En el marco del Glovo Campus —el programa de aceleración Glovo Power Up orientado a impulsar el talento en mercados emergentes—, 20 startups internacionales se dieron cita en Barcelona del 6 al 8 de octubre.
Las jornadas contaron con la participación de los cofundadores de Glovo, Óscar Pierre y Sacha Michaud, quienes compartieron con los emprendedores su visión sobre la ejecución rápida, la retención en nuevos mercados y la construcción de cultura empresarial.
Entre los proyectos participantes, dos compañías españolas destacaron en el Demo Day: Wealthreader, enfocada en la gestión de datos financieros, y Bleecker Technologies, especializada en trazabilidad logística. Ambas comparten un modelo 100% B2B y explicaron su propuesta a Emprendedores.
Un mapa internacional de soluciones B2B
Ambas startups españolas compartieron escenario con otros 18 proyectos internacionales procedentes de Norte de África, Europa del Este y Norteamérica.
El Demo Day reflejó una clara dominancia de soluciones B2B, Inteligencia Artificial aplicada e infraestructuras operativas: desde recepcionistas de voz con IA para clínicas médicas (Jafar AI, Marruecos) y movilidad eléctrica por suscripción para repartidores (Renter, Moldavia/Rumanía), hasta la ganadora del Demo Day, la rumana Lumen, con sus gafas de navegación autónoma adaptadas a robótica, o plataformas de optimización publicitaria para cadenas de restauración (Slyce, Alemania). Un escaparate global que demostró cómo la innovación actual está centrada en resolver ineficiencias concretas del mercado.
Wealthreader: todo el patrimonio, en una sola API
Una app financiera puede leer, vía Open Banking, el saldo de una cuenta corriente, pero no siempre la cartera de fondos del mismo cliente. Ese es el hueco de Wealthreader. «El Open Banking tradicional se quedaba corto: no conectaba con fondos de inversión, préstamos ni tarjetas. Nosotros fuimos un paso más allá para conectar cualquier producto financiero», explica Manuel Gnecco, cofundador y director de negocio.
Su producto es una API estandarizada que cualquier software, app o banco puede usar para consolidar en tiempo real el patrimonio de un usuario o una empresa. «Nuestra compañía tiene licencia ante el Banco de España para operar en Open Banking (…) Creamos una API que permite conectar con las entidades bancarias y recuperar en tiempo real todos los datos de productos financieros», resume. Obtuvo esa licencia de proveedor de servicios de información sobre cuentas a finales de 2023, un año después de fundarse. «Hoy conectamos con más de 260 bancos en 61 países y estamos incorporando mercados enteros en menos de seis semanas», asegura.

El negocio acompaña. «Ya somos una empresa rentable con más de un millón de euros de ingresos anuales recurrentes (ARR). Queremos seguir creciendo de forma orgánica cuidando al máximo la calidad del producto», afirma Gnecco. Por eso, de momento, la compañía no contempla grandes rondas ni dar el salto al consumidor final. Ha contado, además, con ayudas públicas de innovación como Neotec.
Su techo depende en buena parte de la regulación. En Latinoamérica, muchos mercados financieros siguen sin un marco claro. En Europa, Wealthreader espera que PSD3 y FIDA obliguen a los bancos a abrir sus datos no solo de cuentas, sino de todo tipo de productos, y confía en acceder en breve a más de 2.500 entidades europeas mediante PSD2. De su recorrido se queda con una lección: «No hay que tener miedo al fracaso. Tienes que tener muy clara tu propuesta de valor, no perder el objetivo y saber que te vas a equivocar y levantar muchas veces hasta dar con la tecla».
Bleecker Technologies: palés que se identifican solos
Un almacén sabe que un palé existe, pero no siempre si ha subido al camión o se ha cargado por error. El código de barras exige lectura manual y el RFID no detecta el movimiento real. Bleecker Technologies (comercializada también como Blinker) nació para cerrar ese punto ciego. «Bleecker Technologies es una spin-off universitaria (…) Desarrollamos tecnología dentro de la Universidad de Murcia y decidimos que la forma más idónea de llevarla al mercado era crear una empresa», cuentan sus cofundadores Félix J. García Clemente y Pedro Enrique López de Teruel. La constituyeron a finales de 2019 junto a Alberto Ruiz; los tres son doctores en Ingeniería Informática y profesores de la universidad.
Su diferencial son unos códigos visuales secuenciales que, según la compañía, pueden leerse hasta a 12 metros y sin detener el palé. «Están diseñados para leerse en movimiento y desde muy lejos. No tienen nada que ver con un código QR. Lo tenemos patentado en Estados Unidos y Europa; no hay nada igual en el mercado», explican.
Con cámaras en puertas, techos o muelles, el sistema procesa el vídeo en servidores dedicados y emite alertas en tiempo real si falta una etiqueta o hay un error de carga. «No solo leemos la etiqueta: identificamos el palé, sabemos su altura, detectamos si se mueve a la izquierda o a la derecha e introducimos un valor añadido con IA que con otras tecnologías es imposible», detallan. En su pitch del Demo Day —que les valió el tercer puesto en el podio de los ganadores del certamen—, la compañía aseguró haber reducido a cero los errores de expedición con cámaras de vigilancia estándar, sin hardware costoso. «El 85% de las cosas que hacemos no se podrían hacer sin la tecnología propia que hemos desarrollado. Abrimos un mundo de posibilidades de control en tiempo real del almacén», añaden.

Entre sus clientes figuran firmas de primer nivel como DHL, XPO Logistics, Carrefour, MediaMarkt, PC Componentes y empresas agrícolas de Murcia. Bleecker desarrolla el software y delega los despliegues físicos en socios instaladores locales. A cinco años vista quiere entrar en la logística de automoción y de defensa, y dar el salto comercial a Francia, Italia y Alemania.
Dos productos, un mismo comprador: otra empresa
Ni Wealthreader ni Bleecker venden al público. Venden infraestructura que funciona dentro de las operaciones de otra compañía: datos consolidados para un banco, una fintech o cualquier software, y control de carga para un operador logístico o un retailer. Las dos apoyan esa propuesta en algo verificable: una licencia regulada en un caso, una patente en el otro.

En sus intervenciones durante el evento, tanto Óscar Pierre como Sacha Michaud sostenían que para que un ecosistema funcione hacen falta tres ejes: talento, capital y legislación positiva. Wealthreader toca dos de ellos. Su crecimiento depende de que la regulación abra el acceso de los bancos, y por ahora ha elegido crecer sin grandes rondas. En la jornada también se advirtió de que «ideas buenas hay por todos lados» y de que lo difícil es ejecutarlas, algo a lo que estas dos empresas responden con licencia, patente y clientes reales.
Bleecker aporta además un contrapunto al discurso tradicional de las aceleradoras, que suelen apostar por el «joven con pasión» antes que por la experiencia. «Nosotros emprendimos ya con cierta edad, con 40 y muchos o 50 años. Salir de la zona de confort siendo profesores universitarios exige coraje, pero queríamos resolver un problema real del mercado», recuerdan sus cofundadores. Y animan a no esperar: «Cualquier momento es bueno para hacer negocios. Si estás convencido de tu idea, ve adelante y no te la guardes en el bolsillo».
Los próximos pasos están marcados. Wealthreader quiere sumar bancos europeos a medida que la regulación se lo permita, y Bleecker, salir de España con socios tecnológicos locales hacia Francia, Italia y Alemania. Dos empresas de infraestructura, una apoyada en una licencia y otra en una patente, que ahora miden su siguiente salto en nuevos mercados.