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El empresario que quería más paro y ‘dolor’ se disculpa por sus palabras

Tim Gurner, CEO de Gurner Grup, deseaba más paro y “dolor” en la economía para bajar los humos a los “arrogantes” trabajadores. Se ha visto obligado a disculparse.

22/09/2023  David RamosGestión

En condiciones normales, las declaraciones de un empresario que participa en un encuentro del sector inmobiliario celebrado en Australia hubieran pasado totalmente desapercibidas. Pero, la cosa cambia si ese directivo habla ‘sin filtro’ y manifiesta que lo que se necesita para bajar los humos a los “arrogantes” trabajadores es un crecimiento del paro y “dolor en la economía”.

Cuando arrancó la Australian Financial Review Property Summit, ninguno de los organizadores de este encuentro podía imaginar que medios de comunicación de todo el mundo iban a hablar del evento. Sin embargo, las declaraciones Tim Gurner, fundador y CEO de la inmobiliaria Gurner Group, han causado enorme revuelo en todo el planeta.

El empresario, que es una de las personas más ricas de Australia, con una fortuna estimada de más de 550 millones de euros, afirmó que los trabajadores se han vuelto “arrogantes” desde la crisis de la CovidD-19 y “tenemos que acabar con esa actitud”, tal y como recogía la organización del evento.

“El problema que tenemos es que la gente decidió que no quería trabajar tanto durante la Covid-19 y esto ha tenido un impacto masivo en la productividad. Han sido muy bien pagados por no hacer demasiado en los últimos años y necesitamos que esto cambie”, declaraba.

Más paro y dolor

¿La solución para ello? Paro y “dolor” en la economía. “Necesitamos ver un incremento del paro. El paro tiene que subir entre un 40% y un 50%. Tenemos que ver dolor en la economía. Necesitamos recordarle a la que gente que trabajan para el empleador, no al revés”, apuntaba.

Con esta afirmación se refería a que se ha producido un “cambio sistémico”, de manera que los trabajadores piensan que debe ser el empresario quien se sienta extremadamente afortunado de tenerlos, en vez de estar agradecidos por poder trabajar para él.

Así pues, considera que “es una dinámica que tiene que cambiar”. Y se aventura a decir que es lo que ya se está haciendo. “Tenemos que cambiar esa actitud y tiene que cambiar a través de dañar la economía, que es lo que el mundo entero está intentando hacer. Los gobiernos de todo el mundo están intentando incrementar el paro para llevar eso a cierta normalidad. Creo que los empleados están viéndolo. Se están produciendo despidos masivos. […] Se está despidiendo a gente y estamos empezando a ver menos arrogancia en el mercado laboral empleo”, sentenciaba.

De hecho, en EMPRENDEDORES ya nos hemos hecho eco de los despidos masivos que se están produciendo en algunas empresas, particularmente en el sector tecnológico. Sin embargo, esta tendencia no está siendo igual ni en todos los sectores ni en todos los países del mundo.

Obligado a recular

El revuelo generado por sus palabras ha obligado a Gurner a matizar sus palabras a través de un comunicado compartido en LinkedIn, aunque el empresario se ha ‘borrado’ de esta red social.

En aquel mensaje decía estar “profundamente arrepentido”, a la par que afirmaba que sus declaraciones sobre el desempleo y la productividad fueron “incorrectas”. “Mis comentarios fueron profundamente insensibles con los empleados, comercios y familias de Australia afectados por la presión del coste de vida y la pérdida de trabajo. Entiendo que cuando alguien pierde su trabajo esto tiene un profundo impacto para él y su familia  y lamento sinceramente que mis palabras no transmitieran empatía hacia aquella situación”.

Sin embargo, cabe preguntarse si dichas disculpas son tan sinceras como dice o si reflejan lo que realmente piensa. Y los antecedentes hacen pensar que simplemente se trata de un mensaje para minimizar daños, de cara a la opinión pública y el mercado.

Según recoge Vanity Fair, el empresario ya afirmó en un programa de televisión australiano que la generación millennial tenía que dejar de tomar “cafés caros y tostadas de aguacate” si querían tener casa alguna vez.

Acusó a esta generación de “no trabajar”, poniéndose como ejemplo de todo lo contrario. “En mi primer negocio, yo tenía 19 años, llegaba al gimnasio a las seis de la mañana y me iba a las diez y media de la noche. Y lo hacía siete días a la semana hasta que pude permitirme mi primera casa”, explicaba.

Estas declaraciones se muestran más en línea con las vertidas durante su participación en el encuentro inmobiliario que las del comunicado emitido posteriormente, por lo que cabe pensar que se trató de un ‘ataque de sinceridad’.

David RamosDesde 2006, soy periodista freelance especializado en información económica, técnica y sectorial.