Los inversores privados son esenciales para engrasar la maquinaria del ecosistema emprendedor. Por eso, deberíamos cuidarlos muy bien y hacer todo lo posible para que su inversión llegue a las startups.
Sin embargo, no siempre fluye como debería, ya sea por la falta de incentivos o por la existencia de obstáculos. Al menos esta es la impresión que tienen dichos inversores privados, como sociedades de capital riesgo, business angels y family offices.
Así pues, 3 de cada 4 de ellos (75%) opinan habría que cambiar las políticas relativas a la fiscalidad de las inversiones en startups, con el fin de incentivarlas. Estos datos se desprenden del ‘BIGBAN Annual Report’, elaborado por BIGBAN Investors Spain en colaboración con la Universidad Pontificia Comillas.
“Hay un consenso casi unánime entre tres de las cuatro verticales analizadas (BA, FO, VC) en que la principal prioridad regulatoria es la misma: incentivos fiscales para personas jurídicas. Cuando tres tipos de inversor con perfiles, tickets y lógicas de inversión tan distintas coinciden en lo mismo, eso ya es un dato de consenso sectorial poco habitual y por tanto noticiable en sí mismo: el ecosistema inversor habla con una sola voz en algo concreto y accionable por el legislador”, explican los autores del estudio.
El Corporate pide un sandbox y colaboración pública
En el caso del corporate venture capital, las demandas son distintas. En este caso, la preocupación por la fiscalidad es menos relevante. Sólo 4 de cada 10 (39%) de estos inversores privados se centran en este aspecto.
Sus prioridades son la existencia de un sandbox regulatorio y la coinversión público-privada (44% de las entidades consultadas, en ambos casos).
Los responsables del estudio se fijan en una curiosa paradoja. “El inversor con más músculo financiero y con mayor capacidad de absorber riesgo fiscal es precisamente el que no tiene como una de sus principales demandas a la Administración los beneficios fiscales, sino un marco de juego de concreto”.
Explican que el hecho de que el corporate “pida sandbox y coinversión en lugar de fiscalidad es coherente con un inversor que no necesita optimizar el evento fiscal de una venta porque su objetivo no es vender, es integrar tecnología”.
De este modo, indican que “su lógica de inversión está más vinculada a innovación abierta y alianzas estratégicas que al retorno financiero puro”. Asimismo, subrayan que “el corporate ya es la vertical que paga las valoraciones más altas y casi nunca desinvierte”.
Otras demandas de los inversores privados
Además de los incentivos fiscales, los inversores privados reclaman otras medidas que impulsen su apoyo al ecosistema emprendedor.
Por ejemplo, echan en falta un marco europeo unificado. Hay que recordar la que Unión Europea ya está trabajando en ello, a través del reglamento conocido como EU Inc.
Este nuevo marco jurídico busca suprimir los impedimentos burocráticos para la creación de empresas y facilitar que fluyan las inversiones de un país a otros sin dificultades administrativas.
“Coinciden sobre todo el venture capital (45%), el corporate (39%) y el business angel (37%), siendo prácticamente la segunda reclamación mayoritaria de casi todos los inversores privados”, detalla BIGBAN Investors Spain.
En este mismo sentido, especifica que “la reducción de regulaciones es una reclamación muy transversal”, aunque no principal o prioritaria para ninguno de los inversores privados.
Los que más citan este aspecto son los business angels (42%) y el venture capital (40%), ligeramente por delante de family office (36%) y corporate (33%).
En esto, se muestran alineado con los propios emprendedores, ya que 6 de cada 10 de ellos creen que es difícil crear una empresa, como contábamos en este artículo.
Además de las cargas administrativas y las regulaciones (30% de los encuestados), se quejan de las dificultades para obtener financiación (21,5%) y para la captación de clientes (17%).