¿Quién no se ha ido alguna vez de viaje de fin de curso con sus compañeros de clase? Éste es un mercado de sobra conocido y precisamente ahí fue donde se inició Javier Alonso, fundador y CEO de Wasting Time. Con 19 años, y mientras estudiaba en la universidad, empezó a trabajar para una empresa que comercializaba este tipo de viajes.
Aquella compañía, en la que él era un mero empleado, se vio obligada a cerrar. Sin embargo, Alonso confiaba en ese producto, así que decidió ofrecérselo a los grandes grupos turísticos.
El problema es que no conocía a nadie en el sector, pero encontró la manera de llegar a ellos. “Me pasé todo el verano contactando con directivos de empresas del sector a través de LinkedIn”, rememora.
Hasta que Barceló Viajes se interesó por su propuesta. El acuerdo cristalizó en la marca Viaja Wäy, “Vendíamos viajes tradicionales: a Mallorca o Salou, al Caribe para universitarios… Aunque lo hacíamos muy bien, queríamos innovar”, relata.
Así fue como empezaron a quedarse con hoteles en exclusiva, para ofrecer un ambiente únicamente de estudiantes. Tuvieron tanto éxito que otras agencias del sector comenzaron a hacer lo mismo.
Entonces, para diferenciarse, comenzaron a llevar a los hoteles a artistas como C. Tangana, Taburete…
“Viajes a Mallorca que antes costaban 300-400 euros, se pusieron en 700 euros. Sin embargo, eran muy demandados, por el valor añadido que tenían. Pero los hoteles nos empezaron a subir los precios cada año, quedándose ellos con el margen, puesto que no había muchos hoteles que permitieran organizar estos viajes”, explica.
Alonso obtuvo una enseñanza muy importante de aquello. “Vi claro que lo que quería la gente no era tanto el destino como la experiencia”, declara.
En plena pandemia, planteó a Barceló un reposicionamiento de la marca, pero el grupo no compró la idea, por lo que decidió lanzarse por su cuenta. Así nació Wasting Time.
Experiencias inolvidables
El valor diferencial de Wasting Time es la experiencia. La empresa busca grandes espacios hoteleros en primera línea de playa, como el Barceló Punta Umbría (Huelva) o Magic World (Oropesa del Mar), y se los queda en exclusiva para unas fechas concretas, con el fin de que los jóvenes disfruten del espacio ellos solos. Sin familias ni guiris.
La elección de estos hoteles no es casual. “Cuando vendía viajes a Mallorca, se quedaba mucho dinero en buses, barcos, etc.”, comenta el CEO. Así pues, el margen obtenido ahora es mayor.
Y como los viajes son en junio o en el puente de mayo, fuera de la temporada alta, los hoteles también se benefician.
Con esos complejos a su entera disposición, Wasting Time lleva a 4.000 o 5.000 jóvenes y les ofrece una amplia agenda de actividades: torneos deportivos, pool raves, beach club, boat parties, tardeos, parques acuáticos…
La guinda son los conciertos de artistas y grupos como Saiko, Juan Magán, JC Reyes, Pignoise, Despistaos, La La Love You, etc.
Todas estas actividades están incluidas en el paquete vacacional y se disfrutan dentro del propio hotel.
Así pues, el destino es lo de menos. Lo importante es vivir una experiencia inolvidable rodeado de tus amigos y de miles de personas de la misma edad.

Viajes de fin de curso y de desconexión
Esta propuesta se concreta en sus productos Bye Bye Week, Sad Club y El Oasis.
Bye Bye Week es un viaje de fin de curso de 7 días a Magic World. Está especialmente pensado para estudiantes que terminan el bachillerato y la selectividad. En la última edición fueron 4.500 jóvenes, agotando todas las plazas.
A la vista de su éxito, Wasting Time ha desarrollado otro nuevo viaje de fin de curso, denominado Sad Club, que se organizará en Roquetas de Mar (Almería). En este caso, en lugar de llevar a 4 artistas o grupos ya consagrados, se programarán conciertos de 30-40 artistas emergentes durante toda la semana. Este primer año, esperaba congregar a 1.500 personas, pero la empresa espera reunir a más de 7.000 asistentes en 2030.
El Oasis es una propuesta algo diferente. Se trata de un spring break ideado para jóvenes de 25 a 32 años, que están dando sus primeros pasos en el ámbito laboral. Es un viaje de 4 días que se celebra en el hotel Barceló Punta Umbría durante el puente de mayo, con conciertos de artistas de primer nivel, tardeos e incluso una Feria de Abril.
Otra propuesta es su paquete Punta Canallas, con destino a Punta Cana (República Dominicana). Lo que lo hace especial es que no hace falta que vayan grandes grupos. Se pueden apuntar 3 o 4 amigos y la empresa se encarga de llenar aviones y hoteles con chavales de su edad que salen desde España. Y también organiza todo tipo de actividades, ofreciendo la experiencia de un viaje colectivo.
Este mismo concepto se traslada a otras propuestas, como Five Zzzzzities, un viaje en bus de 11 días con alojamiento en 5 ciudades (San Sebastián, Lyon. Múnich, Ámsterdam y París); e Interraíl, con diferentes rutas de 9 a 15 días de duración, incluyendo vuelos, alojamiento e Interrail pass. Todo ello, pensado para ir con algunos amigos o en grupos grandes.
Asimismo, ofrece viajes para jóvenes a destinos como Riviera Maya, Cuba, Malta, Tailandia o Marruecos.
El tique medio de sus viajes es de aproximadamente 850 euros, desde los 390 euros de El Oasis hasta los 1.800-2.000 euros de los paquetes al Caribe.
Con la vista puesta en el futuro, estudia la posibilidad de replicar su modelo en Portugal e Italia, para el público nacional de esos países, ya que en España no es fácil encontrar nuevos complejos hoteleros que se puedan reservar en exclusividad.
Venta presencial y online
Los viajes de Wasting Time se pueden contratar a través de dos vías. Por un lado, cuenta con un equipo de asesores en sus oficinas de Madrid, Málaga, Sevilla, San Sebastián, La Coruña y Pamplona.
“Los clientes nos suelen contactar por recomendación de compañeros que han viajado con nosotros”, comenta. Además, tiene “embajadores” que van a institutos y universidades de toda España para ofrecer información.
Por otro lado, se pueden contratar a través de su página web. Hasta hace poco, no se podía finalizar la transacción a través de este canal, pero la compañía ha rediseñado su site.
La compañía ha trabajado dos años en un nuevo proyecto digital para automatizar todos los procesos de la empresa. Asimismo, su nueva plataforma permitirá contratar un viaje personalizado para todo un grupo, incluidos los vuelos.
Esto no sólo facilitará la contratación, sino que también ayudará a la empresa a monetizar sus acciones de marketing. Por ejemplo, Wasting Time ha realizado campañas con influencers, incluso llevándolos a algunos de sus destinos.
La nueva web transaccional permite aprovechar el impulso de estas acciones directamente, sin necesidad del paso intermedio de contactar con un agente.
Wasting Time no pierde el tiempo
Wasting Time se gestó durante la pandemia. Y ya en 2022, el primer verano sin la mayoría de las medidas preventivas frente a la COVID-19, facturó 5 millones de euros. Desde entonces, sus ingresos no han parado de crecer, hasta alcanzar los 14 millones de euros en 2025.
En este ejercicio esperar superar los 16 millones de euros, gracias al desarrollo de nuevos conceptos como Sad Club y el lanzamiento de su nueva plataforma digital. Y confía en llegar a los 25 millones de euros de facturación en 2030-2031.
Evolución de la facturación
- 2021: 2.000 euros
- 2022: 5 millones de euros
- 2023: 8,5 millones de euros
- 2024: 12 millones de euros
- 2025: 14 millones de euros
- 2026*: 16 millones de euros
*Previsión
Fuente: Wasting Time.