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¿Cómo negociar tu salario a través del correo electrónico?

Acabas de recibir una oferta laboral pero entiendes que el salario propuesto no está a la altura ni se ajusta al mercado. Así puedes redactar un correo de negociación salarial.

13/12/2023  Redacción EmprendedoresGestión

Una negociación del salario es siempre un tema incómodo. Sin embargo, a veces, no queda otra que entrar en ‘batalla’ cuando consideras que tus expectativas salariares no se ven satisfechas en la oferta de trabajo que te proponen o están desajustadas al mercado.

Lo recomendable es dar pistas desde el principio sobre cuáles son tus aspiraciones salariales, pero ni siempre hay que mostrar las cartas desde el primer momento, ni sale el tema a colación en las entrevistas de trabajo, ni se tiene arrojo suficiente para expresarlo en ese momento.

Sin embargo, una vez convencido de que la cuantía que te ofrecen por el puesto de trabajo es deficiente, existe la posibilidad de escribir un mail a la empresa planteando de forma correcta tus observaciones y exponer tu punto de vista.

Un post publicado en el sitio de resume.io, empresa especializada en recursos humanos y experta en la realización de CV, da una serie de consejos sobre cómo hacer ese mail de la manera más adecuada. Estas son las pautas:

No te subestimes y pide el salario que crees que te mereces

Lo primero que debes tener claro es cuáles son tus expectativas salariales. Considera la posibilidad de presentar una horquilla amplia en la que la cifra más baja sea aceptable para ti y la más alta esté muy por encima de lo que aceptarías. Nunca se sabe a ciencia cierta cuánto les vas a interesar, así que no te subestimes.

¿Cuándo enviar el correo?

La recomendación es evitar el envío de un correo electrónico de negociación salarial hasta que haber recibido una oferta formal. Una vez recibido puedes añadir el rango salarial teniendo en cuenta que dar marcha atrás resulta mucho más complicado cuando haces constar las cosas por escrito. Determina, entonces, ese rango considerando hasta dónde eres capaz de mantenerte firme en la propuesta.

¿Cómo escribirlo?

El primer consejo es evitar pensamientos negativos. Si tienes clara las intenciones, la cuestión no es ya si escribir o no el correo electrónico, sino cómo hacerlo. Estos son algunos pareceres:

Empieza dando las gracias. Una forma amable de entrar en materia es empezar expresando gratitud por el hecho de haber sido seleccionado para el puesto.

Breve y sobrio. Cuanto más sencilla sea la exposición de tus reivindicaciones mejor. Conviene razonar tu postura, pero sin cargar las tintas ni poner demasiada emoción en el contenido. La recomendación es que te lo plantees como si se tratase de una transacción comercial, exponiendo claramente las cantidades y condiciones que persigues, pero buscando el equilibrio entre la razón y la ambición.

Demuestra que has investigado. Los empresarios saben que su oferta tiene que ser competitiva con respecto a otras empresas similares. Insinuar que podrías conseguir mejor salario en otro sitio es un buen enfoque, aunque expresándolo sin altanería y, desde luego, sin ultimátums.

Aunque es útil justificar la posición negociadora, es importante reconocer que el resultado final va a depender, fundamentalmente, de dos factores: la necesidad de la empresa de contar, concretamente, con tus servicios profesionales y del presupuesto disponible para reclutarte. “Compartir la investigación demuestra que vas en serio, pero si no tienen el presupuesto o las ganas, entonces no conseguirás que te aumenten la oferta”, recuerdan.

No te vendas demasiado. No aproveches el correo para repasar las razones por la que eres el mejor profesional para el puesto. Si te lo han propuesto, por algo será.

Evita sugerir planes complicados. Puede que optes por compensar el salario que te ofrecen con otro tipo de retribuciones, un sistema de incentivos o proponer subidas paulatinas que se ajusten a tu productividad y rendimiento algo de lo que ni tu mismo estás seguro de que vaya a funcionar.

Y si no funciona, ¿qué?

Pues también en este caso las opciones son varias.

Acertar la oferta. No tienes de qué avergonzarte si al final tienes que agachar las orejas y aceptar las condiciones propuestas originalmente. Cómo ya has expresado de antemano tus aspiraciones puedes retomar la negociación una vez dentro, transcurrido un tiempo y demostrada tu valía. Otra posibilidad es aceptar el puesto hasta que te salga una contraoferta acorde a tus expectativas.

Intenta negociar una prima de incorporación. Aunque el salario puede estar limitado por las estructuras salariales internas, no es infrecuente que se ofrezca una prima de incorporación para los puestos más altos.

Rechazar la oferta ‘de farol’.  Es arriesgado pero, en ocasiones, un no rotundo conduce al empleador a replantearse la oferta salarial. En cualquier caso, tienes que estar convencido de que la probabilidad de que acepten ese No es alta por lo que debes estar realmente dispuesto a renunciar a ella.

Redacción Emprendedores