Cada 26 segundos, alguien hace su primera venta en Shopify. Unos pendientes, un tarro de salsa picante, unas zapatillas o algo que ni siquiera sabías que existía. Por sí solo, parece un momento pequeño. Repetido millones de veces, es así como crecen las economías.
En España lo estamos viendo con claridad. En el último año, los negocios españoles que usan Shopify han generado 11.500 millones de euros en actividad económica, es decir, 1,3 millones de euros cada hora. Es un 311 % más que en 2022. Además, han respaldado unos 86.000 empleos, un 304 % más en el mismo periodo.
Detrás de esas cifras hay miles de personas que un día decidieron dar el salto. Y cada vez son más. Según el Informe GEM España 2025-2026 (Global Entrepreneurship Monitor), el 13,8 % de la población tiene intención de emprender en los próximos tres años, 2,6 puntos más que en la edición anterior. La Tasa de Actividad Emprendedora sube hasta el 7,8 %, y los negocios con más de tres años y medio de actividad alcanzan el 7,4 %, señal de que las nuevas empresas también ganan madurez.
El efecto emprendedor
Cuando alguien crea un negocio, el impacto no se queda en su cuenta de resultados. Ese negocio compra a proveedores, contrata, paga impuestos y gasta en su entorno. Los economistas lo llaman efecto multiplicador local: el dinero que generan las pequeñas empresas tiende a quedarse cerca y a circular más veces, creando más riqueza y empleo en su comunidad.
En Shopify lo llamamos El Efecto Emprendedor. A escala global, nuestro ecosistema ha generado 1,2 billones de dólares en actividad económica y ha respaldado 9,6 millones de empleos. Y no es solo nuestra impresión: el Global Entrepreneurship Monitor señala que la creación de empresas está alcanzando máximos en todo el mundo.
«El emprendimiento es un motor de innovación», explica el Dr. Gary Dushnitsky, profesor de emprendimiento de la London Business School. «Crea empleo, oportunidades e ingresos fiscales, lo que permite el crecimiento de las sociedades».

El nuevo emprendedor no sale en las portadas
Cuando pensamos en emprendedores, solíamos imaginar historias de unicornios, fundadores convertidos en celebridades y marcas que han transformado sectores enteros. Existen, claro. Pero la mayoría de la gente los mira y piensa: «Eso no es para mí».
La realidad del emprendimiento hoy es otra. Son artesanos, diseñadores, cocineros, ilustradores o profesionales que han detectado un problema y han decidido resolverlo. Personas corrientes que montan un negocio en torno a una idea propia, con la valentía suficiente para intentarlo.
Beatriz de los Mozos es un buen ejemplo. Abogada de profesión, sin experiencia en moda ni en comercio electrónico. A las pocas semanas del inicio de la pandemia, en 2020, fundó en Madrid Flabelus, una marca de calzado inspirada en dos piezas del patrimonio europeo: la zapatilla veneciana y la alpargata española. Empezó vendiendo online y solo en España. Cinco años después, la marca ha multiplicado sus ingresos por más de 200, gestiona 47 tiendas en 14 países y tiene clientes en más de 40. Antes de dar el salto, Beatriz nunca había fabricado un zapato. Su consejo es sencillo: «No esperes al momento perfecto: empieza».
Las barreras están cayendo
Durante siglos, emprender fue lo normal. Cada pueblo tenía su herrero, su panadero, su carnicero. Con la industrialización, trabajar para otros se convirtió en la opción por defecto, y montar un negocio pasó a exigir conocimientos, tiempo, dinero, la ubicación adecuada y un alcance que pocos tenían.
Esas barreras están desapareciendo, y la inteligencia artificial está acelerando el cambio:
- Conocimientos. Herramientas de IA como Sidekick, el asistente de Shopify, ponen al alcance de cualquiera un conocimiento que antes exigía contratar a expertos.
- Tiempo. La mitad de los nuevos vendedores en Shopify consigue su primera venta en unas tres semanas, y un 43 % más de tiendas venden el mismo día de su lanzamiento que en 2022.
- Dinero. El 78 % de los comerciantes crea su propia tienda, sin contratar a nadie, y el 41 % empieza con un solo producto. La inversión inicial es menor que nunca.
- Geografía. Las ventas internacionales desde zonas rurales se han multiplicado por 4,4 desde 2019. Hoy se puede emprender desde un pueblo de Soria, vender a un cliente en Tokio y seguir contratando y gastando en tu comunidad.
Como dice el profesor Dushnitsky, poner en marcha un negocio «ha pasado de ser cuestión de meses a cuestión de horas».
La IA también ayuda a que te encuentren
La IA no solo facilita crear un negocio. También está cambiando cómo los clientes descubren productos. Cada vez más personas piden recomendaciones a asistentes de IA y compran a partir de ellas, y esas recomendaciones se basan en la relevancia, no en el presupuesto publicitario.
Los datos de Shopify lo confirman: el 75 % de las ventas recomendadas por IA corresponde a productos fuera de las 100 categorías principales. Productos de nicho, pensados para un cliente concreto en un momento concreto, que antes habrían pasado desapercibidos en una estantería física o digital. Además, estas recomendaciones convierten un 80 % mejor que la búsqueda orgánica, porque llegan a un comprador más informado y motivado.
El beneficio es doble: las herramientas de IA facilitan la creación y el comercio asistido por IA facilita que los clientes adecuados encuentren a quien les ofrece justo lo que buscan. Lo de «nicho» ha dejado de ser sinónimo de «limitado».
Qué necesita España para tener más emprendedores
La tecnología ya ha hecho buena parte del trabajo. Ahora toca que el entorno acompañe.
En España se han dado pasos en esa dirección, como la Ley de Startups y la Ley Crea y Crece, en vigor desde 2022, que simplifican trámites, reducen costes y facilitan el acceso a financiación. Pero no todas las barreras son administrativas: según el informe GEM, el 53 % de la población se siente limitada por el miedo al fracaso pese a sentirse capacitada. Normalizar que un proyecto pueda no funcionar es también clave para avanzar hacia una cultura más emprendedora.
Cada barrera que eliminamos da a más personas la oportunidad de convertir una idea en un negocio que exporta, contrata y gasta en su comunidad. La burocracia no debería añadir costes ni fricciones a quienes se atreven a dar el paso.
Y hay un dato revelador: el 57 % de los fundadores encuestados que esperaron antes de lanzarse dice que ojalá hubiera empezado antes.
Esta es la edad de oro del emprendimiento
Emprender no es para todo el mundo ni lo será nunca. Pero para quienes quieren hacer las cosas a su manera y diseñar su propia vida, nunca ha habido un momento mejor. Iniciar un negocio nunca ha tenido tan poco riesgo, tan poco coste y tan poca fricción.
Sigue haciendo falta una buena idea y mucho esfuerzo. Pero ya no hace falta una pequeña fortuna ni una escuela de negocios ni vivir en una gran ciudad. Las herramientas están al alcance de cualquiera, en el mismo dispositivo en el que estás leyendo esto.
El mundo necesita más emprendedores y España también. Si llevas tiempo dándole vueltas a una idea, quizá haya clientes esperándote. El club de los emprendedores admite nuevos socios. ¿Te apuntas?