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Síndrome del teléfono apagado: el mayor temor de los profesionales sénior

Quedarse sin empleo con más de 50 años puede desembocar en el ‘síndrome del teléfono apagado’, una sensación de invisibilidad laboral entre los sénior en paro de larga duración.

29/09/2023  David RamosGestión
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Aislamiento social, ansiedad, depresión, pérdida del sentido de la identidad, reducción de la confianza y la autoestima… Éstos son algunos de los efectos psicológicos que puede generar el denominado síndrome del teléfono apagado que afecta a muchos profesionales sénior desempleados.

Con una tasa de desempleo del 11,6%, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA), la situación del mercado laboral no es nada fácil.

En un entorno tan complicado, las personas mayores de 50 años son uno de los colectivos que más sufren. No en vano, representan un 30,3% del paro total en nuestro país.

Además, cuatro de cada diez desempleados sénior lo son de larga duración, puesto que llevan más de un año en una búsqueda infructuosa de empleo.

Asimismo, en la sociedad existen algunas falsas creencias que dificultan el retorno de los sénior a la actividad, tal y como contábamos en EMPRENDEDORES.

La unión de estos factores adversos conlleva el riesgo de que los profesionales de más de 50 años tengan que enfrentarse al síndrome del teléfono apagado, que conduce a una sensación de invisibilidad laboral.

Óscar Fajardo, experto en comportamiento humano y social y colaborador de Generación SAVIA, una iniciativa de la Fundación Endesa y la Fundación máshumano, define este síndrome como “el estrés que experimentan los individuos que se encuentran en búsqueda activa de empleo y cómo hacen frente a la ausencia de respuesta de las solicitudes laborales enviadas”.

Hay que tener en cuenta que esta situación con la que se encuentran los desempleados mayores de 50 años no sólo les afecta desde un punto de vista económico, sino que también incide a nivel mental y emocional, haciéndoles más susceptibles de sufrir las consecuencias de este síndrome del teléfono apagado.

“Hemos creado una sociedad ‘trabajo-céntrica’, en la que se produce una absoluta identificación entre el ser y el trabajar. La desaparición del puesto de trabajo implica también la desaparición de uno de los ejes más importantes en los que la persona apoya su identidad. La consecuencia es la pérdida de una posición clara en el mundo, el bloqueo por no tener claro hacia dónde ir”, afirma Fajardo.

Consecuencias del síndrome del teléfono apagado

Este experto reseña que dicha situación “puede afectar a la autoestima de las personas y tener efectos psicológicos”, que él estructura en cuatro ámbitos.

Ansiedad y depresión

Estar constantemente a la espera de una llamada o respuesta puede generar altos niveles de ansiedad. Esta incertidumbre sobre el futuro laboral y la falta de control sobre la situación pueden ocasionar síntomas depresivos.

Autoestima y autoconfianza reducidas

La ausencia de respuestas o los continuos rechazos también pueden socavar la autoestima y la confianza en las habilidades profesionales de uno mismo. De este modo, una situación así puede dar lugar a la aparición de sentimientos de incompetencia y dudas sobre la valía como profesional.

Aislamiento social

La falta de respuestas cuando se está en búsqueda activa de trabajo puede conducir al aislamiento social, puesto que las personas desempleadas tienden a evitar el contacto con amigos y familiares por vergüenza o por una sensación de no tener nada positivo que compartir.

Pérdida de sentido de identidad

Como decíamos anteriormente, el trabajo a menudo proporciona una sensación de propósito y forma parte integral de la identidad de una persona. Así pues, estar desempleado durante mucho tiempo puede producir una pérdida de sentido de identidad y una sensación de estar estancado en la vida.

¿Cómo afrontar esta situación?

Ana Aceituno, coach ejecutiva y también colaboradora de Generación SAVIA, hace hincapié en que “es importante buscar apoyo emocional, desarrollar estrategias para afrontarlo de manera saludable y mantener una mentalidad positiva para sobrellevar esta etapa de la búsqueda de empleo de manera efectiva”.

Asimismo, Fajardo ofrece una serie de recomendaciones para afrontar ese temido síndrome del teléfono apagado por parte de los profesionales sénior.

Fijar una rutina

Establecer una rutina ayudar a estructurar el día a día y contribuye a mantener la motivación. No se trata tan sólo de buscar empleo, sino que también hay que buscar las opciones disponibles para desarrollar las habilidades profesionales, formarse en competencias y mejorar el perfil profesional.

Buscar apoyo social

Es necesario hablar con amigos, familiares y otras personas en situaciones similares, ya que esto puede brindar consuelo emocional y perspectivas diferentes. Potenciar la red de contactos cercanos también puede servir para encontrar oportunidades laborales.

Proponerse metas profesionales realistas

Es importante establecer objetivos concretos y manejables para enfocar la búsqueda de empleo. Mantener este enfoque evitará la desmotivación que conlleva el incumplimiento de unas expectativas demasiado altas.

Cuidar el bienestar emocional

No todo es buscar empleo y formarse. También hay que guardar parte de las energías y sacar tiempo para las aficiones, el ejercicio o la práctica de técnicas de relajación, actividades que pueden proporcionar serenidad y bienestar emocional. Asimismo, tal vez sea preciso buscar ayuda profesional.

David RamosDesde 2006, soy periodista freelance especializado en información económica, técnica y sectorial.
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