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“Nuestra relación con el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE parte de una convicción compartida: el emprendimiento puede y debe ser una palanca para dar respuesta a retos sociales”

Alberto Tornero, socio responsable de Empresas de Alto Crecimiento en PwC España, explica cómo acompañan a las startups durante el programa, un proceso del que también obtienen valiosos aprendizajes

Alberto Tornero, responsable de Empresas de Alto Crecimiento en PwC España. Programa de Crecimiento de Fundación ONCE.
Alberto Tornero, responsable de Empresas de Alto Crecimiento en PwC España.

Hay ideas de negocio que no solo nacen para ocupar un espacio en el mercado, sino también para hacer la vida más fácil a miles de personas mayores o con discapacidad. Son empresas que surgen al detectar barreras —físicas, tecnológicas o sociales— y que encuentran soluciones para superarlas.

En ese punto donde la innovación se cruza con el impacto social es donde cobra sentido el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE. La iniciativa acompaña edición tras edición —y ya van siete— a startups y empresas de España y Latinoamérica que dan respuesta a necesidades reales en estos ámbitos, con el objetivo de avanzar en accesibilidad y contribuir a una sociedad más inclusiva. Lo hacen en el tramo más complejo, cuando los proyectos ya tienen cierto recorrido en el mercado y afrontan la fase de crecimiento.

Para lograrlo, el programa cuenta con PwC como aliado estratégico, que aporta conocimiento experto y acompañamiento personalizado para que ese impacto no se quede en una intención, sino que se traduzca en empresas sólidas, sostenibles y capaces de escalar.

“El match entre ambas organizaciones surgió desde el principio y no ha hecho más que crecer a medida que el programa se ha ido consolidando”, comenta Alberto Tornero Suárez, socio responsable del área de Empresas de Alto Crecimiento en PwC España.

Hablamos con él sobre el papel de las startups en el ámbito de la discapacidad y las personas mayores, los retos que afrontan para crecer y el valor de iniciativas como el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE para ayudar a que esas ideas que nacen para cambiar vidas consigan crecer, consolidarse y multiplicar su alcance.

INNOVAR EN SOLUCIONES QUE MEJORAN LA VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES O CON DISCAPACIDAD ESTÁ GENERANDO NUEVAS OPORTUNIDADES EMPRESARIALES. ¿QUÉ PAPEL PUEDEN JUGAR LAS STARTUPS EN ESTE TERRENO?

Las startups pueden jugar un papel decisivo en este terreno, porque tienen una capacidad diferencial para identificar necesidades no cubiertas y convertirlas en soluciones concretas, innovadoras y escalables. Y cuando hablamos de retos como la longevidad, la discapacidad o la accesibilidad, esa capacidad no es secundaria: es fundamental.

Muchas de estas compañías nacen, además, muy pegadas al problema que quieren resolver. Eso les permite entender mejor al usuario, identificar soluciones con rapidez y construir propuestas de valor con un impacto muy tangible. Si a eso se le suma un modelo de negocio sólido, el resultado puede ser especialmente potente: innovación con capacidad real de llegar lejos e impactar en el día a día de las personas.

En mi opinión, lo relevante no es tanto que surjan buenas ideas, sino que esas ideas se conviertan en empresas capaces de crecer. Porque el impacto, para ser verdaderamente transformador, necesita también escala, sostenibilidad y ambición.

PRECISAMENTE PARA ACOMPAÑAR A STARTUPS Y EMPRESAS QUE TRABAJAN EN ESTOS ÁMBITOS, LA FUNDACIÓN ONCE HA CONVOCADO LA SÉPTIMA EDICIÓN DEL PROGRAMA DE CRECIMIENTO, CON EL QUE PWC COLABORA. ¿QUÉ OS LLEVÓ A IMPLICAROS EN ESTA INICIATIVA?

Nuestra relación con el Programa de Crecimiento de Fundación ONCE parte de una convicción compartida: que el emprendimiento puede y debe ser una palanca para dar respuesta a retos sociales. 

Desde el inicio, desde Fundación ONCE buscaban un proyecto que, más allá de un impacto reputacional, ayudase en el crecimiento a proyectos empresariales viables y que tuvieran una vocación empresarial clara.

Esta forma de ver un proyecto de crecimiento está en el núcleo de nuestra visión en PwC de lo que debe ser una Empresa de Alto Crecimiento, puesto que ninguna gran idea se convierte en realidad si no es sostenible. Por lo tanto, si se me permite decir así, el match entre ambas organizaciones surgió desde el principio, y no ha hecho más que crecer a medida que el programa se ha ido consolidando. 

“Desde el inicio, desde Fundación ONCE buscaban un proyecto que, más allá de un impacto reputacional, ayudase en el crecimiento a proyectos empresariales viables y que tuvieran una vocación empresarial clara”

¿QUÉ VALOR APORTA LA COLABORACIÓN ENTRE PWC Y LA FUNDACIÓN ONCE AL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR CON IMPACTO SOCIAL?

En mi opinión, esta colaboración aporta, sobre todo, una combinación de capacidades. Fundación ONCE aporta conocimiento, legitimidad como referente en el sector de impacto social y una comprensión muy profunda de sus dinámicas y de los retos asociados a la inclusión. PwC aporta experiencia en crecimiento empresarial, estrategia, organización y acompañamiento a compañías que quieren dar un salto.

Por nuestra experiencia, en este tipo de proyectos no basta con que exista una buena intención o incluso una buena solución. Para que el impacto sea sostenido y alcance escala, hace falta también construir empresa: afinar el modelo, ordenar prioridades, reforzar la estructura y preparar el crecimiento.

Además, esta colaboración transmite un mensaje muy positivo al ecosistema: que la innovación con impacto social merece no solo reconocimiento, sino también apoyo riguroso para consolidarse. Y eso contribuye a madurar el mercado y a generar referentes.

“La innovación con impacto social merece no solo reconocimiento, sino también apoyo riguroso para consolidarse”

PWC PARTICIPA A TRAVÉS DE SU ÁREA DE EMPRESAS DE ALTO CRECIMIENTO. ¿EN QUÉ CONSISTE EL TRABAJO QUE REALIZÁIS CON LAS STARTUPS SELECCIONADAS?

Nuestro trabajo consiste, en esencia, en colaborar con compañías que quieren crecer o crecen rápido, tratando de ayudarles en los retos ligados a su desarrollo empresarial.

Los emprendedores y empresarios saben mucho de su negocio. Son personas que llevan tiempo pensando y desarrollando no solo ideas con potencial, sino en muchos casos empresas que crecen y son exitosas. Sin embargo, en muchos casos, la gestión empresarial es un ámbito que les resulta ajeno o que, aun siéndoles familiar, exige un nivel de implicación tan alto que puede llegar a desbordarlos. 

Desde el Área de Empresas de Alto Crecimiento de PwC, tras casi quince años de experiencia, hemos identificado tres aspectos en los que se presentan los retos fundamentales para estos emprendedores y empresarios: la estrategia empresarial, los aspectos legales y fiscales y el entorno de la inversión.  

Así, con un equipo mixto de asesores de negocio, abogados, fiscalistas y expertos en transacciones, tratamos de dar soluciones concretas, según el tipo de compañía y su momento de crecimiento, con un equipo cien por cien dedicado a compañías en crecimiento. Además, ofrecemos enfoques muy ajustados a cada empresa y creo que esto es un elemento fundamental para que las compañías valoren su paso por el programa.

“Ofrecemos enfoques muy ajustados a cada empresa y creo que esto es un elemento fundamental para que las compañías valoren su paso por el programa”

DESDE VUESTRA EXPERIENCIA, ¿QUÉ SUELE DIFERENCIAR A UN BUEN PROYECTO DE UNA COMPAÑÍA CAPAZ DE CRECER?

Un buen proyecto suele tener una idea potente, una necesidad real detrás y un equipo. Pero una compañía capaz de crecer necesita algo más: capacidad de ejecución, foco, estructura y una visión suficientemente clara de cuál es el siguiente paso en cada fase.

El reto no es solo validar una propuesta de valor. El verdadero reto es construir una organización preparada para escalar. Ahí es donde, muchas veces, aparecen las diferencias entre un proyecto prometedor y una empresa que realmente puede consolidarse.

Entre los errores más habituales vemos algunos muy reconocibles: querer crecer demasiado deprisa sin haber asentado ciertas bases, dispersarse en demasiadas prioridades, no anticipar las necesidades de talento, considerar los temas legales como un “mal menor” que hay que gestionar, diferir los aspectos fiscales a “cuando seamos más grandes” o infraestimar el grado de exigencia que introduce el propio crecimiento. 

¿QUÉ PERFILES PROFESIONALES DE PWC ACOMPAÑAN A LAS EMPRESAS QUE PASAN POR EL PROGRAMA?

Una de las principales fortalezas de PwC es su capacidad para acompañar a estas empresas desde una perspectiva multidisciplinar. En función de las necesidades de cada proyecto, se involucran profesionales con experiencia en estrategia, negocio, asesoramiento legal y fiscal, operaciones, finanzas, organización o transformación.

Y esto es especialmente importante en compañías en crecimiento, porque sus retos no suelen ser unidimensionales. Una decisión sobre expansión puede tener implicaciones financieras; una reflexión sobre el modelo puede exigir cambios organizativos; una necesidad de financiación puede obligar a revisar prioridades estratégicas. Por eso creemos tanto en un enfoque integrado.

Además, adaptamos ese acompañamiento a la realidad de cada empresa. No todas están en el mismo punto ni necesitan lo mismo. Lo importante no es aplicar una “receta”, sino entender bien el momento de cada compañía y aportarle el conocimiento más útil para ayudarla a avanzar.

“Adaptamos ese acompañamiento a la realidad de cada empresa. No todas están en el mismo punto ni necesitan lo mismo”

¿SE DIFERENCIAN MUCHO DE OTRAS STARTUPS A LAS QUE ASESORÁIS?

Comparten mucho más de lo que, a veces, se piensa con otras empresas que quieren crecer. Los retos de fondo suelen ser muy parecidos: definir bien el modelo, acceder a la financiación adecuada, construir equipo, identificar los retos legales y fiscales concretos para su negocio, ganar escala, ordenar la organización y mantener el foco en un contexto de mayor exigencia.

En ese sentido, nuestra experiencia coincide con una idea que venimos defendiendo desde hace tiempo: el crecimiento acelerado plantea desafíos similares, aunque las compañías sean muy distintas. Quizá esa haya sido nuestra diferenciación en el mercado: más allá del sector de cada empresa, el propio crecimiento genera necesidades concretas y retos que, en nuestra experiencia, son parecidos, aunque las empresas sean diferentes. Y ahí es donde hemos centrado nuestro enfoque y nuestra capacidad de apoyo a las compañías: en los retos concretos que implica querer crecer y hacerlo con rapidez. 

La principal singularidad de las empresas que participan en este programa es que integran de forma muy natural una dimensión de impacto social en su propuesta de valor. Pero incluso ahí, el reto vuelve a ser empresarial: ¿cómo hacer que ese impacto sea sostenible, escalable y competitivo en el mercado?

“La principal singularidad de las empresas que participan en este programa es que integran de forma muy natural una dimensión de impacto social en su propuesta de valor”

¿QUÉ BARRERAS SIGUEN ENCONTRANDO ESTE TIPO DE EMPRESAS A LA HORA DE CRECER Y COMPETIR EN EL MERCADO?

Siguen encontrando barreras que son comunes a muchas empresas en crecimiento, pero que en su caso, a veces, se intensifican: acceso a financiación, atracción de talento, dificultad para escalar estructura al ritmo del negocio o necesidad de abrir mercado para soluciones que, en ocasiones, requieren un esfuerzo adicional de pedagogía.

A eso se suma un elemento importante: cuando una compañía incorpora una vocación clara de impacto social, tiene que ser capaz de combinar dos exigencias que deben convivir bien desde el principio. Por un lado, generar valor social. Por otro, construir un negocio sólido y competitivo. Y esa combinación tan valiosa no siempre es sencilla.

En este elemento ponemos todo nuestro foco: un negocio tiene que ser sostenible para ser autónomo, rentable y atractivo para la inversión. Esto es una cuestión esencial, tenga o no impacto social. A veces, los emprendedores vienen pensando que ese fin social es lo relevante. Y lo debe ser para ellos. Pero, desde la perspectiva empresarial, la forma de llegar lejos y crear el mayor impacto es que el negocio sea robusto y esté saneado, y esta visión es aún percibida como contraintuitiva por muchos emprendedores. Ese quizá es nuestro rol fundamental, transmitirles a los emprendedores el siguiente mensaje: haz de tu impacto un negocio autónomo y rentable, y el impacto llegará lo más lejos posible.

“Un negocio tiene que ser sostenible para ser autónomo, rentable y atractivo para la inversión. Esto es una cuestión esencial, tenga o no impacto social”

TRAS SIETE EDICIONES COLABORANDO CON EL PROGRAMA DE CRECIMIENTO DE FUNDACIÓN ONCE, ¿EN QUÉ MOMENTO SENTÍS QUE VUESTRA APORTACIÓN RESULTA ESPECIALMENTE ÚTIL?

Desde PwC estamos muy orgullosos de participar en el programa de crecimiento de Fundación ONCE desde su creación. Desde el inicio, en Fundación quisieron hacer algo distinto: algo con impacto real. Más allá de apoyarse en la fuerza del Grupo Social ONCE para posicionarse en el mundo del emprendimiento, apostaron por actuar primero y contarlo después. 

No sabría decir muy bien en qué momento nuestra aportación resulta especialmente útil. Hay muchas fases de las compañías en las que, humildemente, pensamos que podemos aportarles. Pero, si me tengo que quedar con algo, creo que nuestra aportación se basa en inculcar autoexigencia empresarial en los proyectos. Tratamos de ayudarles a incluir el ADN empresarial en su proyecto y, si ya lo tienen, a mirar más allá, ayudándoles sobre todo en cuestiones concretas y ajustadas a su momento, con un “traje a medida” empresarial.

¿PWC APRENDE DE ESTA COLABORACIÓN? 

Por supuesto, PwC también aprende de este proceso. Y aprendemos mucho. Estas compañías muestran características dentro del ámbito del emprendimiento muy especiales: existe una vinculación muy profunda del emprendedor con el proyecto, el nivel de resiliencia es mucho mayor y la vocación de supervivencia es muy elevada.

Pero, sobre todo, lo que aprendemos es a compartir un proyecto que va mucho más allá de ser una mera empresa: es una herramienta para ayudar a personas a que su vida sea mucho más fácil. Y eso hace de este proyecto un viaje realmente especial del que, desde PwC, estamos muy orgullosos y muy agradecidos de formar parte.

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