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Hibris: el síndrome más frecuente entre los programadores y emprendedores

Se conoce desde los tiempos de Sócrates. Hibris, también referido como el síndrome del triunfador, es uno de los que más se repite entre emprendedores y programadores.

24/01/2024  Ana DelgadoGestión

Muchos emprendedores lo desconocen, pero el síndrome de Hibris –también conocido como Hubris– hace referencia a aquellas personas con exceso de soberbia y arrogancia que se creen capaces de superar los límites que la mayoría de los mortales no se atreven a transgredir. Alude, por tanto, a un ego y temeridad desmedidos.

Algunos lo llaman la enfermedad del poder o la enfermedad de los líderes, pero lo cierto es que no hace falta ocupar un puesto relevante para padecer en un exceso de arrogancia. Aunque se asocia a distintos perfiles, entre ellos algunos políticos, periodistas famosos o emprendedores, lo cierto es que fue un programador, Larry Wall, quien incluyó el síndrome entre las tres ‘virtudes básicas’ de un programador: la pereza, la impaciencia y el Hibris o el “orgullo excesivo, es la cualidad que te hace escribir (y mantener) programas de los cuales otras personas no puedan decir cosas malas”.

Entre los emprendedores

Pero también son los emprendedores, según algunos, la clase más afectada por este mal. Son, generalmente, emprendedores de éxito entre los que figuran nombres como  Elon Musk, CEO de Tesla y SpaceX, criticado por su comportamiento arrogante y prepotente y al que se le asigna también el Síndrome de Asperger, el fundador de Meta (Facebook) Mark Zuckerberg, criticado por su falta de humildad y su obsesión por el control o Jeff Bezos, fundador de Amazon, acusado de ser demasiado arrogante y de no escuchar a sus empleados, por no citar a otros más cercanos.

Como rasgos distintivos se les atribuyen declaraciones públicas arrogantes, falta de respecto a las instituciones y opiniones ajenas, decisiones arriesgadas en exceso, dificultad para aceptar críticas o incapacidad para reconocer sus propios errores. Todo ello sería consecuencia de un éxito repentino e importante, falta de experiencia, una cultura empresarial basada en el individualismo o una necesidad desmesurada de promocionarse y poner en valor su desempeño en la empresa, percepciones más propensas a derivar en el fracaso final de un proyecto que en el éxito.

¿Cómo evitar la hibris?

Aunque cierta dosis de autoconfianza es siempre necesaria, más en el impulsor de un proyecto nuevo, abrazarla en exceso puede convertirse en un problema. La cura para el mismo es sencilla porque el mal desaparece cuando se pierde la posesión del poder, porque se trata más de un comportamiento transitorio que de un rasgo de personalidad de manera que aquí es más una cuestión de prevención para evitar las consecuencias nefastas que acarrea.

Para evitarlo es preciso ser consciente, no solo de nuestras fortalezas sino también de las debilidades; aprender a escuchar y cultivar la humildad de respeto ajeno y reconocimiento de los propios errores.