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Hristo Borisov

Cofundador y CEO de Payhawk

Repensar la empresa en la era de la IA: el reto que ningún emprendedor puede ignorar

Este experto reflexiona sobre cómo emprendedores y fundadores de empresas deben repensar sus negocios para seguir siendo relevantes en plena era de la IA

Repensar la empresa en la era de la IA: el reto que ningún emprendedor puede ignorar

Vivimos un momento decisivo en el que la inteligencia artificial es una realidad.

Según un informe reciente de KPGM, en España, el 85% de las organizaciones ha invertido o prevé invertir en esta tecnología y las principales áreas son la optimización de la producción (46%), la atención al cliente (40%) y el análisis financiero (40%).

Ya no hablamos de tendencias, sino de una ola tangible que está reformulando la competitividad empresarial y obligando a los emprendedores a pensar con rapidez y ambición. 

En este entorno en el que la inversión crece, surgen nuevos competidores y el ritmo de innovación se acelera. Si, además, le sumamos un contexto económico marcado por la volatilidad y la incertidumbre, preguntarse cómo mantener vivo tu proyecto no es síntoma de miedo, sino de madurez estratégica

La buena noticia es que la IA puede ser un aliado formidable. La mala, que también será un filtro implacable. Y es que casi el 60% del total de capital riesgo invertido a nivel mundial durante el primer trimestre de 2025 se destinó a startups de IA. 

En este escenario, la diferencia entre ser capaces de ganar relevancia o perder oportunidades está en tener una hoja de ruta sólida que contemple tres pilares fundamentales: la estrategia, el producto y la organización. 

Estrategia: es necesario redefinir nuestro valor diferencial 

Comprender qué significa realmente la IA para un negocio es el primer paso para trazar una estrategia sólida.

Durante décadas, hemos interactuado con la tecnología de formas cada vez más naturales: pasamos de tarjetas perforadas a interfaces gráficas, luego a la web, después al móvil y ahora damos instrucciones a nuestro ordenador mediante prompts.

La IA no es magia, es una evolución en la forma de comunicar nuestros deseos a una máquina.

También es una evolución inimaginable en la calidad de los resultados obtenidos, pasando de algoritmos simples con capacidad matemática hasta LLMs sofisticados capaces de razonar y resolver problemas.

En definitiva, su potencial es enorme, pero el resultado siempre ha dependido (y dependerá) de la calidad de la información con que la entrenemos

En este paradigma de progreso tecnológico, dirigir una empresa exige una pregunta incómoda, pero inevitable: ¿qué parte de mi negocio no puede ser replicada por un prompt?

Quizás sea un nivel de profesionalización y consultoría avanzado, una red de distribución consolidada, socios clave, una marca que genera confianza o una cultura capaz de adaptarse antes que los demás. Identificar ese activo único es lo que permitirá a una organización seguir siendo relevante dentro de diez años.

Por el contrario, las empresas que no logren responder a esta pregunta estarán en riesgo de desaparecer. Y es que es bastante probable que, no dentro de mucho, varios de los productos que actualmente usamos terminen siendo sustituidos por nuevas soluciones creadas y ajustadas con IA.

Por eso, fundadores y emprendedores deben someterse al ejercicio continuo de entender qué hace diferente a su proyecto y cómo pueden reforzar esa diferencia en un mercado que cambia a una velocidad sin precedentes

Producto: crear experiencias completas 

Con la estrategia clara, llega el momento de reflexionar sobre cómo incorporar la IA en el negocio, con el fin de que multiplique nuestras capacidades y afiance su valor diferencial. Es decir, el objetivo no es implementar la IA de forma aislada, ni añadir un “agente IA” para parecer innovadores o poder destacarlo en nuestra web.

El objetivo es desarrollar experiencias completas que aprovechen los activos existentes de la compañía para ofrecer algo que un recién llegado no pueda replicar con rapidez. 

A modo de ejemplo, cuando en Payhawk desarrollamos nuestro Agente de Viajes basado en IA, no fue un movimiento obvio. Los viajes nunca habían sido nuestro foco principal, ya que el core de nuestra solución estaba en la gestión de gastos empresariales.

Sin embargo, al combinar experiencia en pagos, capacidad de automatizar procesos financieros y tecnología conversacional conseguimos crear un Agente IA que ayuda a nuestros clientes en la gestión de sus viajes de empresa.

No lo hace solo resolviendo consultas, sino que conecta toda la infraestructura financiera y tiene capacidad para realizar pagos con tarjeta bajo aprobación, gestionar reservas, realizar recomendaciones profesionalizadas y crear un informe de gastos para cada viaje en el que los profesionales puedan reportar directamente cualquier gasto incurrido. Es decir, se trata de una mejora en las capacidades de nuestra plataforma para ofrecer una experiencia más completa y sin fricciones a los usuarios. 

Eso es lo que significa construir un producto con IA: no añadir asistentes aislados, sino integrarlos en los flujos de trabajo para evolucionar nuestro producto

Organización: aquí es donde empieza la verdadera transformación 

Incluso con una buena estrategia y un producto bien diseñado, la IA no genera impacto si la empresa mantiene procesos propios de otra era. Las empresas nativas en IA crecen con equipos más pequeños y estructuras más ligeras.

El reto para el resto es cambiar la forma de trabajar: revisar tareas, automatizar lo repetitivo y liberar tiempo para actividades que aportan valor real

Muchas organizaciones ya usan la IA a nivel individual –por ejemplo, con soluciones como ChatGPT o Copilot–, pero eso no cambia los resultados del negocio ni te diferencia de tus competidores. Solo es el primer paso.

La verdadera eficiencia requiere liderazgo y que la adopción sea transversal. Se logra cuando todo el negocio opera con herramientas que aceleran decisiones, reducen errores y permiten hacer más con menos. 

La IA no eliminará a las empresas, lo hará su propia inacción. Cada emprendedor deberá decidir si quiere liderar el cambio, seguir el ritmo marcado por otros o no hacer nada y asumir el riesgo de que su negocio caiga en la irrelevancia.

Sea como sea, es importante tener claro que el reto no es tecnológico, sino estratégico y que el mejor momento para empezar es ahora.

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