La urgencia penaliza al buscar financiación para tu pyme
Si necesitas financiación para tu pyme, las soluciones de urgencia acaban saliendo más caras. Prioriza una planificación estratégica y una buena gestión financiera

Más del 60% de las pymes y autónomos se ven obligados a usar sus ahorros para sobrevivir. Sin embargo, la financiación también es esencial para las pymes.
No en vano, más de la mitad de las pymes españolas (55%) solicitaron financiación bancaria el año pasado. Además, un tercio de ellas (33%) pidieron crédito comercial.
Por tanto, es probable que, tarde o temprano, necesites financiación para tu pyme. Y si llega el caso, más vale que cuando acudas al banco no sea demasiado tarde.
Impulsa CFO explica que el alza de los tipos de interés, el aumento de las exigencias bancarias y el incremento de los costes operativos están llevando a muchas pymes a recurrir a financiación urgente cuando la tensión de caja ya es evidente.
Y esto es una mala idea. “El mercado penaliza la urgencia cuando una pyme necesita financiación para sobrevivir y no para crecer. Su capacidad de negociación desaparece”, afirma John Belalcázar, CEO de Impulsa CFO.
La compañía explica que las pymes que buscan financiación cuando ya tienen problemas se encuentran con menos opciones, peores condiciones y mayor coste financiero.
De este modo, pierden capacidad de negociación y entran en dinámicas de financiación de corto plazo que terminan deteriorando todavía más su tesorería.
Así pues, Impulsa CFO detalla que la financiación de estas pymes acaba llegando a través productos de productos alternativos, descubiertos o soluciones de corto plazo.
Eso puede elevar el coste efectivo por encima del 10%, 15% o incluso el 20% anual. Es decir, lejos del 3,6% de coste medio para la financiación para nuevas operaciones empresariales en la zona euro, según los datos del BCE.
No afecta sólo a empresas en crisis
Belalcázar recalca que el acceso a financiación costosa ya no afecta únicamente a compañías con problemas graves de solvencia. Ahora también se extiende a empresas operativamente viables, pero con tensiones de liquidez derivadas de un contexto más exigente.
“Hace dos o tres años, este tipo de financiación se asociaba a empresas con problemas graves o situaciones límite. Hoy estamos viendo perfiles muy distintos: pymes con facturaciones estables, de entre uno y cinco millones de euros anuales, actividad recurrente e incluso crecimiento, pero con tensiones puntuales de liquidez derivadas del aumento de costes, retrasos en los cobros o una mala planificación de caja”, pormenoriza.
De este modo, la combinación de costes más altos, plazos de cobro prolongados y menor margen financiero obliga a muchas pymes a financiar circulante, adelantar pagos o cubrir desfases de tesorería con soluciones financieras cada vez más caras.
Impulsa CFO detalla que este problema se aprecia especialmente en sectores intensivos en caja, como industria, construcción, logística o determinados servicios técnicos donde los gastos son inmediatos, mientras que los ingresos tardan semanas o meses en llegar.
Financiación estratégica de las pymes…
Estas empresas pueden llegar a verse en apuros porque toman decisiones financieras basadas en facturación y no en liquidez real. Pese a vender bien, generar actividad e incluso crecer, pueden encontrarse con tensiones si no tienen visibilidad sobre su caja a 60 o 90 días vista.
Por eso, aconseja apostar por una “financiación estratégica”, frente a una “financiación reactiva”, como ya están haciendo algunas pymes.
“Cada vez es más habitual ver empresas que trabajan con previsiones de tesorería recurrentes, negocian financiación antes de necesitarla y ajustan inversiones en función de su liquidez disponible y no únicamente de sus expectativas de crecimiento”, señala Belalcázar.
… y una mejor gestión
Las empresas también están profesionalizando su gestión financiera. Por ejemplo, Impulsa CFO afirma que cada vez es más frecuente trabajar con previsiones de caja a 60 o 90 días, revisar semanalmente la tesorería y ajustar inversiones o costes antes de que aparezcan problemas de liquidez.
Además, muchas pymes están cambiando su forma de relacionarse con el crédito, prestando atención al momento en que se solicita y bajo qué estructura financiera.
“Las empresas que hoy consiguen mejores condiciones comparten varios elementos: previsión de tesorería, visibilidad sobre su liquidez real y capacidad de demostrar estabilidad operativa. La financiación se negocia mejor cuando la empresa todavía tiene margen de maniobra, no cuando la tensión de caja ya es evidente”, sostiene el CEO.
Y también está cambiando el tipo de financiación que utilizan las pymes. Antes predominaban líneas de crédito amplias y condiciones más favorables. Ahora, los bancos priorizan empresas con mayor capacidad de generación de caja, menor nivel de endeudamiento y estructuras financieras más ordenadas.
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