Radiografía del directivo español: un activo estratégico
El informe del Observatorio del Valor Directivo de España en el Mundo revela que nuestros directivos han superado la fase de internacionalización coyuntural para consolidarse como activo estratégico

La Fundación Conexión España presentó el primer Informe del Observatorio del Valor Directivo de España en el Mundo, una herramienta pionera de inteligencia institucional que mide el impacto global del liderazgo directivo y profesional español.
La misión del Observatorio es medir con rigor el impacto de nuestros directivos en la reputación, competitividad y proyección internacional del país. Persigue así proporcionar información estratégica para el posicionamiento global de España.
La muestra
En líneas generales, el informe constata que los directivos, profesionales, funcionarios, emprendedores y creadores globales españoles son un activo estructural que contribuye al progreso económico, reputacional y social de España en el exterior.
Así se desprende después de un minucioso estudio en el que han sido analizadas más de 5.000 menciones en 10.000 medios de comunicación internacionales sobre 900 directivos españoles en 30 países.

Propósito y definición del valor directivo
El Observatorio del Valor Directivo de España en el Mundo fue presentado el 22 de enero en las instalaciones de la Cámara de Comercio de España.
En el acto participaron algunos de los integrantes de la Fundación Conexión, organización sin ánimo de lucro que agrupa y conecta al talento directivo español en el mundo para impulsar la competitividad, imagen y prosperidad de España.
Además de la Cámara de Comercio, forman parte de la Fundación Conexión ICEX España Exportación e Inversiones, Fundación CEDE y el Foro de Marcas Renombradas, junto a CaixaBank, Consejo General del Notariado, Ferrovial, Fundación INCYDE, Freixenet, Iberdrola e Iberia.
Una fotografía amplia
El objetivo del análisis es ofrecer una fotografía amplia, comparativa y accionable del Valor Directivo de España en el Mundo. Desde esta perspectiva, la Fundación considera integrantes del Valor Directivo de España en el Mundo a las personas que:
Ejercen funciones directivas en empresas, organizaciones o instituciones con presencia o impacto internacional.
Lideran o participan en proyectos que impulsan la internacionalización de la economía, el talento o la reputación de España.
Desarrollan su carrera profesional en el extranjero manteniendo una vinculación activa con los intereses, el desarrollo o la imagen de España.
Forman parte de redes globales, organismos multilaterales o instituciones educativas internacionales en las que representan una referencia del liderazgo español.
¿Qué define este talento?
La Fundación Conexión España ha investigado con expertos los rasgos distintivos y cualidades que definen el talento directivo. Estos son los principales:
Orientación relacional: lidera desde la cercanía y la confianza personal.
Gestión preventiva de la incertidumbre: combina rigor con anticipación estratégica.
Expresividad emocional: lidera con autenticidad y coherencia.
Jerarquía integradora: respeta la estructura sin renunciar al diálogo horizontal.
Flexibilidad temporal: sabe adaptarse al cambio y aprovechar oportunidades.
Persuasión fundamentada: basa sus decisiones en valores sólidos.
Adaptabilidad contextual: integra diversidad y actúa como puente entre culturas.
El talento directivo español a grandes rasgos
Los principales hallazgos confirman que el directivo español es percibido como un actor con relevancia creciente en la economía global. El modelo descrito en el punto anterior, combina humanidad y eficacia, estrategia y cultura, y se expresa en un liderazgo ético, cercano y globalmente competente.
Destaca también en eficacia operativa así como en su capacidad para ser agente de cambio en sectores emergentes y por una gran adaptabilidad cultural.
En conclusión, el estudio se atreve a afirmar: “ya no exportamos solo productos o servicios; exportamos modelos de gestión de alta eficacia y visión comprometida. España se narra hoy en clave de futuro y vanguardia a medida que se instala en culturas de mayor eficacia operativa y técnica”.
Su impacto el mundo
Según el informe, España tiene un activo que ya no pasa desapercibido siendo factor clave para la proyección internacional del país. En este sentido, señala el posicionamiento de nuestros directivos en distintos ámbitos:
Ejercen liderazgo global en empresas, instituciones, organismos multilaterales y ecosistemas de innovación.
Están presentes en casi todos los países del mundo, desde los centros financieros de América del Norte y Europa hasta los espacios asiáticos, africanos y latinoamericanos.
Representan prácticamente todos los sectores. Entre estos se incluyen energía, tecnología, finanzas, infraestructuras, biociencia, etc. Participan, además, de forma relevante en las organizaciones multilaterales y la gestión relacional global.
Su impacto no es solo económico. Crean valor, atraen inversión, impulsan talento, abren mercados y fortalecen la confianza en España.
La Fundación concluye que “este Valor Directivo de España en el Mundo, no es un concepto abstracto. Es una comunidad viva y diversa que actúa como puente entre España y el mundo. Pero lo más relevante es que son un activo global de un valor imprescindible. Ya no es invisible ni disperso: tiene identidad, propósito y capacidad de acción colectiva”.
Distribución geográfica
El mapa de calor de la presencia española revela una diversificación estratégica del activo. Europa se mantiene como el gran resonador natural por proximidad económica y regulatoria, aglutinando el mayor volumen de menciones. En esta zona el atributo dominante en las menciones es la expansión internacional (21,4%). Aquí se narra el crecimiento orgánico y la consolidación de cuota de mercado.
Es en Latinoamérica donde el liderazgo español encuentra su ecosistema más favorable. La región se consolida como una verdadera reserva de confianza, registrando las tasas de positividad más altas del estudio. En Latinoamérica, destaca la sensibilidad hacia la sostenibilidad. El atributo medio ambiente tiene un peso relativo del 9,7%, mucho más alto que en cualquier otra región, demostrando que allí el liderazgo español se valida a través de su aportación al entorno.
Por su parte, la presencia en Norteamérica destaca por su cualificación. Alcanza cotas de protagonismo y reconocimiento técnico de élite, situando al directivo español en las esferas de decisión global. El 24,5% de todas las noticias sobre directivos españoles en la región giran en torno a la tecnología. Es el mercado donde más se nos asocia con la innovación.
Finalmente, Asia-Pacífico así como Oriente/Medio y África emergen como escenarios de oportunidad técnica focalizada y generalmente reconocida de manera local.

Las seis dimensiones clave
El modelo de medición del Observatorio del Valor Directivo de España en el Mundo se articula en torno a seis dimensiones clave:
Talento. La excelencia profesional, la proyección internacional y las capacidades diferenciales.
Competitividad. La capacidad para innovar, transformar y generar resultados.
Respetabilidad. La reputación ética, la confianza y la integridad proyectada.
Compromiso. La contribución al progreso social, humano y medioambiental.
Valor. Eficacia gestora, el liderazgo de equipos y la capacidad de influencia.
Impacto. Aportación directa a la proyección internacional de España.
Las ‘notas’
A cada dimensión se le atribuye un índice de valor medio global específico. La dimensión con mayor rendimiento es impacto ( 6,58 y 97% de positividad). Esta representa la capacidad de transformar mercados y actuar como agente de cambio.
Le sigue el talento (6,53 y 98,02% de positividad). Es el principal aval de prestigio individual por el reconocimiento de las capacidades y la trayectoria profesional.
El siguiente es la competitividad ( 6,06 y 89% de positividad), que valida la eficacia en la gestión y la capacidad para ganar cuota de mercado.
En la franja media se encuentran Valor ( 5,93), que mide la solidez financiera y un liderazgo prudente, y compromiso ( 5,90 y 72% de positividad), que evalúa la vinculación con la sostenibilidad y el buen gobierno.
Finalmente, respetabilidad registra la valoración más baja (5,14 y 21% de positividad), lo cual se interpreta como el resultado del alto escrutinio público y la fricción regulatoria en los sectores estratégicos y altamente regulados en los que operan los directivos.
El análisis acumulado confirma que el eje impacto-competitividad concentra más del 60% del capital reputacional total.
Liderazgo con rostro y nombre
Uno de los hallazgos más potentes del estudio es la correlación positiva entre exposición y prestigio. Lejos de la prudencia institucional clásica, el retrato robot actual muestra a un líder que gana valor cuando da la cara. Es una forma de generar confianza y adhesión a su alrededor, más en tiempos de incertidumbre.
Señala el estudio que en los mercados más maduros (EE.UU., Francia), el directivo español asume roles de protagonista principal en más del 60% de las noticias, y esta visibilidad se traduce en una mayor positividad.
“El Valor Directivo de España en el Mundo no se esconde, personaliza la gestión y, al hacerlo, genera confianza y adhesión a su alrededor”, dice literalmente el estudio.
El reto de la narrativa humanista
Asimismo, a pesar de la contundencia de sus éxitos operativos, el perfil de nuestros directivos muestra zonas de sombra narrativa en las dimensiones de compromiso y respetabilidad.
Aunque la positividad es alta cuando estos temas aparecen (71,8% en compromiso), su volumen relativo es bajo en comparación con la potencia del impacto. “Esto indica un perfil técnicamente competente pero emocionalmente reservado en la esfera pública”.
En este punto, el análisis identifica “una oportunidad estratégica clara para integrar el discurso social y ético en el relato central del éxito, completando así el arquetipo, siendo conscientes de que esos atributos son más reconocidos en entornos culturalmente similares a nuestro país.
Propuestas de acción
A la luz de la fotografía obtenida, el estudio concluye con la identificación de unas líneas de acción claras para proteger, potenciar y proyectar este ‘valor país’. En esta línea plantea una serie de propuestas de acción:
Gestión de la narrativa (del éxito al propósito)
“Sin renunciar a la bandera de la eficacia (nuestro gran activo), conviene impulsar acciones de comunicación que visibilicen el “porqué” y el “para quién” de la gestión. Fomentar que las personas verbalicen su compromiso social no solo mejora su perfil, sino que blinda el Valor de España ante ciclos económicos adversos”.
Diplomacia directiva segmentada
Aplicar una estrategia de visibilidad a medida según la región. “En Norteamérica, potenciar foros sobre tecnología e innovación; en Europa, reforzar la presencia en debates regulatorios e institucionales; y en Latinoamérica, capitalizar nuestra reserva de confianza liderando la conversación sobre sostenibilidad, impacto social y desarrollo compartido”.
Activación del liderazgo personal
Promover programas de mentoría y portavocía para que los directivos ocupen el espacio público, especialmente a los perfiles técnicos o más discretos).
El Observatorio como brújula
Consolidar el Observatorio como herramienta de diplomacia directiva para defender la posición de España en el mundo.
“La Fundación procurará que los datos del Observatorio sean utilizados proactivamente tanto por las personas que integran el Valor Directivo de España en el Mundo como por las instituciones del Estado y la sociedad civil para defender la presencia y posición de España en el Mundo, para el mejor impacto en el presente y el futuro al progreso de España y la prosperidad de los españoles”, concluyen.
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