Ya te lo proponíamos hace un año y medio ante la (entonces) inminente entrada en vigor de Bolonia. Escribíamos sobre la necesidad que van a tener las universidades para distinguirse las unas de las otras, y, sobre todo, para transmitir esas diferencias a sus consumidores (que no siempre clientes), los estudiantes. Ahora, a esa necesidad se suma otra: el Ministerio de Educación les va a exigir que sean más transparentes. Según los expertos va a ser necesario facilitar indicadores de calidad docente, como, por ejemplo, cuánto se tarda, de media, en terminar una carrera; o cuál es la tasa de estudiantes que abandonan en los primeros cursos de carrera; o cuántos alumnos eligieron esa titulación en primera opción; o la tasa de inserción laboral. Ya hay una Agencia de Evaluación de la Calidad y Acreditación, pero se nos ocurre que podría ser negocio desarrollar la consultoría de negocio para las universidades: gestión, pero también márketing, mucho márketing, que les va a hacer falta a partir de ahora… otro efecto colateral de la reforma de Bolonia.
Tres propuestas emprendedoras de éxito
Exploramos tres casos de éxito empresarial que han logrado escalar mediante soluciones disruptivas, consolidándose como referentes en áreas clave de la economía actual a ...