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Slava Bogdan

СEO y fundador de Udora

La inteligencia artificial ya decide qué marcas ven tus clientes. ¿Está la tuya?

La decisión de compra ya ocurre en una conversación con una máquina y la mayoría de las empresas ni siquiera lo saben

La inteligencia artificial ya decide qué marcas ven tus clientes. ¿Está la tuya?

Llevamos años escuchando que el comercio digital lo cambia todo. Pero lo que está ocurriendo ahora es de otra naturaleza. El proceso solía ser familiar: el usuario abría Google, aterrizaba en una web y allí, entre fichas de producto y comparativas de precio, tomaba su decisión.

Cuando la IA cambia el escaparate

Hoy, ese recorrido lo delega, en su gran mayoría, a un modelo de inteligencia artificial que busca, filtra, compara y recomienda según preferencias que el propio consumidor apenas había sabido formular. El escaparate ha cambiado de sitio. El problema es que la mayoría de las empresas no se han dado cuenta.

En marzo de 2026, OpenAI cerró su función de compra directa dentro de ChatGPT apenas seis meses después de lanzarla. Con toda la red de comerciantes de Shopify detrás, solo una docena de negocios llegó a activarla.

Los usuarios investigaban, comparaban, preguntaban dentro de la plataforma, pero salían a completar la compra en otro sitio. La lectura apresurada fue que el experimento había fracasado.

Decisión vs. transacción

La lectura correcta es la contraria: lo que OpenAI identificó es una ruptura estructural en el proceso de compra moderno. La decisión se toma en la IA. La transacción ocurre en otro lugar. Son dos momentos distintos, y confundirlos es el error más caro que puede cometer una empresa hoy.

Los datos respaldan esta lectura con una contundencia difícil de ignorar. El tráfico hacia webs de comercio procedente de herramientas de IA generativa creció casi un 700% durante las navidades de 2025, según Adobe Analytics, y estos visitantes convirtieron a una tasa un 31% superior a la de cualquier otra fuente.

Gartner prevé que el volumen de búsquedas tradicionales caerá un 25% antes de que acabe este año, a medida que los chatbots absorben consultas que hasta ahora iban a Google.

Este cambio no solo es visible en Estados Unidos. En Europa, el tráfico de referencia de herramientas de IA ya se ha triplicado en los últimos meses, y los primeros estudios sugieren que podría superar a la búsqueda orgánica tradicional en los próximos años.

El tráfico se ha desplazado

El tráfico no ha desaparecido: se ha desplazado. Y en ese desplazamiento hay un orden nuevo que todavía no está disputado del todo.

Los grandes operadores ya están moviéndose. En España, Inditex (a través de Zara) se ha convertido en un ejemplo destacado de cómo la visibilidad de marca se está trasladando a los sistemas generativos.

Según el estudio Brand Visibility in Generative AI (Buzz, 2026), Zara aparece en el 45% de las respuestas generadas por IA a consultas sobre moda femenina en España.

Sephora lanzó en marzo su integración con ChatGPT conectando los perfiles de fidelización: el cliente recibe recomendaciones basadas en su tipo de piel y su historial real, no en lo que el algoritmo supone sobre alguien como él.

Shopify, por su parte, activó por defecto los llamados Agentic Storefronts para que millones de productos sean visibles a Microsoft Copilot y otros modelos, manteniendo el proceso de pago en la web del comerciante. La lógica es la misma en los tres casos: ganar el momento de descubrimiento, no el de checkout.

IA para investigar compras

Y, sin embargo, casi la mitad de los consumidores ya usa la IA para investigar sus compras. Cuatro de cada diez confían más en sus resultados que en los enlaces de búsqueda convencionales, según Attes, mientras la mayoría de las empresas siguen invirtiendo en el punto equivocado del embudo.

Optimizan páginas de pago, ajustan precios, prueban nuevos textos en los botones de compra. Todo ello en la fase en la que el cliente ya llegó con la decisión prácticamente tomada, o no llegará nunca porque la IA lo llevó a otra parte.

Si un modelo de lenguaje no puede encontrar tus productos, entender sus características y construir con ellos un argumento que resulte convincente, has perdido al cliente antes de que haya visto tu oferta. Y lo más inquietante es que nunca lo sabrás: ese cliente sencillamente no aparecerá en tus métricas.

El poder del GEO

La respuesta no es técnicamente complicada, pero exige un cambio de mentalidad. La Optimización para Motores Generativos, lo que en el sector ya se llama GEO, consiste, en esencia, en hacer que tus productos sean comprensibles para una máquina que tiene que hablar de ellos con personas. Descripciones precisas, atributos bien definidos, casos de uso concretos.

Las marcas que han trabajado en esa dirección están registrando hasta un 150% más de menciones espontáneas por parte de los modelos.

Y cuando la IA ha iniciado esa conversación con el cliente, la página a la que llega tiene que recoger exactamente el hilo donde lo dejó: si hay discontinuidad entre lo que la IA prometió y lo que el usuario encuentra al aterrizar en tu web, el pedido se pierde igual que si nunca hubiera existido.

Influir en las preferencias

Lo que está en juego es más que una cuota de tráfico. Con cerca de un tercio de la población occidental usando ya búsqueda generativa de forma habitual, los ganadores de este ciclo serán las empresas que consigan influir en las preferencias del consumidor antes de que empiece la comparación de precios.

Porque en este nuevo orden, el precio pierde peso: cuando la IA ha recomendado un producto concreto basándose en el perfil, el historial y las preferencias expresadas del usuario, la decisión ya está tomada antes de que aparezca la cifra.

Sephora estima que su integración de datos de fidelización en las recomendaciones de IA reducirá las devoluciones un 30%, simplemente porque el producto que llega a casa es el que realmente correspondía a esa persona.

La pregunta ya no es si la inteligencia artificial va a transformar cómo compran los consumidores. Eso ya está ocurriendo. La pregunta es si tu marca estará presente en esa conversación, o si habrás cedido ese espacio (de forma silenciosa, sin enterarte) a quien sí supo leer los tiempos.

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