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El ‘cashflow’ del autónomo: la clave para unas cuentas saneadas

El flujo de tesorería es un indicador de la salud de cualquier negocio, independientemente de su tamaño. Te mostramos cómo calcularlo y unas pautas para mantenerlo positivo.

14/12/2023  Redacción EmprendedoresAutónomos

El mundo de los autónomos es un campo fértil para la creatividad, la independencia y el espíritu empresarial. Sin embargo, también puede ser un terreno minado de desafíos financieros y aquí, uno de los aspectos más críticos es el cashflow.

Dominarlo es fundamental, ya que permite conocer y controlar el flujo de efectivo o de tesorería. Se trata, por tanto, de un indicador de la salud financiera de cualquier negocio, independientemente de su tamaño o estructura.

¿Qué es el ‘cashflow’ y por qué es importante?

El cashflow hace referencia a la capacidad que tiene, en este caso un autónomo, de generar liquidez durante un periodo de tiempo concreto (puede ser mensual, trimestral o anual) a partir de la entrada y salida reales de dinero. 

Su importancia radica en que muestra claramente si las cuentas están saneadas, de modo que de este indicador dependerán las decisiones que el profesional tome para gestionar las finanzas y el futuro de su negocio. ¿Podría, por ejemplo, realizar nuevas inversiones o contratar a más personal? Si no es ahora, ¿cuándo prevé que sería posible?

¿Por qué este término genera tanta confusión?

Uno de los principios en los que se basa la contabilidad es el principio de devengo, que se refiere a que los efectos de las transacciones se registran en el periodo contable en el que suceden. 

Así, mientras que los ingresos y los gastos registrados en el libro de cuentas pueden dar una idea de la rentabilidad a largo plazo, el cashflow se centra en lo que realmente está pasando en términos del dinero que entra y sale de la caja en un momento concreto. Es la diferencia entre lo que recibes y lo que gastas.

Según este principio, registrar una venta, por ejemplo, de 500 euros, no implica cobrar ese dinero. El cliente podría haber pagado con tarjeta de crédito, con lo que tendrías que esperar 30 días para recibir el ingreso. ¡O peor! El cliente podría no pagar, de modo que la venta quedaría registrada, pero el cashflow sería igual a cero euros.

En esta situación, el autónomo puede tener una cuenta de resultados que refleje un beneficio neto y, al mismo tiempo, pasar por problemas de liquidez, porque no está cobrando lo que vende.

¿Por qué es importante el ‘cashflow’ para los autónomos?

La importancia de tener un cashflow positivo no puede subestimarse. Aquí hay algunas razones por las que es fundamental:

• Para la supervivencia del negocio: Un cashflow positivo es esencial para mantener tu negocio en funcionamiento. Puedes tener muchos ingresos, pero si no gestionas adecuadamente el flujo de efectivo, podrías enfrentar problemas para pagar tus gastos y mantener tus operaciones.

• Para tomar decisiones: El cashflow proporciona información valiosa para tomar decisiones financieras. Te permite saber cuándo es el momento adecuado para invertir en tu negocio, expandirte, reducir gastos o solicitar financiación.

• Para cumplir con las obligaciones financieras: Con un cashflow sólido, puedes estar seguro de que cumplirás con el pago de impuestos, salarios y pagos a proveedores, lo que te ayuda a evitar sanciones y problemas legales.

• Para planificar el ahorro y las inversiones futuras: El cashflow te permite planificar a largo plazo y construir un colchón financiero para enfrentar periodos de incertidumbre o crisis económicas.

¿Cómo puedes mantener un ‘cashflow’ positivo?

Lo primero es llevar un registro detallado de tus ingresos. Anota todos los que generes en tu negocio, ya sean ventas, pagos por servicios, comisiones o cualquier otro tipo de ingreso. Asegúrate de anotar la fecha en que recibes cada uno.

Por supuesto, haz lo mismo con todos los gastos relacionados con tu negocio: suministros, alquiler, nómina, impuestos… Registra también la fecha en la que abonas estos pagos.

Con estas dos cuentas claras y al día, podrás calcular el cashflow operativo de uno o varios periodos concretos. Solo tienes que restar los gastos a los ingresos registrados en ese tiempo y analizar el resultado. Si es positivo, indica que tu negocio es sostenible. Si es negativo, deberás hacer ajustes para equilibrar tus finanzas.

En cualquier caso, ten en cuenta estos consejos para mejorar tu casflow operativo:

• Gestiona tus ingresos: Factura a tiempo y realiza un seguimiento de los pagos pendientes. También puedes ofrecer descuentos por pagos anticipados para incentivar a tus clientes a pagar rápidamente.

• Controla los gastos: Revisa y reduce los gastos que no sean esenciales. Puedes buscar proveedores más económicos o renegociar contratos.

• Considera tus inversiones: Antes de realizar inversiones, asegúrate de que sean necesarias y se traduzcan en un aumento de tus ingresos a largo plazo.

• Planifica tus finanzas: Elabora un presupuesto detallado y mantén un fondo de emergencia para afrontar gastos inesperados.

• Negocia los plazos: Negocia plazos de pago más largos con proveedores y plazos de cobro más cortos con clientes.

• Realiza una evaluación constante: Realiza un seguimiento continuo de tu cashflow y ajusta tu estrategia según sea necesario.

Redacción Emprendedores