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Helena Sempere
Helena Sempere Empresaria, pedagoga, consultora y formadora especializada en estrategia, organización y eficacia empresarial

Los puntos ciegos del emprendimiento

Esta experta habla de lo que no nos cuentan cuando vamos a emprender, que necesita una gran motivación y compromiso que le dé sentido a lo que hagamos.

10/02/2024  Redacción EmprendedoresFirmas
Los puntos ciegos del emprendimiento

En la era de la digitalización, la conectividad y el gran acceso a la información que tenemos, es más fácil que nunca desarrollarnos como profesionales, obtener conocimientos específicos y abrirnos al mundo con lo que sabemos hacer.

También hoy es más importante que nunca, para una sociedad que está al límite de quemarse y con graves problemas de salud mental, poder tener trabajos que permitan conciliar, con horarios flexibles y que el bienestar emocional sea más importante que el sueldo económico.

No es casualidad, entonces, que podamos creer en la falacia de emprender como solución a estos conflictos ante el paradigma laboral actual.

No obstante, emprender no es solo “hacer lo que sabes hacer y enseñarselo al mundo”. Esta idea puede ser muy romántica y, si bien en esencia podría parecerse a eso, la realidad del día a día y de la práctica son totalmente distintas.

Hacer de una idea un negocio va mucho más allá.

El primer punto ciego

Lo que no vemos o lo que no nos cuentan es que, para empezar, emprender necesita de una gran razón. Una motivación suficientemente grande que le dé sentido a lo que hagamos  y con la que estemos realmente comprometid@s.

Para que, cuando las cosas tambaleen, que lo harán, sigamos creyendo en lo que hacemos y porque tengamos una razón inquebrantable.

Veo muchas personas que emprenden por necesidad, por idea romántica o por, simplemente, pensar que ganarán mucho dinero y trabajarán muy poco.

Si bien es más fácil que nunca darse a conocer y tener un negocio online, el sembrar, esforzarse, echarle horas, aprender mucho y cometer errores, no te lo quita nadie.

El segundo es la autogestión

Venimos de unos horarios marcados desde que somos pequeños. No estamos acostumbrad@s a pensar en qué vamos a dedicar nuestro tiempo.

Mucho menos, en qué objetivos tenemos.

Porque siempre hemos hecho lo que nos han marcado. O bien el currículum escolar. O bien la empresa por la que hemos trabajado.

Así que lo primero que pasa al emprender, como es normal, es que no sepamos por dónde empezar. Ni en cuestión de tiempo ni en cuestión de conocimientos.

La autogestión es el pilar fundamental de un emprendedor, y es lo que marcará la diferencia  entre el que conseguirá ciertos objetivos o el que no.

Así que para emprender, desde mi experiencia y punto de vista, lo primero que se necesita es cierta capacidad y habilidad de autogestión, disciplina y mentalidad de liderazgo.

Porque tendrás que decidir, tendrás que priorizar, tendrás que controlar tu tiempo, saber qué es lo importante de lo que no, tendrás que dirigir.

No digo que las personas que no sean así no puedan emprender. Lo que digo es que para emprender se necesitan este tipo de capacidades (entre muchas otras), y una persona que no las tiene, debe tener muy claro lo que le espera para poder decidir si quiere estar en este lugar.

Si las personas desorganizadas, caóticas y divagantes emprenden, deben saber que necesitarán desarrollar o trabajar todas estas capacidades para que su emprendimiento prospere.

Siguiendo en esta línea, también es más fácil que nunca creer que todo está a un paso inmediato de conseguirse, que con un ordenador podemos hacer todo lo que nos propongamos y caer en la trampa del fácil y rápido.

Emprender es un cambio radical en la forma de pensar y de hacer a la que estamos acostumbrados. Son muchos aprendizajes nuevos, no solo en conceptos teóricos sobre conocimientos específicos, si no también aprendizajes de desarrollo profesional y crecimiento personal.

Emprender es un camino largo, de fondo, en el que debes tener mucho pulmón y unas buenas piernas que te sostengan.

Hacer de una idea una empresa, no se consigue de hoy para mañana y veo muchos emprendedores con ideas muy buenas, pero con muy poca paciencia.

El tercero: impaciencia y pensar que todo es rápido y acelerable

Si lo piensas, es normal, porque es cómo nos están educando.

Nos han enseñado que no hace falta esperar, porque la velocidad es lo que marca la diferencia ahora.

Cuánto más rápido eres, menos competencia tienes.

Cuánto más rápido seas, más mundo te vas a comer.

Y, claro, esperar mínimo dos años para que nuestra idea se convierta en un negocio que empieza a dar sus frutos se convierte en una barbaridad.

Ser pacientes, entender que hay que dejar que el proceso siga su curso, sin alterarlo o acelerarlo, dejar que las cosas vayan al ritmo que deben ir (ni más ni menos), y entender que el tiempo es un factor crucial en el desarrollo de un negocio, hoy en día, es muy difícil de encontrar.

Vivimos en un mundo basado en la cantidad.

Así que cuánto más podamos hacer, más ganaremos.

Bien, pues lamento decir que esto, si bien en el mundo de algunos negocios puede funcionar, no es la regla general para todos.

Y, menos, teniendo en cuenta que hay negocios que dependen del trabajo de personas.

Si aceleramos demasiado, si forzamos demasiado la máquina, si empezamos a sobrecargar de tareas para que los objetivos se consigan más rápidamente y los resultados se multipliquen en el menor tiempo posible, en muchas ocasiones, esto es una muerte anunciada.

Crecer solo a base de aumentar velocidad de producción y reducir costes, quemará la máquina.

Así que si queremos un negocio próspero, que dure años, que vaya dando sus frutos y que vaya creciendo a un ritmo constante y bien, debemos ser pacientes.

Debemos entender el proceso de las cosas.

Debemos saber que hay cosas que no pueden ir más rápidas.

Y que los negocios, muchos de ellos, están basados en personas que tienen las capacidades que tienen y no se pueden multiplicar.

Y el cuarto: el mundo de las redes sociales

Aunque nos han vendido que son imprescindibles para tener un negocio, para llegar a todo el mundo, para generar comunidad y para vender, también es cierto que este tipo de plataformas ganan dinero a costa de nuestra atención.

Cuánto más tiempo pasamos en una red social, más dinero ganan las grandes empresas que se dedican a crear este tipo de plataformas.

Debemos ser muy conscientes de ello, porque nos están robando la atención y el tiempo a pasos agigantados y no nos estamos dando cuenta.

No digo que no debamos utilizarlas.

No digo que no sirvan.

Digo que nuestros problemas de concentración, atención y falta de tiempo, viene dado en gran parte porque estamos demasiado distraídos con este tipo de plataformas.

Y debemos saberlo.

Que no es que nos falte tiempo.

Es que nos sobran muchas distracciones que no estamos viendo ni controlando.

Y, este es un punto muy importante para el desarrollo de un negocio.

Cada vez más tenemos mayor dificultad para concentrarnos, trabajar en profundidad y poder pensar con claridad.

Y, eso, afectará directamente a nuestro rendimiento, nuestra energía y nuestra efectividad.

Cuánto más dominemos esto, cuánto más conscientes seamos de las distracciones que tenemos y consigamos mantenerlas a raya, mayor capacidad de desarrollo del negocio tendremos y, por ende, mayor rendimiento y optimización de nuestro tiempo y energía.

En conclusión, emprender no es una tarea fácil ni un juego al que debamos entrar si no somos suficientemente conscientes de lo que supone.

Y, aunque haya muchas cosas que no sabremos hasta que nos las encontremos en el camino, hay muchas otras que sí podemos conocer de antemano para poder elegir a conciencia qué queremos hacer.

En este sentido, si emprendemos desde un punto de vista de conciencia máxima y teniendo en cuenta ciertos puntos ciegos, emprender, hacer crecer un negocio y ver cómo va dando sus frutos, pese a todo el esfuerzo, tiempo y dedicación que requiere, puede convertirse en una experiencia altamente gratificante.

Helena SempereEmpresaria, pedagoga, consultora y formadora especializada en estrategia, organización y eficacia empresarial