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Formación en IA: ¿qué se está haciendo mal?

La formación en IA debe ir más allá de los prompts. Debe centrarse en el criterio, la transformación de procesos y la cultura operativa de la empresa

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De un tiempo a esta parte, no paran de surgir máster y cursos de formación en IA. Teniendo en cuenta que la IA continúa en fase beta y que evoluciona a una velocidad vertiginosa, la duda radica en saber en qué se está capacitando a las personas y el temor a una obsolescencia rápida de esa formación.

De todo esto hablamos con Adrián Aira, CEO de Elev8, especialistas en formación para los equipos de empresas “con impacto real”.

¿Qué estamos enseñando?

La mayoría de los que se aproximan a la IA en este momento lo hacen por pragmatismo. Quieren saber cómo utilizar las herramientas ya disponibles para solucionar un problema inminente. 

A esto lo llama Juan Pedro Rivas, fundador de IABC, aprendizaje estratégico atendiendo al poder de la IA para la gestión y toma de decisiones.

Aira, por su parte, refiere un framework (marco de trabajo) publicado por la fintech americana Ramp, donde cerca del 100% de sus empleados utilizan IA de forma activa. El análisis mide 4 niveles de implantación:

  • L0: Quien abre ChatGPT de vez en cuando. Un uso ocasional y superficial
  • L1: Quien lo usa para tareas sueltas. Aquí se habla de un perfil más competente, más enfocado a tareas asistidas que a la automatización del trabajo.
  • L2: Quien lo tiene integrado en la forma de trabajar del equipo. Crean sus propias aplicaciones y automatizaciones que resuelvan y les descarguen parte del trabajo.
  •  L3: Quien tiene sistemas que operan tareas solos, con agentes y automatizaciones. 

Asegura Adrián Aira, que “la mayoría de la formación que existe en el mercado lleva a la gente de L0 a L1 y se queda ahí”

Humo en el mercado

En este otro artículo de Emprendedores contaba Rivas que con tres días o poco más de formación era suficiente para que un empresario se familiarizase con la IA generativa y sacarle provecho. 

A juicio de Aira, “depende de la ambición. Si buscas ‘activación’ -que alguien empiece a usarla y pierda el miedo- en pocas horas logras un cambio real. Pero eso no es transformación, es solo un parche”.

Subraya este emprendedor la necesaria honestidad con este tema “porque hay mucho humo en el mercado. Afirma que “pasar de L0 a L1, eso lo consigues en pocas horas. Hemos hecho sesiones de medio día donde la gente salía con cosas concretas hechas y con una perspectiva completamente distinta de lo que la IA podía hacer por ellos. Eso tiene valor real”.

Adrián Aria.

Una transformación real

Sin embargo, si lo que se persigue es una transformación real de la organización, “que el equipo trabaje diferente, que los procesos se rediseñen, que empiecen a aparecer sistemas que hacen cosas solos… eso solo ocurre con un proceso de acompañamiento”.

La transformación real, la que impacta en la cuenta de resultados y permite crecer sin aumentar overheads. Se mide en semanas o meses. Y no es por la dificultad técnica, “sino por la resistencia humana. Cambiar hábitos y procesos heredados lleva tiempo. La formación en IA no es un curso con diploma; es un proceso continuo de adaptación al cambio”.

Más allá de los ‘prompts’ 

Asegura Aira que la mayoría de la formación que existe en el mercado lleva a la gente de L0 a L1. El núcleo de esta formación se centra en crear prompts, algo que este experto considera un error de base. “Es como pensar que saber usar Excel es simplemente saber sumar. El prompt es solo la interfaz, la punta del iceberg. Lo verdaderamente crítico ocurre antes de teclear”.

Pero llegar al L2 y L3 ya no va de prompts. “Va de rediseñar cómo trabaja un equipo y construir los sistemas, humanos y tecnológicos, que lo soporten.

A las herramientas de la IA, se añade en este salto el criterio. A juicio de Elev8, esto implica tres ejes principales:

  • Diagnóstico: entender qué problemas se resuelven con IA y cuáles son ruido.
  • Integración de flujos: que la herramienta no sea un ‘añadido’, sino parte estructural del flujo de trabajo.
  • Rediseño mental: cambiar la forma de abordar un problema desde el inicio. El valor no está en la instrucción que le das a la máquina, sino en tu capacidad para juzgar si el resultado realmente mueve la aguja del negocio.

Grandes lenguajes como ‘commodity’

Lo que no hay que descartar es, según Aira, plantearse la rápida caducidad del aprendizaje. “Si enseñas el botón, en tres meses caduca. Si enseñas a pensar con IA, no caduca nunca”. Esta sería la razón por la que todos deberíamos empezar a formarnos.

Advierte también a las empresas de la necesidad de interiorizar que los modelos de lenguaje se están convirtiendo en commodity. Considera que ChatGPT, Claude o Gemini dentro de poco serán como la luz eléctrica, algo que simplemente está ahí. “Lo que va a marcar la diferencia no es qué modelo usas, sino el sistema de trabajo que construyes alrededor. Cómo fluye la información, cómo se toman decisiones, qué procesos se automatizan y cuáles no”.

“Una capa transversal”

Otro error que detecta el CEO de Elev8 es el de aquellas compañías que se preocupan por formar en IA solo a determinados perfiles o departamentos de la empresa. Su apuesta es que la IA permee a toda la organización. 

Si formas solo a un equipo, creas una isla de eficiencia que acabará chocando con la burocracia del resto de la empresa. La IA no es una tecnología de departamento; es una capa transversal, como lo fue internet en su día”, asegura.

No quiere esto decir que la profundidad del aprendizaje deba ser la misma para todo el equipo, pero sí una base común. “Las empresas que realmente ganan con esto no solo forman empleados, están transformando su cultura operativa”.

Un Ferrari por un camino de cabras

Una vez formados los equipos laborales en IA, la pregunta que cabe hacerse es qué sentido tiene este aprendizaje si las empresas no hacen el esfuerzo de rediseñar los puestos de trabajo al conocimiento adquirido. 

Esto “es como darle a un empleado un Ferrari pero obligarle a conducir por un camino de cabras lleno de procesos antiguos y KPIs obsoletos”, es la comparación que hace Aira de una situación como la descrita.

Su pronóstico es que “si el empleado aprende el potencial de la IA, pero vuelve a un entorno donde nada ha cambiado, la iniciativa fracasará”, alentando a las compañías a que aprovechen la oportunidad para “rediseñar cómo funciona tu empresa”.

En esta línea, augura que uno de los roles más demandados en los próximos meses será el del  arquitecto de procesos (process architect) porque el principal cuello de botella de la IA no será la tecnología, serán los procesos de los equipos inadaptados.

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