La Comisión Europea ha publicado este año la primera edición del informe ‘European Startup and Scaleup Scoreboard’, en el que analiza la evolución del ecosistema emprendedor en los 27 estados miembros de la Unión Europea en el periodo comprendido entre 2020 y 2025.
Dicho estudio valora la regulación favorable a la innovación, el talento, el acceso a infraestructuras, las redes y servicios, ña financiación, la rapidez de acceso y expansión en el mercado y el impacto.
En su conjunto, el resultado es positivo, ya que la puntuación media de la UE ha mejorado 13,5 puntos porcentuales en este lustro. Además, 20 de los 27 países han aumentado su rendimiento.

España tiene mucho que mejorar
España está a mitad de tabla, entre los países que están ‘poniéndose al día’, con 102,8 puntos. Esto supone una mejora de 11,1 puntos respecto a 2020, cuando se quedó en 91,7 puntos. A la cabeza de esta clasificación están Estonia (182 p.), Suecia (180,2 p.), Finlandia (176,7 p.), Países Bajos (176,2 p.) y Dinamarca (168,2 p.).
David García Arrate, senior project manager de proyectos europeos de Euro-Funding, indica que “la Comisión describe el rendimiento de España como desigual”, puesto que los resultados se sitúan en torno a la media europea o por debajo de ella.
“La regulación favorable a la innovación es la dimensión en la que España obtiene su resultado relativo más positivo. El país supera ligeramente la media de la UE, lo que apunta a unas condiciones regulatorias comparativamente favorables para la actividad emprendedora”, detalla.
Sin embargo, nuestro país se queda a la zaga en otras dimensiones. “España queda por debajo de la media en acceso a infraestructuras, redes y servicios y en capacidad para disponer del mejor talento. Las diferencias son mayores en tres dimensiones directamente vinculadas al crecimiento empresarial: financiación, rapidez de acceso y expansión en el mercado e impacto”, especifica García Arrate.
Esa es una de las claves. “El diagnóstico resulta especialmente relevante porque el problema europeo ya no se limita a crear empresas innovadoras. La cuestión es conseguir que una mayor proporción de ellas pueda crecer, acceder a capital, entrar en nuevos mercados y alcanzar escala”, apunta el experto.

La financiación, barrera para el salto a scaleup
En EMPRENDEDORES ya hemos hablado en alguna ocasión del reto que supone pasar de startup a scaleup. Uno de los motivos que explica esta situación tiene que ver con el esquema de financiación.
Así pues, aunque la inversión en fases iniciales o de consolidación está llegando, no hay demasiadas megarrondas apoyadas con capital europeo, como contábamos en este artículo.
La Comisión Europea es plenamente consciente de esta situación. Como respuesta a ello, el año pasado anunció la creación del Fondo Scaleup Europe, un fondo multimillonario que invertirá en las empresas europeas más prometedoras en ámbitos estratégicos de tecnología profunda.
“El acceso a financiación aparece como una cuestión transversal en el ‘Scoreboard’. A escala europea, la Comisión identifica la disponibilidad de capital, especialmente en las fases posteriores, como una limitación para startups y scaleups. La valoración agregada del ecosistema europeo representa aproximadamente el 20% de la estadounidense y el 60% de la china”, expone García Arrate.
La situación en nuestro país no es mejor. “España parte de esta dificultad europea, pero su informe nacional señala también un rendimiento inferior a la media específicamente en la dimensión de financiación. Esto sitúa el crecimiento empresarial en el centro del debate. Una startup puede haber validado su tecnología, incorporado clientes o demostrado que existe mercado. El siguiente paso exige recursos distintos. Expandir producción, internacionalizar operaciones, desarrollar nuevas capacidades o acelerar la llegada al mercado puede requerir volúmenes de financiación que ya no corresponden a las primeras fases de emprendimiento”, desgrana el experto de Euro-Funding.
De este modo, en nuestro país hay espíritu emprendedor, pero hay que mejorar algunas cosas para consolidar el ecosistema. “El informe señala unas condiciones regulatorias relativamente favorables, pero detecta brechas en los factores que permiten pasar de una empresa innovadora a una compañía con mayor capacidad de expansión. Reducir esa distancia exigirá actuar sobre más de un elemento: financiación, acceso a mercados, talento e infraestructura forman parte de la misma ecuación”, subraya.