
Claudia-Roxana Rusu
Profesora de gestión y marketing, ESSCA School of Management
Cuando la IA traiciona las identidades profesionales
Los uso de la IA pueden ser muchos, pero en los últimos tiempos esta tecnología está siendo utilizada para dar 'consistencia' a las identidades profesionales

Utilizada en el ámbito profesional, la inteligencia artificial suele percibirse como una simple herramienta.
Sin embargo, su uso puede tener un impacto significativo en la forma en que las personas construyen su identidad en el trabajo.
Los jóvenes profesionales son especialmente vulnerables y, a largo plazo, podrían tener dificultades para reconocer quiénes son realmente.
Tu currículum ha sido redactado por ChatGPT. Tu perfil de LinkedIn, perfeccionado por un algoritmo. Tus correos profesionales corregidos en tiempo real…
Las consecuencias del uso de la inteligencia artificial en el ámbito laboral no se limitan al ahorro de tiempo y al aumento de la eficiencia. Es tu identidad profesional la que se está redefiniendo. De forma silenciosa. En profundidad.
Más valdría que no ocurriera a tus espaldas.
Ser o no ser auténtico
Imagina dos candidatos a un mismo puesto. Uno ha redactado su carta de motivación a mano, con esfuerzo, utilizando sus propias palabras.
El otro ha recurrido a un asistente de IA generativa para estructurar, afinar y pulir su discurso en cuestión de minutos. ¿Cuál es más competente? ¿Cuál es más auténtico? Y, sobre todo, ¿cuál es verdaderamente él mismo?
Estas preguntas afloran hoy en el corazón del mercado laboral. Cada vez más, estarán en el centro del mundo profesional.
“La inteligencia artificial generativa es una categoría de IA que se centra en la creación de datos, contenidos u obras artísticas de forma autónoma. Se diferencia de la IA clásica, que se concentra en tareas específicas como la clasificación, la predicción o la resolución de problemas. La IA generativa busca producir nuevos datos que se asemejan a los creados por los seres humanos, ya sea en forma de texto, imágenes o música”, señala un artículo publicado por Big Média.
El auge fulgurante de las herramientas de IA generativa (LeChat, ChatGPT, Copilot, Claude…) transforma no solo la manera en la que trabajamos, sino también cómo nos presentamos, cómo evaluamos nuestras competencias y cómo construimos nuestra identidad profesional.
Así lo revela un estudio cualitativo realizado con estudiantes en formación dual y profesionales en activo de sectores muy diversos.
A través de veinticinco entrevistas en profundidad, emergió con notable frecuencia una doble tensión: la IA como palanca de profesionalización… y la IA como fuente de cuestionamiento personal.
¿Quién habla?
La identidad profesional no es un dato dado. Se construye a través de las interacciones, el reconocimiento y los logros acumulados.
Desde los trabajos fundacionales del sociólogo Claude Dubar, sabemos que la identidad en el trabajo resulta de una transacción permanente entre lo que uno cree ser y lo que los demás reconocen en él.
La IA viene a perturbar esta transacción. Cuando una máquina formula por ti un argumento que no habrías encontrado solo, ¿qué queda de tu aportación real? ¿Qué dice de ti el hecho de haber sabido formular bien la pregunta?
Cuando un algoritmo optimiza tu perfil de LinkedIn para maximizar su visibilidad, ¿sigues siendo tú quien habla?
Varios profesionales entrevistados en el marco de nuestro estudio expresan este malestar con una claridad llamativa. La frontera entre asistencia y sustitución se vuelve difusa, y con ella la frontera entre competencia real y competencia simulada.
“Tengo la impresión de que, cuando utilizo la IA, mi trabajo no es honesto, que no soy realmente yo quien lo ha hecho. Delegarlo todo en una herramienta pone en cuestión mis propias capacidades y el valor que atribuyo a mi inversión personal”, dice un estudiante en formación dual en el sector financiero.
Una fuerte tensión identitaria
Este testimonio no es aislado. Revela una tensión identitaria profunda entre la identidad “para uno mismo”, basada en el esfuerzo, la pericia y la implicación personal, y la identidad “para los demás”, es decir, la imagen proyectada hacia reclutadores, colegas y clientes. La IA puede reforzar la segunda al tiempo que fragiliza la primera.
Esta fragilización es tanto más insidiosa cuanto que opera de forma soterrada. No se trata de una pérdida objetiva de competencias, sino de una erosión de la confianza en el propio valor. Lo que los psicólogos denominan el “sentimiento de autoeficacia”, teorizado por Albert Bandura, se ve seriamente puesto a prueba.
Este fenómeno tiene ya un nombre en la literatura de las ciencias de la gestión: la “amenaza a la identidad profesional”.
Un estudio internacional publicado en 2025 en la revista AI & Society confirma que cuanto más percibe un profesional la IA como una amenaza para su identidad, menos dispuesto está a adoptarla.
Paradójicamente, quienes más necesitarían dominar la IA para proteger su posición son precisamente quienes más resisten su adopción. Se genera así un doble dilema, productivo e identitario.
La autoeficacia, una creencia anclada en la experiencia
El sentimiento de autoeficacia designa la convicción que tiene una persona de su capacidad para llevar a cabo tareas determinadas. No es la autoestima en general, sino una creencia específica, anclada en la experiencia: “Soy capaz de realizar este trabajo, incluso cuando es difícil”.
El uso repetido de la IA puede erosionar progresivamente esta convicción. Varios participantes de nuestro estudio describen un fenómeno de dependencia gradual, casi imperceptible. Se empieza por revisar un correo con ayuda de la IA. Luego, ya no se sabe enviar un correo sin ella.
“Aunque confío en mí misma, tengo ese reflejo automático de ir a comprobar. Y eso genera una pérdida de confianza. Me pregunto cómo hacía antes sin la IA”. Estudiante en formación dual en una consultora de selección especializada en el ámbito de la salud.
¿Más o menos competencias?
Este testimonio ilustra un gran dilema. Concebida para aumentar las capacidades humanas, la IA puede acabar debilitándolas psicológicamente. No porque la persona pierda realmente sus competencias, sino porque deja de creer en ellas de manera independiente de la herramienta.
Este desliz resulta especialmente preocupante para los jóvenes profesionales en fase de construcción identitaria. Aún no han acumulado suficientes experiencias fundacionales para apoyar su confianza en bases sólidas.
La IA corre entonces el riesgo de cortocircuitar ese proceso de aprendizaje a través del error y la superación personal, esencial para el desarrollo de la identidad profesional.
Un artículo de Nir Eisikovits y Jacob Burley ya abordaba las cuestiones éticas planteadas por el uso de la IA en el contexto del aprendizaje universitario.
Su reflexión pone de relieve el fenómeno de la “descarga cognitiva”, en el núcleo de la desestructuración del proceso de adquisición del conocimiento.
En cambio, entre los profesionales experimentados, la ecuación parece distinta. Respaldados por un sentimiento de autoeficacia consolidado tras años de práctica, utilizan la IA como un amplificador, no como una muleta. La describen como “una versión mejorada de sí mismos”, no como un sustituto.
¿Venderse o traicionarse?
El personal branding, o marca personal, designa la estrategia mediante la cual una persona construye y difunde una imagen profesional coherente para diferenciarse en el mercado laboral.
LinkedIn es su principal escenario, pero se extiende a todo lo que construye la reputación del profesional: publicaciones, intervenciones y recomendaciones.
La IA transforma profundamente las reglas de este juego. Permite producir contenidos pulidos, perfiles optimizados y currículos sin errores, con independencia del nivel real de la persona. Democratiza la calidad superficial, pero corre el riesgo de intensificar una competencia ya de por sí feroz.
Un revelador de fragilidad
Uno de los hallazgos más significativos de esta investigación es el siguiente: lejos de inventar fragilidades identitarias, la IA actúa como un revelador.
Cuando un estudiante siente que su trabajo “no es realmente él” al utilizar la IA, suele ser una señal de que su identidad profesional aún no está lo suficientemente consolidada como para resistir la intermediación tecnológica.
Por el contrario, quienes disponen de una identidad profesional sólida, construida a partir de experiencias vividas, logros reconocidos y una trayectoria coherente, integran la IA sin perderse en ella. La describen como “una versión mejorada de sí mismos”, no como un sustituto.
Este hallazgo tiene implicaciones importantes para las instituciones de educación superior. Formar a los estudiantes en IA no puede reducirse a enseñarles herramientas.
Es necesario ayudarles, ante todo, a construir una identidad profesional suficientemente robusta para que la IA siga siendo una palanca y no se convierta en una prótesis.
Aprender a construir una identidad
Desarrollar esta identidad implica trabajar la reflexividad: la capacidad de observar las propias acciones, de reconocer lo que realmente procede de uno mismo y lo que se proyecta sobre una máquina.
También supone poner en valor las experiencias fundacionales: los fracasos, las negociaciones complejas, los proyectos llevados a término sin apoyo externo.
Para los aficionados a la ciencia ficción y los demás, la cuestión no es tanto saber si la IA “va a quedarse” con los empleos. Es mucho más sutil y urgente: ¿va la IA a vampirizar las identidades profesionales de las personas?
Este artículo se basa en un estudio cualitativo realizado entre diciembre de 2025 y enero de 2026, apoyado en 25 entrevistas semiestructuradas en profundidad con estudiantes en formación dual y profesionales en activo (seguros, finanzas, comercio, derecho, management, tecnología).
Los tres autores de este artículo de opinión agradecen a Yaël Salomon, estudiante del Inseec Grande École, su contribución a la recopilación y transcripción de los datos empíricos en los que se fundamenta este estudio:
Claudia-Roxana Rusu, profesora de gestión y marketing, ESSCA School of Management
Youssef Souak, Doctor, profesor adjunto, INSEEC Business School, INSEEC Grande École
Demba Ousmane Diouf, profesor titular de marketing, PSB Paris School of Business
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