Omitir navegación
INICIO

/

ayudas

Empezar con una escuela de baile alquilada: el reto de dos jóvenes emprendedores

El ejemplo de estos dos jóvenes emprendedores, que empezaron en una escuela de baile con cinco personas, sirve como inspiración para aquellos que aún no perciben oportunidades cercanas para emprender.

Inesem casos de éxito

Con una tasa de emprendimiento juvenil del 6% y un 70,7% de jóvenes que no percibe oportunidades cercanas para emprender, INESEM pone el foco en una realidad compartida por muchos jóvenes en España: iniciar un negocio hoy exige decisión, paciencia y una capacidad constante para aprender mientras la estabilidad todavía está lejos.

Emprender en España sigue teniendo algo de decisión y mucho de intemperie. Mientras el discurso público suele fijarse en las historias que ya han funcionado, la foto más real se parece bastante más a la incertidumbre: falta de experiencia, dificultad para acceder a recursos, temor al fracaso y una sensación extendida de que quizá no sea el momento.

Los datos lo confirman. El estudio sobre emprendimiento juvenil en España, elaborado con datos GEM 2022-2023, señala que el 70,7% de los jóvenes no percibe oportunidades cercanas para emprender, que el 59,9% considera no tener los conocimientos y habilidades necesarios para hacerlo y que el miedo al fracaso actúa como obstáculo. Así, la tasa de emprendimiento nuevo entre jóvenes se sitúa en el 6%. 

Una historia reconocible, lejos del relato idealizado

Este contexto ayuda a entender mejor por qué la historia de Gema Gálvez y Vicente Ortega resulta tan reconocible. Su proyecto no arrancó con una gran estructura ni con una red de seguridad especialmente cómoda. Empieza en una escuela de baile alquilada, con cinco personas, “una mancuerna, dos esterillos, un cajón y poco más”. 

Ella empujaba desde la comunicación y las redes; él fue “el primer valiente”. Meses después, el boca a boca hizo su trabajo, llegó el primer pequeño centro, luego otro, y hoy hablan de una comunidad construida paso a paso. No cuentan una epopeya idílica. Cuentan algo más reconocible: que crecieron “poquito a poco”, adaptándose a espacios pequeños, haciendo turnos imposibles y avanzando sin saber del todo qué iba a pasar. 

El miedo no desaparece, pero se atraviesa

En la entrevista con Gema y Vicente, disponible en los canales de INESEM, aparece precisamente esa dimensión menos idealizada del emprendimiento. Vicente habla del momento de dejar una actividad que le gustaba para probar suerte por su cuenta.

Gema lo dice de una forma todavía más nítida: pasar de “lo que todo el mundo quiere” –un trabajo estable, un sueldo fijo, un horario ordenado– a una aventura en la que eres, al mismo tiempo, jefa, recepcionista, entrenadora, personal de limpieza y psicóloga de tu propio negocio. Y, sin embargo, añade algo que resume bien el núcleo de esta historia: “Hoy en día no me arrepiento en absoluto”. Emprender, en su caso, no fue lanzarse sin miedo. Fue avanzar con él. 

Un negocio pequeño también necesita estrategia y comunidad

Ese impulso convive con otra paradoja muy española. Uno de cada cinco jóvenes menores de 30 años ha iniciado un proyecto empresarial por su cuenta, según el informe El Emprendimiento en España, de CEOE y GAD3. Y cuando se pregunta por los motivos, resaltan la autonomía, la vocación y el deseo de ser el propio jefe.

Pero si algo vuelve especialmente valioso el caso de Gema y Vicente no es solo que hayan abierto un negocio, sino cómo entienden hoy un negocio pequeño.

Hablan de grupos reducidos, de gente que entrena junta, ríe junta y mejora junta. Hablan de pequeños gestos que hacen que alguien no sienta que simplemente “va, entrena y se va”. Hablan, en el fondo, de pertenencia. Y eso también es emprendimiento: entender que una empresa no se sostiene solo con clientes, sino con vínculos. 

Aprender también forma parte del salto

Hay una última idea que atraviesa toda su historia y que conecta de lleno con el propósito formativo de INESEM Business School: en entornos cambiantes, emprender también exige aprender sin descanso. Ellos mismos cuentan que siguen formándose, adaptando su método a nuevas necesidades del sector. No como un extra, sino como una condición para no quedarse atrás. Ahí la formación deja de ser un complemento y se convierte en palanca real: útil, aplicada y adherida a la vida profesional. 

Quizá por eso esta historia no termina en una moraleja fácil. Termina en una constatación más honesta: la estabilidad tarda, el miedo pesa y no hay garantías. Pero, incluso así, muchos jóvenes siguen mirando hacia ahí. 

Recomendados

INESEM, líderes en formación online especializada

Redacción Emprendedores

Oferta un catálogo de más de 1.000 programas formativos de diferentes áreas, que están en continua actualización y renovación y con una clara orientación a la práctica.

Activar el talento joven en las ciudades

David Ramos

Fundación Cotec ha elaborado un informe donde apunta algunas claves para aumentar la participación e impulsar el talento joven en las ciudades.

Silviu Zag, el joven emprendedor que está liderando la revolución del conocimiento y el emprendimiento

Redacción Emprendedores

A sus 25 años, Silviu Zag se posiciona como uno de los líderes más destacados del emprendimiento digital en España. Ha llevado el sector de los infoproductos a nuevas alturas, demostrando que el conocimiento no solo es una herramienta para generar ingresos, sino una vía poderosa para transformar vidas y construir un legado. Para Silviu, […]

istock universidad

Ruth Pereiro

Aprendizaje constante, capacidad de adaptación e innovación, habilidad para aplicar el conocimiento a entornos reales…

VOLVER ARRIBA