Los beneficios de implantar el contrato de formación en alternancia en tu empresa
El contrato de formación en alternancia se presenta como una alternativa que permite incorporar personal reduciendo coste y riesgo para la empresa.

Contratar en España tiene un coste elevado y un riesgo asociado que muchas empresas deciden no asumir. Por un lado, el salario, las cotizaciones, la formación inicial y el tiempo de adaptación de cada nueva incorporación. A ello se suma la incertidumbre de una normativa laboral cada vez más compleja.
Como consecuencia, muchas empresas retrasan decisiones de contratación o limitan su crecimiento por no poder asumir ese impacto económico.
Frente a este escenario, el contrato de formación en alternancia se presenta como una alternativa que permite incorporar personal reduciendo de forma sustancial ese coste y ese riesgo.
Qué aporta el contrato de formación en alternancia
Es una modalidad dirigida a jóvenes desempleados que combina trabajo y formación oficial. El trabajador aprende de forma teórica una profesión concreta y los aplica en su trabajo diario dentro de la empresa.
Es, además, el contrato bonificado que más ventajas ofrece a la empresa. Actualmente, es el único que permite aplicar tres bonificaciones simultáneas en la Seguridad Social:
- Ahorro de 119 € al mes en los seguros sociales, lo que supone una bonificación aproximada de 1.428 € al año.
- Bonificación del 100 % de la formación teórica asociada al contrato, vinculada a un certificado de profesionalidad o especialidad formativa del Catálogo del Sistema Nacional de Empleo.
- Bonificación en concepto de tutorización, de 80 € mensuales en empresas de hasta 5 trabajadores y de 60 € en empresas de mayor tamaño.
A estas se suma una cuarta bonificación si, al finalizar el contrato, la empresa decide transformarlo en indefinido: 128 € al mes durante tres años (147 € si la persona contratada es mujer), lo que puede llegar a los 5.292 € en ese periodo.
En la Comunidad de Madrid, estas bonificaciones son compatibles con una subvención específica de hasta 5.500 € por los primeros doce meses de contrato a tiempo completo. Esta, asciende a 6.000 € si la persona contratada es mujer o pertenece al colectivo de personas trans. Y además, ofrece importes adicionales en función de otras circunstancias familiares. Otras comunidades autónomas cuentan con programas similares, con condiciones y cuantías propias.
El contrato tiene una duración de entre tres meses y dos años, sin indemnización por fin de contrato. Para la empresa, esto se traduce en un coste laboral final más competitivo frente a un contrato ordinario y en una vía para incorporar talento formado a su medida sin tensionar su estructura de costes.
El acompañamiento, clave para aprovechar todas las ventajas
La gestión de un contrato de formación en alternancia implica varios trámites. Por un lado, la selección del perfil adecuado, la solicitud de la subvención autonómica correspondiente y también, el seguimiento de la formación oficial del trabajador. Un error en alguno de estos pasos puede suponer la pérdida de parte de estas ventajas.
La Escuela de Formación SEM, centro de formación acreditado por el SEPE, es especialista en la implantación de contratos de formación en alternancia en empresas.
Las acompaña en todo el proceso: realiza la selección del personal, gestiona toda la parte de formación oficial y se encarga de la solicitud de la subvención correspondiente, con el objetivo de que la contratación se convierta en una palanca de crecimiento real y no en una fuente adicional de riesgo o complejidad administrativa.
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