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Día del Trabajador: Lo que todavía no podemos celebrar

Hoy celebramos el Día del Trabajador y, aunque los departamentos de RRHH hayan avanzado mucho, quedan muchas cosas por hacer para conseguir un verdadero compromiso con la empresa.

01/05/2024  Ana DelgadoGestión

Un informe global prepandemia de Gallup arrojaba dos cifras escalofriantes en los entornos laborales: el 5%, sufren –la mayoría por acoso– y un 55% languidece. Otro estudio más reciente de Gallup, este en realizado en colaboración con Deloitte, el ‘State of the Global Workplace 2023’ examinaba también la relación de los empleados con sus empresas. En este, el engagement de los trabajadores con sus empleadores había subido un poco, alcanzando un récord del 23%. Queda claro, entonces, que los trabajadores descontentos ganan con mucha diferencia a los satisfechos.

Datos como los referidos son los que conducen a Montse Ventosa, cocreadora de la herramienta Happy Shifting y cofundadora, junto con Daniel Lyons, del Great Place to Work Institute Europa en España, a afirmar que la relación de los trabajadores con los empleadores “ha evolucionado, pero no tanto ni como debería”.

El síndrome del trabajador mimado

Se refiere Ventosa al hecho de que las organizaciones han puesto más el foco en tratar de seducir a los empleados con incentivos y beneficios materiales, como son bonos para el gimnasio, mesas de pin pon, lacasitos o envío de fruta fresca al domicilio de los empleados, en lugar de orientarse a la creación de una cultura de empresa real y generar entornos en los que las personas puedan desarrollarse profesionalmente y crecer como personas. 

La opinión de Ventosa coincide con los resultados de la encuesta de Gallup donde una de las preguntas formuladas a los trabajadores era qué mejorarían de sus puestos de trabajo y a lo que respondieron, en su mayoría, con argumentos como mayor autonomía; objetivos claros y reconocimiento por sus contribuciones.

Comenta también Ventosa que esas compensaciones materiales, a la larga, generan una especie de círculo vicioso en el que el empleado cada vez pide más a la vez que aumenta su grado de insatisfacción, fenómeno que se conoce ya como el ‘síndrome del trabajador mimado. “Viene a ser una especie de edulcorante que claro que gusta porque, como suele decirse, a nadie le amarga un dulce, pero no es la mejor manera de generar engagament o un compromiso real con la compañía”.

La cosa empeora con el teletrabajo

Y si ya la cosa pintaba mal, a juicio de Montse Ventosa, el teletrabajo lo agrava más. “Se desvinculan los compañeros, que muchas veces se convierten en amigos, y crece el desafecto con la compañía. Se pierde el ambientillo del trabajo”, dice. En este sentido recuerda esta experta la frase de Maya Angelou: “La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.

Otro problema de esta modalidad laboral es que solo se miden los resultados, que es lo que se ve, no el esfuerzo, de manera que se acaba acentúa el problema del estrés entre los trabajadores.

Día del Trabajador: Lo que todavía no podemos celebrar
Montse Ventosa.

Un cambio de enfoque

Happy Shifting, la solución creada por Montse Ventosa y Daniel Lyons, la presentan como “la única herramienta de aprendizaje que aumenta la capacidad de bienestar para prevenir el estrés, mejorar la salud mental y acelerar el cambio”.

Mediante su herramienta, proponen como áreas prioritarias de enfoque:

Mayor atención a la prevención de riesgos psicosociales: “El bienestar del talento es esencial; sin él, las competencias quedan en desuso”, dicen. 

Fomentar culturas inclusivas donde prevalezca la diversidad cultural y equipos intergeneracionales que interactúen entre ellos. 

Talento sostenible: “España se enfrenta a un desafío demográfico significativo debido a la reducción a la mitad del número de nacimientos en las últimas décadas, lo que resulta en una escasez de talento considerable. Las políticas de talento sostenible no solo deben atraerlo y retenerlo, sino también adaptarse a las necesidades de una fuerza laboral que envejece, incentivando la participación laboral de segmentos más amplios de la población. 

Enfoque en el compromiso del empleado, más allá del contrato, un enganche de comportamientos y actitudes.

Vulnerabilidad digital: La rápida digitalización del trabajo ha dejado a muchas empresas y sus trabajadores vulnerables a desafíos como la ciberseguridad, la obsolescencia de habilidades y la exclusión digital. 

Obsolescencia del liderazgo: En este sentido echan de menos la falta de líderes y de más el exceso de jefes convencionales. “Faltan habilidades de influencia y gestión de la incertidumbre”.

Organizaciones y modas peligrosas: La tendencia de tratar el bienestar y la felicidad como modas pasajeras es problemática. Estos son derechos fundamentales que las organizaciones deben garantizar de manera sostenida para fomentar un entorno de trabajo saludable y productivo.

Día del Trabajador: Lo que todavía no podemos celebrar
Equipos colaborativos.

¿Cómo crear culturas saludables de empresa?

Crear un entorno laboral en el que confluyan la salud mental, el bienestar y la prosperidad es fundamental, en opinión de los fundadores de Happy Shifting, “crear culturas saludables donde personas y empresas prosperan”. Según los expertos, estas organizaciones se caracterizan por los siguientes aspectos:

Tener un propósito claro. Ir más allá de las metas y objetivos específicos para tocar el núcleo de lo que motiva e inspira.

Cuidar las relaciones sociales y crear equipos buscando la colaboración y el apoyo entre las personas.

Ser productivas. Buscar el equilibro y la salud de su fuerza laboral, tanto con la ejecución de tareas individuales como el esfuerzo colectivo dentro de un equipo o una organización, y se enfoca en cómo estos esfuerzos se traducen en resultados medibles y beneficios tangibles. 

Buscar el impacto positivo. Cuidar la huella que dejan en clientes, proveedores, la comunidad y en todo el mundo.

Entrenar las emociones. Vonjunto de habilidades y capacidades que permiten comprender, interpretar y gestionar las emociones de manera efectiva. 

Cuidar los recursos y espacios tanto físicos como virtuales. 

Ana Delgado