En torno al 20% de las empresas españolas están usando ya inteligencia artificial (IA), de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Banco de España.
Esto está impulsando con fuerza el universo de startups de IA en nuestro país. Así pues, se calcula que hay un universo de más 400 empresas, que han logrado captar más de 1.600 millones de euros de inversión acumulada, como contábamos en este artículo.
Esto sitúa a España en el quinto puesto dentro del territorio europeo y el tercero dentro de la Unión Europea en cuanto a atracción de inversión en IA en el entorno emprendedor.
Es decir, vivimos un auténtico boom del ecosistema IA. Y esta tecnología se extiende a todos los sectores. Prácticamente todas las startups dicen usar la IA de una u otra manera.
Eso no hace plantearnos si existe una posible burbuja. “El volumen de capital movilizado alrededor de la IA refleja la magnitud del fenómeno. Según el ‘AI Index Report 2025’ de Stanford, la inversión privada mundial en IA generativa alcanzó los 33.900 millones de dólares en 2024, un 18,7% más que el año anterior y más de 8 veces por encima del nivel registrado en 2022”, detalla el fondo de inversión de impacto BeHappy Investments.
El mercado hará una criba
Así pues, considera que “el interés inversor continúa” y que “existe mercado y existe interés”. Sin embargo, advierte que “el rápido auge del sector obliga a analizar cada proyecto con mayor profundidad y a asumir que una parte de las compañías creadas durante este ciclo tendrá dificultades para consolidarse”.
“Queda por comprobar qué soluciones consiguen integrarse de manera suficientemente profunda en sus clientes como para generar ingresos recurrentes y construir una ventaja que permanezca cuando la tecnología se normalice”, subraya.
Y vaticina que “ese será probablemente uno de los grandes filtros de los próximos años”. “Durante la primera etapa del boom bastaba en ocasiones con demostrar que una tecnología podía hacer algo nuevo. Ahora empieza a importar cuánto mejora un proceso, cuánto está dispuesto a pagar el cliente y qué capacidad tiene una compañía para defender su posición cuando aparecen competidores que utilizan herramientas similares”.
La era de los side projects
El fondo de inversión afirma que la propia evolución de la IA está acelerando un cambio en el ecosistema startup. “Crear un producto tecnológico requiere hoy menos tiempo y menos recursos que hace unos años. Esa facilidad ha ampliado la capacidad de experimentar y también ha multiplicado los side projects”, apunta.
“Hay fundadores que prueban varias ideas de manera simultánea, lanzan productos en cuestión de semanas y cambian rápidamente de mercado cuando una propuesta no obtiene tracción. Esa velocidad puede generar innovación, aunque también introduce una cuestión relevante para quien invierte en fases tempranas. Hasta qué punto existe un compromiso real con la compañía que está buscando financiación”, comenta Miguel Ángel Rodriguez Caveda, CEO de BeHappy Investments.
Esto se explica porque, cuando hablamos de una empresa emergente, el equipo fundador tiene un peso muy importante en la decisión de inversión.
“Cuando todavía hay pocos ingresos y un historial limitado, buena parte de la tesis depende de la capacidad del fundador para dedicar años a resolver el mismo problema. Un exceso de proyectos paralelos puede hacer más difícil interpretar ese compromiso. La facilidad para construir permite probar más ideas, pero levantar una empresa sigue exigiendo concentración y voluntad de permanecer cuando desaparece la novedad inicial”, indica el fondo de inversión.
Esto podría ser un problema en el momento de criba que se presupone que podría llegar tras el hype de la IA. “El contexto de mercado actual nos obliga a ser cada vez más selectivos. La tecnología permite construir y probar ideas con una velocidad enorme, pero para invertir necesitamos entender qué problema merece realmente años de trabajo, qué equipo está comprometido con resolverlo y qué compañía puede transformar esa ventaja inicial en un negocio con recorrido”, recalca Rodríguez Caveda.
Mayor exigencia de capital
Por otro lado, BeHappy Investments.vaticina que aquellas startups que consigan demostrar que existe un negocio real detrás de su tecnología necesitarán cantidades crecientes de capital para competir.
Ese problema resulta especialmente importante para Europa. “La financiación de capital riesgo destinada a IA en el continente representa alrededor del 6% del total mundial, según el último dato del paquete de informes sobre la década digital de la Comisión Europea. Incluso las empresas europeas que consiguen crecer continúan expuestas a terminar en manos de compradores extranjeros por la falta de fondos capaces de acompañarlas en fases posteriores”, expone.
De este modo, recalca que “Europa necesita atraer más inversión privada y generar vehículos capaces de asumir tickets mayores durante más tiempo”.