¿Qué hacer cuando los intangibles son tu mayor activo?
El valor de los intangibles en el emprendimiento es el motor principal del éxito. Representan más del 50% y hasta el 80% del valor total de mercado en las empresas emergentes

En el emprendimiento actual son los intangibles los que pueden marcar la diferencia entre una empresa y otras. Se incluyen en esta categoría activos que van desde una tecnología innovadora hasta un logotipo o el nombre de una marca.
De cómo y cuándo protegerlos, de la necesidad de una estrategia de protección adaptada a cada fase de desarrollo y mercado; de los desafíos que plantea la IA y de otros asuntos relacionados con los intangibles hablamos con Dina Chaves, experta en propiedad industrial e intelectual y Group Chief International Business and Consultancy Officer de ClarkeModet.
Cuándo debes blindar tu innovación
“En líneas generales, una innovación se debe de proteger cuando te ayuda a diferenciarte, cuando tiene potencial comercial o cuando te aporta ventaja frente a tus competidores. Si esa innovación va a ser un factor relevante para ganar cuota de mercado, acceder a nuevos clientes o mejorar la rentabilidad del negocio, conviene plantearse cómo preservar ese valor antes de que otros puedan aprovecharlo”, sostiene Chaves.
Sea como sea, lo importante no sólo es proteger, sino identificar qué elementos generan valor. Conviene también averiguar cuál es la vía de protección más adecuada para cada caso.
Pero tampoco es necesario proteger todo desde el inicio. La clave está en identificar los activos críticos para el negocio y blindarlos de forma gradual, acorde a los recursos disponibles.
En el caso de las startups
La necesidad de ir priorizando las protecciones cobra mayor relevancia cuando se habla de startups dada su limitación inicial de recursos.
Sin embargo, teniendo en cuenta que el valor de estas nuevas propuestas emprendedoras suele radicar en su tecnología, la recomendación de Chaves es proteger sus activos intangibles “desde sus primeras etapas. Incluso antes de salir al mercado”.
Subraya también que “una buena gestión de los intangibles no siempre requiere grandes inversiones”. A veces la protección puede llegar por otras vías más económicas. Una es el pacto de socios, recogiendo la titularidad de los activos creados por socios y empleados.
Una segunda es establecer medidas de confidencialidad. Ambos procedimientos “pueden evitar problemas futuros y preservar valor mientras la empresa gana tracción y obtiene financiación”. La estrategia es válida para atraer a los inversores, quienes dan importancia capital a aspectos como éste.
Por fases
Para una startup en fase seed, el secreto empresarial suele ser una buena alternativa a la patente cuando la ventaja competitiva puede mantenerse confidencial y no es fácil de descubrir o reproducir por terceros.
Esto ocurre, por ejemplo, con algoritmos, modelos de IA, procesos internos, fórmulas, bases de datos o know-how técnico que no son visibles en el producto final.
La patente
La patente, por su parte, ofrece un monopolio temporal, pero exige divulgar la invención. Si la tecnología puede mantenerse en secreto durante más tiempo y existen medidas adecuadas de confidencialidad, el secreto empresarial puede resultar una opción más eficiente y menos costosa.
La decisión de elegir una y otra vía debe basarse en un análisis estratégico. Aquí deberá contemplarse cuánto valor aporta el activo, el riesgo de ser replicado y cuál es la mejor forma de preservar su ventaja competitiva en el tiempo.
El análisis FTO
FTO corresponde a las iniciales en inglés de Freedom to Operate, un análisis legal que determina si una empresa puede fabricar, usar, vender o importar un producto sin infringir las patentes o los derechos de propiedad intelectual de otros. A juicio de Chaves, además de hacerse a priori, no debe entenderse como un coste adicional, sino como una inversión para evitar riesgos futuros.
Para una startup, la clave es abordarlo de forma gradual y proporcional a su fase de desarrollo. “No siempre es necesario realizar un estudio exhaustivo desde el inicio, pero sí una evaluación temprana que permita identificar posibles barreras de propiedad industrial en los mercados objetivo y evitar infringir derechos de terceros”.
Priorizar
Su recomendación es priorizar las tecnologías o productos con mayor potencial comercial y realizar revisiones periódicas a medida que el proyecto madura y se acerca al mercado.
“Un enfoque escalable permite tomar decisiones informadas, reducir riesgos de infracción y evitar costes mucho mayores derivados de litigios, retrasos en el lanzamiento o cambios de estrategia cuando el producto ya está desarrollado”.

Qué se puede proteger
Entre aquellos activos susceptibles de protección, refiere la experta una tecnología mediante una patente; un logotipo o naming a través del registro de la marca o la forma de un producto a través del diseño. Creaciones como un software o una obra creativa quedan protegidos mediante copyright siempre que se pueda demostrar la autoría original.
También la información confidencial con valor estratégico se puede blindar a través del secreto empresarial (un plan de negocio, tu estrategia, etc).
Y qué no
No podría protegerse, por ejemplo, una ‘idea’. Para patentar, es necesario que esa idea se materialice en una solución técnica que cumpla con requisitos como novedad, actividad inventiva y actividad industrial.
Tampoco es patentable un modelo de negocio como concepto o idea abstracta. So podría, embargo, protegerse como secreto empresarial, o bien aquellos elementos concretos que lo hacen posible o lo diferencian. Entran aquí tecnología, marca, diseño o determinados procesos, siempre que cumplan los requisitos legales aplicables.
La financiación bancaria
Al contrario de lo que sucedía hace unos años, la financiación crediticia basada en activos intangibles ha avanzado de forma significativa. Cada vez más entidades financieras incorporan criterios para valorar aspectos como las patentes, las marcas o la propiedad intelectual.
“Sin embargo -matiza Chaves- seguimos viendo que la valoración económica de estos activos requiere conocimientos especializados, especialmente cuando se trata de tecnologías innovadoras”. De aquí que su consejo sea combinar a los bancos con consultores especializados.
Asegura Chaves que las entidades financieras suelen apoyarse en consultores para identificar, valorar y acreditar el potencial económico de los activos intangibles sobre los que se sustenta una operación. “Una valoración económica rigurosa y bien documentada aporta confianza a inversores, entidades financieras y potenciales socios, y ayuda a que el verdadero valor de la innovación sea reconocido”.

Titularidad y el uso de la IA
Una duda surgida a raíz del uso de la inteligencia artificial en el desarrollo de determinadas soluciones es cómo gestionar su titularidad. Ciertamente, la IA complica la reconstrucción de quién aporta cada elemento dentro de la innovación. Sin embargo, señala la consultora que el principio básico no varía.
“La IA se considera una herramienta y no puede ser inventora. Lo protegible no es el resultado por el mero hecho de haber sido generado con IA, sino una solución técnica concreta que sea nueva, inventiva y esté suficientemente descrita”, aclara.
En esta línea, no serían patentables por sí solos un algoritmo o modelo matemático abstracto, una idea general, una simple propuesta generada por la IA. Lo relevante, son las aportaciones intelectuales de las personas que están detrás de ese desarrollo.
El error más común
En cualquier caso, el mayor fallo que puede cometerse con los activos intangibles es no tenerlos identificados correctamente o pensar que están bien protegidos cuando, en realidad, no lo están.
“Una buena due diligence empieza por identificar los activos estratégicos, acreditar su titularidad y demostrar que la empresa tiene capacidad para explotarlos y defenderlos en el mercado”, concluye Chaves.
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