¿De qué pasta están hechos los nuevos líderes?
Los nuevos enfoques de los emprendedores para seguir liderando en tiempos de cambio e incertidumbre

“La innovación es lo que distingue al líder de los seguidores”, dejó dicho Steve Jobs, pero ¿cómo pueden innovar cuando es el propio líder el que se mira al espejo?
Muchos emprendedores rebuscan entre las estanterías de las librerías un nuevo título que inspire su modelo de liderazgo, pero la realidad que vive en su empresa no siempre es conciliable con la teoría que los gurús escriben.
En la tercera década del siglo XXI, el proceso de aceleración histórico no descansa, y la pregunta es qué valores y habilidades debe mostrar el líder para sincronizarse con un mundo en permanente cambio. Empresarios de éxito y expertos en liderazgo ofrecen respuestas inspiradoras.
De ida y vuelta
“Este verano, en pleno momento de desconexión, tuve uno de mis aprendizajes más importantes: si cuidas de tu energía, tus hábitos y te pones límites a ti mismo, la vida te devuelve cosas maravillosas”, se sincera Borja Mera.
Pero este gijonés fundador de la marca de ropa deportiva Siroko, advierte: “Y, al contrario, si vas sin rumbo, la vida te devuelve situaciones para que sigas en ese estado. La vida te devuelve exactamente aquello que tú le das, de manera perfecta”.
Y lo que a este emprendedor le devuelve en términos empresariales es un cierre de ejercicio con 55 millones de euros vendidos en 40 países, solo quizás, para ver autocumplida la profecía que preside su página web personal: “El éxito de tu empresa depende de ti”.
Cambios profundos
Pero, ¿cómo lidiar con un rol obligado a adaptarse al cambio marcado por una política imprevisible, una sociedad expectante y una tecnología desbordante?
“Estamos en un momento de cambio profundo”, explica Marcos Huergo, presidente de LHH España, la consultora de talento y reclutamiento de Grupo Adecco: “El liderazgo tradicional, basado en jerarquías rígidas y control, está dando paso a un modelo más flexible y humanista, en el que las personas son el centro”.
En su opinión, “las organizaciones que no evolucionen hacia estilos de liderazgo más colaborativos, inclusivos y adaptables tendrán grandes dificultades para atraer y retener talento, innovar y responder a los desafíos del entorno”.

El espejo político
Y el liderazgo político no ayuda a visualizar este cambio. Discusiones acaloradas entre presidentes de gobierno retransmitidas en directo, motosierras en mítines o discursos que niegan la evidencia, muestran estereotipos del poder político que muchos creían de otros tiempos.
Jacques Giraud, CEO de Giraud Consulting, especialista en desarrollo organizacional y master coach, ve en este fenómeno a “personas que han perdido criterio debido a la exacerbación de información en redes sociales y al mal manejo del concepto de la marca personal: la distorsionaron hasta convertirla en marca personalista”, dice.
Liderazgo interno
El peligro es que “muchos que no han encontrado ni fortalecido su propio liderazgo interno, buscan referencias externas que los guíen o que sirvan de inspiración. Y allí es donde aparece la gran contradicción”, en opinión de Giraud.
“Estos estilos se sostienen justamente en la polarización que existe y en la falta de conciencia de muchas personas para mantenerse centradas, neutrales y con criterio propio. Si el ser humano, y en particular el colaborador dentro de una organización, pudiera ser más observador, más consciente y ver las cosas con perspectiva, casi como desde la mirada de un dron, le resultaría mucho más fácil no engancharse ni quedar atrapado en esos liderazgos personalistas”, afirma este experto.
Con todo, Giraud es optimista. “Creo que las organizaciones están madurando y tengo fe en que el ser humano en su mayoría pueda moverse hacia un modelo centrado en el líder-mentor, el líder-coach y el líder empático, que conecta mejor con las necesidades actuales de los equipos y de la sociedad”. A lo que Huergo añade, “las organizaciones que apuestan por un modelo autoritario o unilateral suelen generar rechazo interno y dificultades para atraer talento”.
Líder con legitimidad social
Marta González-Moro, CEO de la agencia madrileña 21gramos, que trabaja por la sostenibilidad real en las organizaciones desde 2007, apunta la primera de las claves del nuevo liderazgo “hoy las compañías necesitan legitimidad social”.
Esta emprendedora dueña de un revelador y enérgico discurso considera que “eso solo se consigue desde la escucha activa, el diálogo constructivo y una auténtica diplomacia corporativa, capaz de gestionar los conflictos de interés que existen entre las diferentes partes interesadas. Liderar ya no es solo dirigir, sino dialogar, inspirar y construir confianza en un entorno volátil y polarizado”.
De crisis en crisis
El nuevo líder empresarial tiene en el contexto económico y social otro reto a superar. Al proceso de aceleración histórica hay que sumar un rosario de crisis.
La generación millennial protagoniza el relevo del liderazgo sin apenas conocer un lustro de estabilidad desde que entró en su edad adulta con el cambio de siglo. Pero lo que para unos es una realidad limitante, para otros es un reto estimulante.
En 2023, la donostiarra Silvia Echeverría funda Naw, una marca de zapatillas deportivas infantiles que ya ha vendido 25.000 pares. Para esta emprendedora, “las crisis nos han puesto en nuestro sitio, hemos pasado de ser una generación focalizada en la disciplina a una focalizada en el rendimiento”.
Pero este “vapuleo” la mueve a seguir adelante, intentando visibilizar la realidad y las dificultades de un emprendimiento con el añadido de ser mujer-madre-trabajadora: “Está claro que nos movemos en sistemas muchos menos estables, pero también creo que el poder de la comunidad puede impulsar proyectos reales que al final propician la generación de empleo en colectivos más vulnerables”, explica.
El liderazgo empresarial para Echeverría “no significa más que poner el esfuerzo diario en que los valores de tu empresa estén alineados con tu misión y visión, hacer ver que cada decisión que se toma aplica en la cuenta de resultados y predicar con el ejemplo”.
Pero esta empresaria también considera esencial “entender las necesidades del otro e intentar proyectarle hacia su mejor versión, incluso a veces, desafiando un poco sus creencias establecidas y apostando siempre por una estructura mucho más horizontal, basada en la humildad y en asumir la parte de responsabilidad adquirida de forma autónoma”.
Liderazgo acompañado
Los nuevos líderes no quieren liderar en soledad. Esta es quizás una de las conclusiones más comunes, que además concilia la opinión teórica y empírica. Un cambio que se aleja del icono del empresario encerrado en su despacho rumiando problemas y escupiendo decisiones.
Huergo considera que “el líder actual debe ser, ante todo, un facilitador. Ya no se trata de imponer, sino de crear las condiciones para que el talento pueda desplegarse. Hablamos de perfiles con visión estratégica y capacidad de adaptación, pero también con empatía, escucha activa y autenticidad. Líderes capaces de generar confianza, de reconocer la diversidad como un valor y de asumir la vulnerabilidad como una forma de cercanía, no de debilidad”.
“Cada vez más directivos entienden que la empatía, la diversidad, no son atributos blandos, sino fortalezas esenciales”. Lo explica González-Moro en coincidencia con la opinión de Mera: “Las personas que van a liderar las empresas del futuro se van a medir por lo intangible, esto son las ganas de hacer mejores a tus compañeros, de alegrarte por el crecimiento del de al lado”.
Creadores de líderes
“La clave en Siroko es la confianza”, afirma Mera: “Confío al cien por cien en mi equipo. Me lo ha demostrado durante todos estos años. La labor de un líder no es liderar, es crear más líderes, es crear más managers, es inspirar con tu comportamiento, dedicación y empatía, que otros puedan inspirar lo mismo que tú hacia abajo”.
Para conseguirlo, Giraud habla del líder situacional: “Alguien que comprenda que sus equipos se encuentran en un proceso de formación, en una curva de aprendizaje no solo de competencias y habilidades, sino también en la manera en la que se permiten ser guiados y acompañados”.
De ahí la importancia de un liderazgo delegativo, “donde el líder incorpora herramientas de mentoría y coaching en la forma de inspirar, supervisar, acompañar y, cuando sea necesario, persuadir a sus colaboradores”.
Líder con valores
Otro cambio esencial del líder es la creencia en la misión empresarial, en su esencia, un empeño no tan novedoso por entroncar con el utopismo que algunos empresarios defendieron con la irrupción de la Revolución Industrial.
“No se trata de elegir entre valores y rentabilidad, sino de entender que son dimensiones inseparables y complementarias”, afirma González-Moro: “ Una marca será más rentable y relevante en la medida en que sus productos y servicios conecten con los anhelos y valores de las personas. Y hoy esos valores están profundamente ligados al bienestar, una preocupación creciente en un mundo atravesado por crisis globales. Por eso, las compañías deben ser conscientes del impacto que generan —social, ambiental y emocional— y asumir su responsabilidad aprovechándola también como una gran oportunidad de innovación”.
Fomento de la comunidad, integración de la diversidad u horizontalidad son otras de las claves presentes en el discurso del nuevo líder, la duda es si las organizaciones pueden implementarlas al margen de la polarización que se ha apropiado de las calles.
“Precisamente, en un contexto de polarización social, los modelos de liderazgo colaborativos y la diversidad en los equipos adquieren aún más sentido”, explica Marcos Huerga.
“La empresa puede y debe ser un espacio donde se integren diferentes perspectivas, se fomente el diálogo y se construyan consensos. La diversidad bien gestionada no genera división, sino creatividad y soluciones más sólidas. Frente a una sociedad que a menudo se mueve en los extremos, las organizaciones tienen la oportunidad de mostrar que la cooperación y la pluralidad son motores de innovación y de sostenibilidad a largo plazo”.

Líder con marca
Así llegamos al diario de muchos de los nuevos líderes, que entienden que sus responsabilidades trascienden el marco de su proyecto empresarial.
Huyen del encastillamiento que dominó en otras épocas para interactuar con sus grupos de interés y la sociedad en general.
Y esta proyección les lleva a cuidar de su marca personal, que valoran como un activo fundamental porque “al final, la confianza que despierta una empresa nace de las personas que la lideran” explica Mera: “Cuando un directivo o emprendedor se muestra con transparencia y sinceridad, no sólo refuerza su propia credibilidad, sino que proyecta esa misma autenticidad sobre la marca”.
El fundador de Siroko comparte su estilo de vida y conquistas empresariales entre sus más de 30.000 seguidores en Instagram y su pódcast En Modo Avión, en su opinión, “herramientas que permiten mostrar valores, compartir aprendizajes y abrir un diálogo cercano con la audiencia”.
“Los líderes empresariales tienen la oportunidad, y la responsabilidad, de ser referentes de confianza y esperanza. Es lo que la sociedad está demandando hoy”, explica Marta González-Moro, también dueña de un discurso público-profesional activo. que amplifica dando voz a otras voces afines o no, a través de la edición de la revista Igluu, que impulsa “un nuevo estilo de vida consciente”.
En el caso de Echeverría, considera que “vivimos una época donde la autenticidad es clave. Saber transmitir coherencia en tus acciones e intentar inspirar con ellas es un parámetro importantísimo en una sociedad cada vez más descafeinada”.
Líder tecnológico
Otro de los vectores que está impactando en el esculpido del nuevo líder es la tecnología y su uso. Al margen de su impacto en los sistemas de innovación, producción o logística propios de cada sector, la digitalización empresarial implicó la necesidad de replantear todos los procesos, algo que ahora vuelve a ocurrir con la generalización del uso de la inteligencia artificial (IA).
Para Huergo, “la IA generativa está transformando la forma en que trabajamos, pero también el modo de liderar”.
Afirmación que justifica, “el líder actual tiene a su alcance herramientas que aceleran la innovación, facilitan el análisis y optimizan procesos, pero su reto no es delegar en la tecnología lo que constituye la esencia del liderazgo, es decir, la visión estratégica, el criterio humano y la capacidad de inspirar. La IA es un apoyo extraordinario, pero no sustituye la empatía, la creatividad ni la responsabilidad ética que son propias de las personas. El verdadero liderazgo consiste en integrar la tecnología al servicio del talento humano, no al revés”.
Para González-Moro esta tecnología redefine los marcos de decisión, la velocidad de respuesta y la gestión del conocimiento, “pero más allá de la herramienta, su impacto profundo está en el modelo de liderazgo: exige líderes más curiosos, más críticos y más éticos, capaces de combinar datos con criterio, y algoritmos con sensibilidad humana”.
En su opinión, “los líderes de hoy deben aprender a convivir con la IA sin renunciar a la inteligencia emocional y moral. Innovar con propósito significa usar la tecnología para ampliar capacidades humanas, no para reemplazarlas. La tentación de delegar la creatividad o el pensamiento estratégico en una máquina puede parecer eficiente, pero sería un empobrecimiento: la verdadera innovación sigue naciendo del criterio, la intuición y la mirada humanista”.
Líder ecológico y colaborativo
Una visión enriquecida por muchos líderes desde el empeño de trabajar en y por la comunidad con criterios medioambientales firmes y efectivos.
Un empeño que, en buena medida, da sentido al proyecto de 21gramos: “Hay que ser pragmáticos y orientados a la acción. Comprender que la sostenibilidad no es un coste, sino una ventaja competitiva, y que el coste de no actuar será siempre mayor que el de actuar”.
González-Moro concibe este empeño desde una visión colaborativa: “Conscientes de que los grandes desafíos como la descarbonización o la circularidad no se resuelven en solitario, sino tejiendo alianzas capaces de transformar el entorno”.
Líder y autocuidado
El modelo, hasta aquí esbozado, deja clara una realidad: no es fácil ejercer de líder. Su ejercicio es exigente y desgasta física y mentalmente, circunstancia de la que los propios líderes no solo deben tomar conciencia, también atender practicando el autocuidado.
“En Siroko comenzamos con este eslogan ‘Eres lo que haces’”, comenta Borja Mera, “lo tengo grabado a fuego, es un aspecto clave en mi filosofía de vida”.
Una máxima que ubica como prioritario el cuidado del bienestar físico y personal: “He estado 23 años emprendiendo sin parar, llegando a casa sin energía, sufriendo un poco… Esto lo estoy viendo en muchos emprendedores, llegan a casa y se vuelven a poner a trabajar. Tras todos estos años, creo que hay otra manera de emprender; en mi caso, me levanto temprano para dedicar cinco horas a mí y después empiezo a emprender. Vas aprendiendo poco a poco y te conoces mejor. He necesitado un proceso largo y duro para darme cuenta de la importancia del bienestar personal a la hora de liderar una empresa, y por eso ahora creo que puedo acompañar a algunos a que sufran algo menos”.
Como decía Albert Einstein, “la medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar”, y los nuevos emprendedores tienen claro que sin cambio, no hay liderazgo.

Competencias y habilidades blandas que desarrollar y enseñar
“Un verdadero líder de proyectos debe unir la gestión técnica con el liderazgo empático, siendo ejemplo y sostén para sus colaboradores”.
El especialista en desarrollo organizacional y master coach, Jacques Giraud, resume en diez las competencias y habilidades blandas que todo líder debe cultivar y promover en su equipo “para hacer el trabajo real e ignorar el atajo de la inmediatez”.
- Tomar decisiones y enseñar a decidir a otros.
- Practicar la escucha empática.
- Cumplir compromisos y sostener la congruencia.
- Mantener el enfoque y el orden.
- Enseñar habilidades de análisis, planificación y acción
- Impulsar la visión de futuro y el pensamiento estratégico.
- Ser justo, reconociendo logros, valores y áreas de mejora.
- Dar feedback honesto y alinear a la persona con principios, valores y propósito.
- Proveer herramientas, entrenamiento y formación, enfatizando más en los principios que en las reglas.
- Ejercer una conciencia de servicio hacia la comunidad interna y externa de la organización.

Aprender a ser líder
Conviene escapar de la falsa dicotomía de si el líder nace o se hace para asumir que el líder se forma. Idea que Marcos Huergo, presidente de LHH España de Grupo Adecco, defiende.
“Los programas de desarrollo de liderazgo han demostrado que liderar no es solo una cualidad innata, sino una competencia que puede cultivarse”.
En su opinión, este tipo de programas “ayudan al líder a conocerse mejor, gestionar sus emociones, comunicar con mayor impacto y desarrollar una mentalidad más abierta y adaptativa”.
Pero también dan respuesta a esa necesidad del nuevo líder de trabajar en comunidad: “Fomentan la creación de comunidades de aprendizaje entre líderes que comparten experiencias y retos, lo que multiplica el impacto más allá de cada individuo. En definitiva, convierten el liderazgo en una práctica consciente, en evolución constante y alineada con las necesidades reales de las organizaciones y de la sociedad”.
¿Cómo ejerces el liderazgo en tu empresa?

Borja Mera, fundador y CEO de Siroko
Marca de ropa y accesorios para deportes al aire libre como el ciclismo, el running y el snowboard.
Nacida en Gijón en 2016, espera facturar 55 millones de euros en 2025, año en que anunció una inversión estratégica de 27 millones de euros.
“Creo firmemente en el aprendizaje a partir de la experiencia personal, y así lo estamos aplicando en Siroko. Me considero una persona que se ha propuesto conseguir sus retos de una forma diferente, siempre he pensando en la forma de dar la vuelta a cualquier situación o desafío para alcanzar el éxito a pesar del miedo al error. En el punto de expansión y crecimiento en el que se encuentra Siroko, te das cuenta de que debes soltar el control y delegar en otros líderes del equipo. Por ello, siempre les transmito que cada uno de ellos es el CEO de cada departamento, porque creo en un liderazgo basado en la confianza, donde el talento y la transparencia de los profesionales son el motor de la compañía”.

Marta González-Moro, socia fundadora y CEO de 21gramos
Agencia de branding y comunicación que trabaja desde 2007 en sostenibilidad para marcas que quieren transitar “de la relevancia a la trascendencia”.
Se define como “activista y co-inspiradora” al servicio del bienestar de las personas. Su ecosistema de producto incluye el influyente estudio Marcas con valores y la revista Igluu.
“Ejercer un liderazgo humanista como el que defiendo, conlleva un ejercicio de escucha y diálogo constante y muchísima honestidad, también con uno mismo. No es fácil integrarlo en la operativa diaria que muchas veces es frenética. En la práctica hay que trabajar profundamente en la cultura de la organización, en que esta se contagie, para lo que es imprescindible el ejemplo. Además, hay que buscar formas de hacer, de dirigir, de escuchar, que den espacio a este tipo de liderazgo. En 21gramos se ejerce lo que nosotros llamamos un liderazgo inverso, cuanta más responsabilidad, más vocación de servicio y trabajo hacia el equipo. Además, no tenemos un propósito de empresa, sino un negocio que lo financia: ‘Crear cultura para crear impacto’”.

Silvia Echeverría, fundadora y CEO de Naw
Propuesta de calzado deportivo infantil, enfocada al respeto del desarrollo natural. En poco más de dos años, ha vendido 25.000 pares de su marca de calzado flexible, ligero y cómodo. Tras su entrada en el mercado nórdico de Europa del Este, la empresa espera duplicar sus ventas en 2026.
“Un liderazgo es siempre necesario sobre todo en una start up donde las estructuras no están sólidamente asentadas y hay que proyectar mucho sobre cimientos de cristal. Creo con bastante firmeza que transmitir de forma auténtica y con pasión el propósito de la empresa es clave, cuando los colaboradores conectan con la idea y se ven reflejados en un propósito global, todo fluye. Otro punto clave es poner a cada persona en el lugar más adecuado para que crezca de forma autónoma y siempre dejarle abarcar más si tiene ganas, capacidad y da resultados. Las personas siempre te sorprenden si les dejas el espacio suficiente y adecuado para ser ellas mismas. Pero sobre todo creo en el concepto de ‘buscarse la vida’ para que las cosas sucedan, nada va a suceder si no te mueves para ello”.
Recomendados

Un buen jefe saca el máximo potencial de su equipo. ¿Quieres saber qué es lo que más valoran los empleados de sus jefes y las claves del nuevo liderazgo?

Cuando el liderazgo ególatra entra por la puerta, el talento sale por la ventana. Radiografía de uno de los modelos de gestión más dañinos para la empresa

Leonardo da Vinci es la máxima expresión de la genialidad. Seguir sus tesis te puede ayudar a convertirte en un líder renacentista, versátil, experimentado y resiliente.

Ejercer el liderazgo no es sencillo. Y menos aún en tiempos de cambio e incertidumbre como los que vivimos. Te indicamos 5 claves para ser mejor líder en este escenario.
