Cómo generar ingresos extra con los espacios y equipos infrautilizados

¿Y si los m2 que no utilizas, esa maquinaria aparcada en el rincón o incluso la fachada de tu negocio pudieran convertirse en una nueva fuente de ingresos? Descubre cómo rentabilizar tus activos infrautilizados y mejorar el flujo de caja sumándote a la economía colaborativa y al mercado B2B

Almacen
Almacén compartido por dos empresas.
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Maximizar el rendimiento de los activos fijos que tenemos infrautilizados es una buena estrategia para inyectar liquidez y optimizar el flujo de caja de un negocio. La clave no está en deshacerse de recursos, sino aprovechar los que ya tienes e incorporarlos a la economía colaborativa y al mercado B2B (Business to Business) durante los periodos de inactividad. 

Existen distintos tipos de activos que podemos monetizar y obtener ingresos pasivos cuando tu empresa no está utilizándolos. Pero no es tan sencillo, a veces tienes que ajustarte a un marco legal y operativo determinados. Exponemos algunas fórmulas para conseguir ingresos pasivos y cómo tienes que hacerlo.

Un punto pack en un establecimiento
Cada vez mas establecimientos de barrio ofrecen servicios de paquetería.

Un punto pack

Hace ya tiempo que determinados establecimientos, como estancos, gasolineras, supermercados, comercios de barrio o gimnasios, funcionan como puntos de recogida en mostrador para recibir y custodiar paquetes de mensajería hasta que llega el destinatario para su retirada. 

El punto pack se diferencia del locker en que el segundo se basa en una taquilla automática de autoservicio, sin sujeciones a horario, mientras que el primero ofrece atención humana conforme al horario comercial del establecimiento. En este caso, las empresas ceden parte de su espacio a las plataformas u operadores logísticos, a cambio de un alquiler mensual -no siempre es así- y una comisión que recibe el dueño del establecimiento por paquete entregado, usar sus metros cuadrados y la electricidad. 

Cierto que las ganancias directas son modestas, entre 0,20 y 0,50 céntimos por paquete gestionado con un ingreso mensual que, dependiendo de la zona, oscila de media entre 150 € y 300 €. En cualquier caso, el verdadero beneficio que se obtiene con este modelo es el de ver cómo aumenta el tráfico de personas por tu establecimiento con la posibilidad de que surja alguna venta cruzada o impulsiva.

Obligaciones

A priori, la inversión para montar un punto pack es insignificante. No hacen falta reformas de ningún tipo y el riesgo económico es cero. No obstante, existen requisitos legales. Es preciso estar dado de alta en la Seguridad Social y Hacienda, bien como sociedad mercantil, bien como autónomo y declarar el servicio de paquetería como actividad complementaria secundaria que añadirás a tu epígrafe principal del Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Luego, dependiendo del sector en el que operes, tendrás que presentar una declaración responsable ante el organismo que lo regule, por ejemplo: el Comisionado para el Mercado de Tabacos (CMT) si tu negocio es un estanco.

También tendrás que revisar tus seguros y responsabilidad civil puesto que legalmente eres responsable de los paquetes desde que el transportista hace la entrega hasta que el cliente la retira (o viceversa en las devoluciones). Es obligatorio que tu póliza cubra el robo, hurto o daños por agua/fuego de mercancías depositadas en el establecimiento por un valor mínimo.

Otro punto que debe tenerse en cuenta es que, al escanear los códigos y pedir identificaciones como dirección, DNI, nombre o teléfono, manejas datos sensibles de obligada protección asumiendo la responsabilidad legal del tratamiento de esos datos. De aquí la obligación de suscribir un contrato de ‘Encargado de Tratamiento’. Está prohibido almacenar de forma particular, fotografiar o utilizar los datos de los clientes que van a recoger paquetes para fines comerciales propios.

Almacenamiento de equipaje

Similar al anterior, en este caso los pequeños comercios de barrio pueden hacer las veces de una consigna guardando temporalmente las maletas o el equipaje de un turista. Empresas especializadas en crear la red de establecimientos son, por ejemplo, Radical storage, Bounce o LuggageHero. En estos casos, la contratación del servicio suele hacerse online, pagando el cliente el servicio por adelantado. Al llegar al comercio local muestra un código QR o un comprobante digital que enseñará también llegada la hora de retirar la maleta.

El propietario del negocio cobra una comisión neta por cada maleta almacenada que paga la plataforma. Habitualmente, la plataforma se queda con un porcentaje (20% a 50%) y el propietario del comercio percibe entre el 50% y el 80% del valor de la reserva, o una cantidad fija acordada por bulto (aproximadamente de 1,50 € a 3 € por maleta). Estos ingresos se suman a la facturación habitual del negocio como parte de la actividad económica. 

Las plataformas, suelen garantizar la seguridad a los establecimientos eximiéndoles de asumir la responsabilidad de los objetos que vayan dentro de la maleta. Sin embargo, se les exige guardar el equipaje en una zona no pública, como la trastienda, una habitación cerrada o detrás del mostrador.

Pop Up
Muchos pop-up aprovechan espacios de terceros para acciones comerciales puntuales.

Espacios comerciales para retail efímero

Aprovechar espacios vacíos cediéndolos para acometer acciones comerciales puntuales como el lanzamiento de una colección nueva o la organización de un evento es también una forma de obtener ingresos adicionales con un bien infrautilizado.

Alquilarlo por días o semanas a precios por jornada genera un alto rendimiento financiero por metros cuadrados que de otro modo estarían parados. El dinero que puedes varía enormemente dependiendo de factores como la ubicación, los metros cuadrados, la visibilidad a pie de calle o la singularidad del espacio, entre otros. Al ser un mercado que funciona principalmente por tarifas diarias u horarias, el potencial de ingresos es mucho más alto que el de un alquiler tradicional, aunque la ocupación sea puntual.

A diferencia del alquiler de vivienda, este tipo de cesión se rige por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) como un alquiler para uso distinto del de vivienda o por el Código Civil, y está plenamente considerado una actividad comercial a efectos del IVA.

Plataformas especializadas

Una forma habitual de promocionar tu espacio es anunciarlo en plataformas especializadas como, por ejemplo, Go-PopUp, un marketplace para el alquiler a corto plazo de espacios comerciales para retail efímero. Ofrecen una solución llave en mano. Si optas por esta vía, conviene revisar las condiciones de cada plataforma porque lo normal es que retengan una comisión directamente del pago. Recuerda también que las plataformas digitales están obligadas a informar directamente a la Agencia Tributaria sobre tus datos y tus ingresos generados si superas las 30 transacciones al año o los 2.000 € en ganancias. Por lo tanto, Hacienda conocerá perfectamente estos ingresos.

Para muchos eventos temporales no se requiere una licencia previa larga, sino presentar una declaración responsable ante el Ayuntamiento. En ella aseguras que el espacio cumple con los requisitos de seguridad, evacuación y accesibilidad exigidos por la normativa local. Necesitarás también disponer de una póliza específica para el espacio que cubra cualquier daño material o personal que sufran los asistentes o los organizadores del evento durante el uso de las instalaciones.

La fachada de tu empresa como soporte publicitario

Otra manera de obtener ingresos pasivos es contratar la fachada de tu empresa como soporte publicitario mediante un contrato de arrendamiento de bien inmueble para este uso específico o un acuerdo de cesión de espacio. El handicap en esta opción es que no se puede colocar publicidad sin obtener aprobación previa por parte del Ayuntamiento de la localidad teniendo en cuenta que cada municipio tiene sus propias normativas.

La gestión puede hacerse de forma directa o a través de un exclusivista de publicidad (entidad que tiene los derechos exclusivos para comercializar y gestionar los espacios publicitarios de un medio de comunicación, soporte o ubicación específica). En este segundo caso, se firma un contrato con una agencia de publicidad exterior y ellos se encargan de todo, desde buscar a los anunciantes hasta instalar las lonas o tramitar las licencias. A cambio recibes una renta fija mensual o un porcentaje de la facturación.

Los contratos suelen ser a medio plazo y los ingresos están asociados a la ubicación de la fachada. Si estás zona premium de una gran capital como Madrid o Barcelona pueden ser monumentales. 

Recuerda también que estás en tu derecho de incluir cláusulas que te permitan rechazar marcas de la competencia o imágenes que dañen la imagen de la compañía como algunas relacionadas con el consumo de alcohol, el juego o la política.

maquina trabajando en el campo
Muchos agricultores acumulan maquinaria que solo utilizan en determinadas campañas.

Maquinaria agrícola

Dependiendo del cultivo y la zona en la que trabaje, seguro que un agricultor dispone de maquinaria que utiliza solo en tiempo de una cosecha determinada y la aparca en un rincón el resto del año. Esto es lo que le sucedía a la persona que está hoy al frente de la empresa Cigarrones cordobeses: Bernardo Cánovas Crespo.

En el sector agrícola un cigarrón es un remolque para al transporte y trasvase de grandes volúmenes de carga. Suelen utilizarse en cultivos como la aceituna, la almendra o la uva. Según su capacidad, su precio oscila entre los 9.500 y 14.500 euros. A Bernardo Cánovas, esta inversión le parecía excesiva para los 15 días que la utilizaba para recoger la aceituna de la finca de su madre, así que decidió ofrecerla a otros agricultores en régimen de alquiler el resto del año al precio de 1.500 (59€ al día), si multiplicamos por 30 días salen 1.770 € al mes.

Y mucho más

La promoción del alquiler del remolque la hizo Cánovas a través del portal especializado Bueydu, una plataforma digital española de alquiler y renting multisectorial fundada por Manuel Carvajal La misión es ayudar a los propietarios a generar ingresos adicionales mediante el alquiler de equipos o herramientas que no usan a diario.

Para ello, conectan directamente a particulares, autónomos y empresas para el alquiler y renting de maquinaria, vehículos -incluidos barcos y avionetas- herramientas y otros activos sin intermediarios. La plataforma cuenta con una importante vertiente de negocio enfocada en el cliente corporativo (B2B) y colabora con determinados tipos de establecimientos y espacios profesionales para dar cobertura a esta demanda.

¿Cómo funciona?

El mismo Carvajal explica cómo funciona el alquiler de maquinaria:

Puesta a punto y mantenimiento. El equipo tiene que estar en perfecto estado y el desgaste por uso debe repercutirse en el precio.

Seguro: es el punto más importante, lo explico más abajo.

Contrato y protocolo de entrega. Un contrato de alquiler, una fianza, un checklist con fotos del estado y, en maquinaria, la lectura del horómetro al entregar y al recoger.

Logística: el transporte del equipo, que puede cobrarse aparte o correr por cuenta del cliente.

Implicaciones legales

Seguros: hay que revisar la póliza actual, porque muchas no cubren el equipo cuando lo usa un tercero. Lo habitual es ampliarla o contratar una específica que cubra daños al equipo y responsabilidad civil frente a terceros. En los vehículos y la maquinaria autopropulsada, el seguro obligatorio debe cubrir el uso por otra persona.

Equipos financiados: si la máquina está en leasing o renting, hay que comprobar que el contrato permite alquilarla a terceros, porque muchos lo prohíben.

Seguridad y formación: el equipo debe tener su marcado CE, la ITV si la necesita y el manual a disposición. Si es maquinaria que exige formación específica, hay que asegurarse de que quien la maneja la tiene, o alquilarla con operario.

Contrato claro: debe fijar quién responde de averías, del combustible, del transporte y de los daños, y qué pasa si el equipo se devuelve tarde.

Transporte compartido

Otros activos que permanecen muchas horas ociosos dentro de las grandes compañías corresponde a la flota de transporte corporativo que se dedica a trasladar a diario a los empleados a su puesto de trabajo. 

Para ayudarlas a estas organizaciones a optimizar el uso de sus vehículos y generar recursos adicionales nació BusUp, una startup española especializada en la gestión digitalizada y compartida del transporte corporativo diario. La empresa no dispone de flota propia así que se limitan a aportar la tecnología para conectar a la red de operadores locales con los que trabajan optimizando las rutas. Gracias al análisis predictivo de la demanda, identifican plazas disponibles y las ponen a disposición de otras compañías, aumentando la ocupación de los vehículos a la vez que reducen el número de coches en circulación.

BusUp trabaja con grandes empresas de sectores como logística, industria, tecnología o retail, así como con parques empresariales y centros logísticos que concentran miles de empleados. La solución permite que empresas vecinas (por ejemplo dentro de un mismo parque empresarial o zona industrial) compartan los mismos autobuses. Esto maximiza la ocupación de los vehículos del 60% habitual a niveles mucho más altos. Asimismo, permite ahorrar hasta un 40% en gastos de transporte corporativo mediante la venta de plazas vacías a organizaciones colindantes.

Servicios bancarios en tu tienda de barrio

La exclusión financiera debida a la falta de servicios bancarios en determinados municipios dentro de lo que llamamos ‘la España vaciada’ ha dado lugar al nacimiento de un nuevo modelo que permite a establecimientos comunes, como pueden ser un bar, un estanco o una administración de lotería, actuar como puntos de atención bancaria. 

En este artículo ya expusimos el caso de Félix Labajo, en Villanueva de Duero, quien desde su Bar Alegría, gestiona como línea de ingresos adicional un punto Nickel (filial de BNP Paribas) actuando como sucursal física alternativa a la banca tradicional. Desde su bar los clientes pueden abrir una cuenta bancaria e ingresar o retirar dinero en efectivo, entre otros.

A cambio de sus, el dueño del establecimiento percibe pequeñas comisiones por cada operación gestionada a través del terminal. Cobran también por apertura y activación de una cuenta. El establecimiento vende el pack de la tarjeta (el cliente paga una suscripción anual de 25 €). El comercio se queda con una comisión fija aproximada de entre 2 € y 3 € por cada nueva cuenta validada y activada.

Por ingresos de efectivo, al cliente se le cobra un 2,5% de comisión por depositar dinero. De ese porcentaje, el establecimiento recibe una parte proporcional (aproximadamente el 0,75% al 1% del importe ingresado). Por retiradas de efectivo, cada retirada cuesta al cliente 0,50 €. El establecimiento recibe una comisión fija por operación (en torno a 0,20 € – 0,30 € por cada reintegro realizado).

Inversión cero

En cuanto a la inversión económica inicial es prácticamente nula para el local. Nickel proporciona de forma gratuita el terminal digital (tótem o tableta) para que los clientes escaneen su DNI/pasaporte, así como el datáfono TPV dedicado para las transacciones operativas. Asimismo, los primeros packs de tarjetas físicas se entregan en depósito o a coste cero para su reventa.

Como gasto indirecto, el único desembolso real del establecimiento es el coste marginal de la electricidad, la conexión a internet (en caso de no usar la red móvil que integre el terminal financiero) y el papel para los recibos de las operaciones.

El responsable que está al frente del local debe pasar una formación obligatoria online impartida por Nickel sobre la normativa PBC/FT (Prevención del Blanqueo de Capitales y Financiación del Terrorismo), ya que deben verificar físicamente la autenticidad de los documentos de identidad (DNI o Pasaporte) antes de entregar las tarjetas.

En cuanto a la declaración de los ingresos derivados de esta actividad no se consideran rendimientos financieros personales, sino ingresos de la propia actividad económica del negocio. El establecimiento debe emitir una factura hacia la entidad financiera mercantil por la prestación de servicios de mediación y cobro.

Cocina de restaurante
Alquilar las instalaciones y el utillaje de la cocina de un restaurante a cocineros independientes o marcas que solo operan a domicilio es totalmente legal.

Cocinas fantasma

Si tu negocio es un restaurante o un catering y la cocina pasa horas inactiva (por ejemplo, por las mañanas o en días de cierre), puedes alquilar las instalaciones y los electrodomésticos industriales a cocineros independientes o marcas que solo operan a domicilio. Es una buena estrategia para monetizar la infraestructura infrautilizada y transformar costes fijos en ingresos netos. La fórmula es completamente legal siempre y cuando se articule de manera correcta a nivel contractual, sanitario y urbanístico.

Los ingresos dependerán de la modalidad de alquiler que elijas. Si es un alquiler mensual (subarriendo de espacio) el precio habitual de mercado de cocina industrial equipada puede oscilar entre 800€ y 3.000€ al mes, dependiendo de la ciudad, la ubicación y la maquinaria que ofreces. 

Si el modelo es por horas, como una especie de coworking culinario, y lo alquilas en tus horarios de cierre como pueden ser primera hora de la mañana o de la noche, puedes establecer un fijo mensual reducido pero también puedes cobrar por horas al coste de entre 15 y 35€ la hora. Otra opción es cobrar un porcentaje por ventas que consiste en cobrar un fijo más bajo y un canon de entre el 5 y el 10% de la facturación de la cocina fantasma.

Requisitos legales

Si el local del restaurante no es de tu propiedad debes revisar el contrato de arrendamiento original por si acaso incluye alguna cláusula que prohíbe el subarriendo. Si es así, necesitarás la autorización por escrito del propietario del local.

Asimismo, aunque tu restaurante cuente ya con una licencia de hostelería y restauración, la normativa de las cocinas fantasmas depende de cada ayuntamiento. Consúltala. También conviene repasar los estatutos de la comunidad o las reglas de funcionamiento de la finca por si establecen limitaciones en este sentido

Por parte de la empresa externa, deberá estar dada de alta en el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA) y tendréis que que actualizar el sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico) del restaurante para delimitar zonas de almacenamiento, alérgenos y manipulación de alimentos para que no exista contaminación cruzada entre tus cocineros y los de la empresa externa. En cualquier caso conviene solicitar a la empresa inquilina un seguro de responsabilidad civil propio que cubra intoxicaciones alimentarias de sus repartos o accidentes laborales de su personal.

El dinero que consigues por alquilar la cocina de tu restaurante a una empresa de cocina fantasma (dark kitchen) tributa como un ingreso derivado de tu actividad económica y no como un simple alquiler de vivienda o local. Al formar parte del patrimonio y el espacio de tu negocio de restauración, la Agencia Tributaria lo considera un rendimiento comercial. Recuerda también que el alquiler de locales comerciales o espacios industriales siempre está sujeto a IVA.

Almacenes compartidos

Empresas cuya actividad principal es la fabricación, distribución, el comercio minorista o la construcción disponen generalmente de grandes naves industriales con metros cuadrados sobrantes e infrautilizados. Para monetizar ese espacio vacío y cubrir costes fijos, es habitual que lo compartan temporalmente con otras empresas, bien vecinas, bien localizadas a través de plataformas digitales. Este concepto se conoce formalmente como almacenamiento bajo demanda (On-Demand Warehousing).

De empresa a empresa, la fórmula que suele funcionar es la de un contrato de arrendamiento distinto al de la vivienda el cual se rige principalmente por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU). Al tratarse de una parte específica del almacén entre empresas particulares el contrato ofrece una gran flexibilidad, ya que predomina el principio de libertad de pacto entre las partes. Recogerá, eso sí, aspectos como la delimitación exacta del espacio cedido, la duración, gastos compartidos o las normas de seguridad y acceso.

Como limitaciones legales se establece que la empresa inquilina debe ser compatible con la licencia de actividad que ya tiene la nave industrial. Es decir, que si la nave tiene licencia para almacenar textil, no puede meter productos químicos inflamables. También es habitual exigir al inquilino la contratación de un seguro que cobra sus propias mercancías a la vez que el propietario comunica a su aseguradora la intención de subarrendar o compartir el espacio para ajustar las coberturas en supuesto de siniestro.

Según el artículo 36 de la LAU, es obligatorio exigir una fianza equivalente a dos mensualidades de renta al tratarse de un uso distinto al de vivienda. Esta fianza debe depositarse en el organismo autonómico correspondiente. Señalar también que este alquiler está sujeto a impuestos. La factura mensual que emita la empresa arrendadora deberá incluir el 21% de IVA y aplicarse la retención de IRPF correspondiente (habitualmente el 19%).

Rodajes cinematográficos

Las productoras audiovisuales buscan constantemente casas, pisos, oficinas, naves industriales o jardines que se adapten al guión de sus proyectos. Existen agencias especializadas en localización de espacios en las que puedes ofertar tu espacio. En caso de que se ajuste a las necesidades del rodaje se firma un contrato por los días de trabajo, teniendo también en cuenta los días previos y posteriores para el montaje y el desmontaje, y la tarifa que reclamas. 

Los precios varían significativamente según el espacio. Por espacios muy singulares se pueden pagar hasta 3.000€ diarios. El inconveniente es que, por lo general, durante el rodaje no puedes estar presente para no interferir en el trabajo de la productora. Del empresario depende valorar si le compensa paralizar la actividad de la compañía durante ese tiempo o no.

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