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La revolución silenciosa de la inteligencia artificial

Con motivo del Día de la Inteligencia Artificial, analizamos cómo está cambiando nuestras vidas esta tecnología y hacia dónde nos dirigimos

Mano de robot humanoide y humano tocándose con las yemas de los dedos
Foto: iStock.

La inteligencia artificial se ha asentado definitivamente en nuestros día a día. Está presente en todas partes y la usamos para todo, ya sea para resolver dudas, localizar ofertas y precios antes de realizar una compra, planificar las vacaciones o buscar recetas, entre otras muchas aplicaciones.

Pero lo más sorprendente de todo ha sido la rapidez con la que ha irrumpido y se ha consolidado en nuestras vidas.

¿Por qué se ha consolidado tan rápido?

“La velocidad con la que la inteligencia artificial ha llegado a nuestro día a día responde a la convergencia de varios factores. Por un lado, la madurez tecnológica alcanzada durante los últimos años, con una enorme capacidad de procesamiento y acceso a datos. Por otro, la aparición de modelos de inteligencia artificial generativa capaces de interactuar con las personas de una forma muy natural, eliminando muchas de las barreras técnicas que antes existían”, detalla Alesander Gómez, country manager de TIMIA en España.

Asimismo, hace hincapié en que “la inteligencia artificial ha dejado de percibirse como una tecnología reservada a perfiles especializados para convertirse en una herramienta accesible para cualquier usuario”.

De este modo, podemos utilizarla para tareas cotidianas como redactar un documento, resumir información, traducir contenidos, organizar tareas o recibir recomendaciones. “Esa facilidad de uso ha acelerado enormemente su adopción”, apostilla.

Pantalla de móvil con iconos de diferentes aplicaciones de IA generativa.
Foto: iStock.

¿Para qué usamos la inteligencia artificial?

El experto de TIMIA señala que “la confianza no se genera porque la tecnología sea más sofisticada, sino porque aporta valor de forma tangible en actividades cotidianas”.

“Cuando una persona utiliza un asistente inteligente para organizar su agenda, preparar un viaje, resumir un documento o resolver una duda compleja en pocos segundos, empieza a percibir la IA como una herramienta útil que le ahorra tiempo y mejora su productividad”, aclara.

Más allá de estas aplicaciones cotidianas, la inteligencia artificial está penetrando en otros entornos. “Estamos viendo una adopción creciente en ámbitos como la educación, donde ayuda a personalizar el aprendizaje; la atención al cliente, con respuestas más ágiles y precisas; o la salud, como apoyo a profesionales en tareas de análisis o gestión de información”, puntualiza.

También en el trabajo

La inteligencia artificial también se ha colado en el ámbito laboral, convirtiéndose casi en una compañera de trabajo más, como recogíamos en este artículo.

“Estamos asistiendo a un cambio de paradigma. La inteligencia artificial está desplazando a los profesionales de tareas repetitivas y de bajo valor hacia actividades donde realmente aportan conocimiento, criterio y capacidad de decisión”, comenta Gómez.

De acuerdo con el informe ‘The AI trends report’, elaborado por Ommax, Ibexa y Make, ya está aportando resultados tangibles, especialmente en eficiencia operativa. El 84% de las empresas consultadas reconocen mejoras en este ámbito. Igualmente, el 75% de ellas observan impacto en sus ingresos.

La productividad y la optimización de procesos siguen siendo el principal beneficio, mientras que el crecimiento comercial aún está por consolidarse.

No obstante, el experto de TIMIA hace hincapié en que el uso de esta tecnología no sólo permite ganar eficiencia.

“La inteligencia artificial está modificando la manera en que se genera conocimiento dentro de las organizaciones. Hoy, un profesional puede analizar grandes volúmenes de información, preparar propuestas o desarrollar contenidos con mucha mayor rapidez, dedicando más tiempo a interpretar resultados, tomar decisiones o aportar creatividad”, expone.

Empleado frente a su ordenador portátil, usando inteligencia artificial para el análisis de gráficos de datos
Foto: iStock.

¿En qué punto de adopción estamos?

El enorme potencial de esta tecnología está animando a muchas empresas a desplegar proyectos para incorporarla en su actividad.

Pero se percibe una brecha entre la estrategia y la ejecución. Según el citado informe, el 58% de las empresas ya cuentan con una estrategia de inteligencia artificial claramente definida. Sin embargo, sólo el 44% de ellas han implementado un modelo operativo completo para llevarla a cabo.

Por tanto, el principal reto ya no es diseñar estrategias, sino convertirlas en capacidades reales dentro de la organización.

Asimismo, en EMPRENDEDORES hablábamos del desafío que supone el escalado. No en vano, el 79% de las iniciativas de inteligencia artificial fracasan durante la fase piloto o al pasar a producción, según dicho estudio. Además, el 65% de las organizaciones superan el presupuesto previsto.

Barreras para su despliegue

De este modo, el problema no es experimentar con inteligencia artificial, sino poder desplegarla de forma rentable y a gran escala.

Los principales obstáculos para escalar los proyectos son la complejidad de integración (citado por el 40% de las empresas), por delante de la falta de talento (32%) y la calidad o fragmentación de los datos (30%).

Así pues, muchas organizaciones tienen la tecnología necesaria, pero carecen de una arquitectura integrada que permita escalar la inteligencia artificial.

Igualmente, Level UP advierte del error que supone incorporar esta tecnología sin una estrategia que determine para qué se utiliza y cómo medir su impacto.

“La inteligencia artificial no soluciona el desorden de una empresa; lo acelera. Si los procesos son ineficientes o la organización carece de una estrategia clara, la inteligencia artificial sólo hará que esos problemas ocurran más rápido”, explica Antonio Martínez, director del Departamento de Tecnología de Level UP.

“Antes de implantar inteligencia artificial, es necesario definir la estrategia del negocio, establecer objetivos claros y preparar la organización para trabajar con nuevos procesos. Sólo después tiene sentido decidir qué soluciones tecnológicas incorporar”, explica.

“Muchas empresas empiezan preguntándose qué herramienta utilizar. La pregunta correcta es qué problema de negocio quieren resolver”, reseña. Y recalca que la inteligencia artificial sólo genera valor cuando está alineada con los objetivos de la empresa, ya sea aumentar la facturación, mejorar la rentabilidad, optimizar costes o elevar la experiencia del cliente.

En este artículo te contamos también las 4 preguntas que debes plantearte antes de que tu empresa use herramientas de IA, con el fin de hacerlo de manera segura.

¿Hacia dónde va la inteligencia artificial?

El siguiente paso de la inteligencia artificial son los agentes. Se trata de sistemas inteligentes que no sólo dan respuestas como un chatbot tradicional, sino que también son capaces de actuar y tomar decisiones por sí mismos dentro de un marco y unos parámetros predefinidos de antemano.

Ante este escenario, el country manager de TIMIA adelanta que “el siguiente paso es que seamos capaces de orquestar nuestro conocimiento, sistematizarlo y que los sistemas de inteligencia artificial puedan trabajar atendiendo a criterio experto, siendo las personas las que lo vayan mejorando y actualizando”. Y considera que esto supone “un cambio de roles importante”.

“Este punto será el que realmente transforme las organizaciones porque comenzaremos a rediseñar los flujos de trabajo no de forma antropocéntrica, como hasta ahora, sino pensando en cómo integrar a sistemas de inteligencia artificial autónomos con personas que se dedicarán a elementos concretos de supervisión humana, así como a completar y mejorar el conocimiento y criterio experto de los sistemas”, aclara.

El hombre trabajando con un ordenador portátil y con imágenes sobreimpresionadas de herramientas de inteligencia artificial, agentes de IA. etc.
Foto: iStock.

Según el ‘I Barómetro’ sobre el impacto de los agentes de inteligencia artificial en el crecimiento de las organizaciones, elaborado por Digital Enterprise Show 2026, el 87,2% de los profesionales consultados afirman que sus empresas ya están utilizando este tipo de sistemas.

El 61,7% de las compañías dicen utilizarlos en las áreas de tecnología, seguido de operaciones (47,9%), marketing (44,7%) y atención al cliente (34%). Su implantación es más reducida en funciones directamente vinculadas con el negocio y la gestión corporativa, como ventas (23,4%), finanzas (17%) o recursos humanos (13,8%).

El reto de la trazabilidad y la explicabilidad

Además, Gómez vaticina que otro desafío es entender que la inteligencia artificial no sólo sirve para eficientar procesos, “sino que tiene una capacidad de transformación que cambiará cómo estamos organizados, cómo se toman las decisiones e incluso cómo nos relacionamos con nuestros clientes”.

A este respecto, pone el acento en la necesidad de que los sistemas de inteligencia artificial sean explicables y trazables, algo esencial para que podemos confiar en esta tecnología.

Éste es un elemento central de la nueva Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial que prepara el Gobierno.

“Las organizaciones tienen un gran reto no sólo tecnológico, sino de gobierno, para garantizar que los sistemas de inteligencia artificial son éticos, trazables, explicables y desarrollados y usados con responsabilidad”, comenta.

Al hilo de ello, el estudio ‘The AI trends report’ desvela que dos tercios de las organizaciones (66%) evalúan regularmente los riesgos asociados a la IA y la mayoría dispone de mecanismos de gobernanza.

Sin embargo, dichos mecanismos todavía no están preparados para gestionar sistemas de inteligencia artificial agéntica, que requieren supervisión y trazabilidad mucho más avanzadas.

Por otro lado, el responsable de TIMIA incide en que las personas también “tenemos que evolucionar nuestro pensamiento crítico y evaluar como se merece las respuestas que nos dan los sistemas de IA, poniendo en duda lo que ha respondido si no tenemos claro el por qué y cómo ha llegado a esa conclusión”.

“La confianza puede ser falsa si caemos en la autocomplacencia de respuestas que nos agradan. La inteligencia artificial es experta en eso. En cambio, cuando entendemos por qué ha tomado una decisión y vemos que es correcta, esa confianza tiene un valor mucho más claro”, añade.

Mano de mujer a punto de presionar un panel donde aparece un icono de inteligencia artificial, con varios gráficos de fondo.
Foto: iStock.

Habilidades necesarias para no sucumbir

Según los datos del informe ‘IA y mercado de trabajo en España’ de Randstad, un 9,8% de los empleados actuales, alrededor de 2 millones, estarían bajo el riesgo de verse automatizados en los próximos años.

En EMPRENDEDORES ya hemos abordado en alguna ocasión cómo está afectando este ‘terremoto’ de la inteligencia artificial tanto al mercado laboral como a la formación.

Y en este artículo enumerábamos algunas profesiones de futuro en esta nueva era de la inteligencia artificial.

Pero no se trata sólo de la irrupción de nuevos perfiles técnicos. Todos tenemos que adaptarnos a este nuevo escenario. “La capacidad técnica seguirá siendo importante, pero lo más relevante es la capacidad de adaptación a los cambios y el pensamiento crítico. Desarrollar pensamiento crítico es necesario para validar los resultados que ofrecen estos sistemas, comprender cómo funcionan y ser capaces de identificar posibles errores, sesgos o limitaciones”, recalca el experto de TIMIA.

De este modo, hace hincapié en que la alfabetización en datos y en inteligencia artificial ya ha dejado de ser una competencia exclusiva de perfiles tecnológicos. “Es una habilidad transversal dentro de cualquier organización como la ofimática”, sentencia.

Además, considera que “cobrarán aún más importancia competencias como la creatividad, la capacidad de adaptación, el aprendizaje continuo y la colaboración entre equipos multidisciplinares”.

“Cuanto más automatizadas estén las tareas operativas, mayor valor tendrán aquellas capacidades que requieren criterio humano, contexto y visión estratégica”, apostilla.

Por otro lado, cabe señalar que hay múltiples oficios tradicionales que son un auténtico refugio ante esta ola de automatización.

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