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DO EAT!: De estar en quiebra técnica hace año y medio a facturar 13M de euros

Orientada a la restauración colectiva, la cadena cuenta con 30 restaurantes, que facturaron el año pasado 13 millones de euros. Pero no siempre las cosas les fueron tan bien.

19/04/2024  Ana DelgadoCasos de éxito

DO EAT! es una cadena de restaurantes que nace en 2011 en Madrid de la mano de Jaime Arteaga y Diego Pérez Crespo con el propósito de reinventar la restauración colectiva. Querían acabar con los típicos ‘comedores’ de empresa, universidades y residencias de estudiantes y dotarlos de comida saludable y una estética divertida para así convertirlos en experiencia más que en una prolongación de la jornada laboral.

Con este concepto enmarcado dentro del Fast&Good en el que fueron pioneros en España, la cadena ha experimentado en 2023 un crecimiento notable alcanzado una facturación de 13 millones de euros, cinco más que el año anterior. Con una plantilla cercana a las 300 personas, actualmente DO EAT! opera 30 restaurantes a pie de calle, supermercados, parques empresariales, universidades y residencias de estudiantes en Madrid, Sevilla, Málaga y Granada. 

La ruleta rusa

Cuando hablamos con Jaime Arteaga en 2019 estaba pletórico. Con una media de aperturas de cinco restaurantes por año, el negocio no podía ir mejor. Tanto a él como a su socio les había salido bien la jugada de abandonar su puesto de trabajo en la patrimonial inmobiliaria en la que estaban para lanzarse a emprender.

En pleno auge de creación de parques empresariales y apertura de nuevas oficinas, identificaron una oportunidad de negocio en transformar los antiguos y lúgubres comedores de empresa o los establecimientos de menú diario al que recurrían aquellos trabajadores que, por motivos laborales, se ven obligados a comer fuera de casa. Querían convertir ese momento en una experiencia de relax más asociada al ocio y el esparcimiento. 

Londres, Boston o Nueva York son algunas de las ciudades que los fundadores recorrieron en busca de ideas que les permitiesen definir su concepto. A la vuelta tenían claros los ejes sobre los que articular el servicio: agilidad, comida saludable y diversa, ticket tasado y espacios con un interiorismo acogedor y atractivo.

Aunque la intención desde el origen fuera la restauración colectiva, el primer obstáculo con el que chocan son las grandes multinacionales que dominan el mercado en ese momento. Difícil así ganar un concurso sin otra carta de presentación que una idea de negocio y el brillo de los ojos. La solución que se les ocurre es abrir su primer restaurante de apenas 80 metros cuadrados en la calle María de Molina, en Madrid, un emplazamiento rodeado por diversos ministerios, multinacionales o el Instituto de Empresa, entre otros, que pronto se convierten en clientes.

Comprobado el encaje de DO EAT! en el mercado, se animan a ampliar el negocio con un nuevo establecimiento, siempre buscando localizaciones premium, hasta que en 2014 surge una circunstancia que les hace cambiar el rumbo. Contactan con ellos los promotores de Campus Madrid-Google for Startups o el Centro de Innovación BBVA y les animan a concurrir en los concursos. Esto marca un antes y un después.

DO EAT!, establecido ya en la restauración colectiva con un modelo B2B empieza, a subir como la espuma hasta facturar, en 2019, unos siete millones de euros. “Siempre a pecho descubierto”, como dice Arteaga, dado que hasta esa fecha los fundadores habían logrado mantenerse como únicos propietarios de la empresa.

De cero a menos cero

El 13 de marzo de 2020 es la fecha que tiene grabada a fuego Jaime Arteaga. Corresponde al día en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia la declaración del estado de alarma con el consecuente confinamiento y el cierre de todos los servicios no esenciales. 

“No lo he pasado peor en mi vida”, dice Arteaga. De la noche a la mañana vieron reducida la facturación a cero, primero, y a menos cero, después. Aunque se había impuesto el cierre general de la restauración, ellos tuvieron que seguir dando servicio en residencias de estudiantes que no se habían sido desalojadas del todo. Tampoco con el fin del confinamiento les favoreció, con todos teletrabajando y el riesgo de confluir en espacios cerrados. 

“Teníamos dos opciones: liquidar la empresa, o seguir adelante gestionando a pérdidas, y eso es lo que estuvimos haciendo durante cerca de un año y medio”.

El resurgir

El ascenso comienza de nuevo en el último cuatrimestre de 2022. Para remontar tuvieron que dar cabida al venture capital al objeto de equilibrar la balanza y disponer de músculo financiero. Los clientes son los mismos: empresas, universidades, residencias de estudiantes y algún que otro corner en colaboración con Carrefour Markets.

Han abierto también un línea adicional en el negocio del vending con productos frescos y saludables de la mano de Alliance Vending con el propósito de operar en espacios más reducidos, como colivings u oficinas pequeñas. Asimismo, la tecnología ha jugado un papel relevante en el resurgir, creando una aplicación móvil que le ha permitido triplicar la base de usuarios.

Méritos como los señalados hicieron que la cadena fuese reconocida el año pasado como pionera en transformación digital de la mano de la Comunidad de Madrid. 

Aseguran que todos los restaurantes son de su propiedad y que, por ahora, se resisten a crecer con el modelo de franquicia para conservar el control del negocio y porque no creen que el suyo maride bien con esta fórmula.

¿Hacia dónde se dirigen?

Las expectativas de la cadena para 2024 son mantener el ritmo de crecimiento poniendo la facturación en 17 millones de euros, con nueve aperturas previstas y un escalado de la plantilla hasta alcanzar las 400 personas.

A toro pasado, Jaime Arteaga prefiere reírse porque, dice, solo hablamos con ellos cuando las cosas van bien. Como lectura extraída de los zarandeos vividos durante los últimos saca una principal “si de verdad crees en tu concepto, en tu negocio, no hay que rendirse nunca, aunque, la verdad, se pasa muy mal”.

Ana Delgado