Las empresas se enfrentan a un entorno incierto y contradictorio. Hace apenas unos días, la OCDE revisó al alza sus previsiones de crecimiento para la economía española, que pasa del 2,2% que pronosticaba el pasado mes de julio al 2,6% que vaticina ahora.
Sin embargo, hay que tener en cuenta la presión inflacionista que está causando la guerra de Irán y el consiguiente incremento del precio de los combustibles. No en vano, la OCDE estima que nuestro país cerrará el año con una inflación del 3,7%, cuatro décimas más de lo que preveía hace tres meses. Hay que recordar que el IPC se disparó hasta el +4,9% interanual el pasado mes de septiembre.
Éste es sólo un ejemplo del convulso escenario en el que han de desenvolverse las empresas españolas. Ante este panorama, hay que estar preparados. Y para eso hay que hacer dos cosas.
En primer lugar, disponer de un plan de contingencia ante un deterioro repentino de la situación económica. El problema es que sólo 1 de cada 10 empresas españolas cuenta con él, tal y como recogíamos en este artículo. Y lo segundo que hay que hacer es poner orden nuestras cuentas, ya que esto será esencial en caso de que todo se tuerza.
Decálogo para una salud financiera de hierro
Jorge Hodgson, autor de ‘Manual financiero para pymes’ y fundador de Hodgson Strategies, identifica 10 puntos clave que hay que tener en cuenta si queremos que nuestra empresa goce de buena salud financiera.
1. Separar las finanzas personales y de la empresa
“Es el error básico más común es mezclar las finanzas personales con las de la empresa. Tener en cuenta que la caja de una pyme no es un cajero automático del propietario. Mezclar ambos fondos distorsiona la realidad contable”, expone.
De este modo, recalca que “es importante que el socio se establezca un sueldo fijo y que lo respete rigurosamente”. El problema es que la realidad de muchas pymes es otra. Hace algún tiempo contábamos que el 61% de los dueños de una pyme que son autónomos no tienen nómina fija ni se lo plantean, de acuerdo con un estudio de Hiscox.
Y hace apenas unos meses nos hacíamos eco de un informe de Qonto que descubre que el 46% de los pequeños empresarios de Europa han reducido o dejado de pagarse a sí mismos un salario en el último año.
2. Elaborar un presupuesto y monitorizarlo mensualmente
Hodgson recalca que “un negocio sin presupuesto es caminar a ciegas”. De este modo, hace hincapié en que hay que realizar una planificación anual detallada de ingresos y gastos.
E insiste en que “esto no es para guardar en un cajón”, sino que debemos revisarlo cada mes para para comparar las desviaciones, con el fin de “corregir el rumbo antes de que sea tarde”.
Si no tienes muy claro cómo hacerlo, en esta guía te explicamos paso a paso cómo elaborar el presupuesto anual de tu empresa.
3. Controlar el flujo de efectivo diario
“La rentabilidad es un concepto teórico. La liquidez es una realidad diaria. Una empresa puede tener beneficios sobre el papel y no tener efectivo para pagar las nóminas. Es de vital importancia gestionar el flujo de caja (cash flow), con proyección a tres y seis meses”, advierte el experto.
En este artículo te ofrecemos algunos consejos para tener un flujo de caja saneado.
4. Automatizar y digitalizar la gestión de cobros
Hodgson subraya que “el retraso en los cobros de los clientes estrangula a las pymes”. De este modo, aconseja utilizar herramientas que automaticen las alertas de vencimiento.
“Cuanto más se facilite y agilice las opciones de cobro de clientes, menor será el periodo medio de cobro”. En EMPRENDEDORES también hemos ofrecido algunas recomendaciones para agilizar el cobro de deudas.
5. Profesionalizar la relación con sus bancos
“El error más común es acudir al banco sólo cuando se necesita dinero de forma urgente. El miedo se percibe y se huele en el balance”, declara el fundador de Hodgson Strategies.
En esta misma línea, John Belalcázar, CEO de Impulsa CFO, nos explicaba hace unos meses que las pymes que buscan financiación cuando ya tienen problemas se encuentran con menos opciones, peores condiciones y mayor coste financiero.
“Hay que construir una relación de transparencia continua y compartir los estados financieros de manera recurrente”, apunta Hodgson. El objetivo es claro: mejorar la capacidad de negociación y la credibilidad ante la entidad financiera.
6. Diversificar fuentes de financiación
Cuando vienen mal dadas, conseguir dinero de los bancos puede ser complicado. “Depender de una sola entidad financiera es un riesgo sistémico elevado. El empresario tiene que explorar y valorar incorporar nuevas entidades con todas las opciones disponibles. Dos o tres entidades. Cuanto más diversificado el pool bancario, mejor”, comenta el experto. “Mantener alternativas abiertas garantiza el oxígeno en momentos críticos”, apostilla.
Además, hace hincapié en que debemos analizar bien el tipo de líneas que se solicitan, de forma que se ajusten a las necesidades y a la actividad de la empresa.
Por otro lado, te recordamos que, más allá de los bancos, hay otras opciones para acceder a financiación, como explicábamos en este artículo.
7. Calcular el margen real de cada producto o servicio
“Vender más no siempre significa ganar más. Muchas pymes asumen costes ocultos que devoran su rentabilidad. Analizar al detalle el margen de contribución de cada línea de negocio o servicio es de vital importancia. Si un producto no es rentable, habrá que rediseñar la estructura o eliminarlo, no dudarlo”, sentencia Hodgson.
En este artículo detallamos 5 métodos de fijación de precios para productos y servicios, basándonos en diferentes factores, como la competencia, los costes o el valor de lo que ofrece tu empresa.
8. Mantener un colchón de imprevistos
“Las crisis no avisan. Una pyme saludable debe contar con un fondo de reserva equivalente a entre 3 y 6 meses de costes fijos operativos. Este escudo financiero le permitirá tomar decisiones estratégicas sin la presión de la asfixia inmediata”, expone.
9. Negociar de forma estratégica con los proveedores
El experto recuerda que “el margen también se construye al comprar”. Así pues, reseña que hay que tratar de encontrar un equilibrio óptimo entre el precio y los plazos de pago. “Intentar que los días de pago a proveedores sean superiores o iguales a los días de cobro de clientes”, comenta.
10. Formación del equipo y delegación de control
Finalmente, Hodgson insiste en que hay que saber delegar. “El líder de una pyme no puede llevar toda la contabilidad en la cabeza. Tiene que capacitar y preparar a los mandos clave de la sociedad en conceptos financieros básicos”, afirma.
Por otro lado, aconseja compartir ciertos indicadores de rendimiento (KPI). “Una plantilla que todos entiendan y que se vea claro cómo afecta el rendimiento del trabajo en los números de la empresa. Este ejercicio permitirá ser mucho más eficientes”, concluye.