportunidad para preservar y ampliar el conocimiento del sector: combinar la experiencia de quienes llevan décadas observando animales con la capacidad de analizar información de forma continua. Queremos que esa combinación ayude a las nuevas generaciones a gestionar sus granjas con más criterio y confianza.
¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES OBJETIVOS PARA LOS PRÓXIMOS AÑOS? ¿QUÉ NUEVAS APLICACIONES O LÍNEAS DE DESARROLLO ESTÁIS EXPLORANDO?
Nuestro primer objetivo es ampliar la implantación de PAXTOR en vacuno y seguir mejorándolo junto a nuestros usuarios. Queremos crecer con una solución que funcione bien en el día a día y con capacidad para acompañar a cada vez más explotaciones.
En paralelo, estamos desarrollando una solución para porcino y preparando un segundo producto para vacuno, centrado en la productividad, que prevemos lanzar en los próximos meses. La idea es ampliar la información que ofrecemos sobre la evolución de los animales y conectar cada vez mejor sanidad, bienestar y rendimiento productivo.
La ambición es convertir a DeepFarm en una referencia en monitorización no invasiva del ganado. Queremos que el ganadero encuentre en nosotros un socio tecnológico a largo plazo, capaz de acompañar las necesidades de su explotación con herramientas que le hagan el trabajo más fácil.