
Irina García
Directora de Operaciones Locales (ES, IT, NL y mercados de expansión) en Xolo
La burocracia, el primer obstáculo para emprender en España
Esta experta explica por qué en España sigue siendo tan difícil hacerse autónomo y cómo la burocracia y la regulación afectan a los nuevos emprendedores

Cada año, miles de personas deciden poner en marcha un proyecto propio. Nunca ha sido tan sencillo encontrar clientes, vender por internet o acceder a herramientas que antes estaban reservadas para grandes empresas.
Sin embargo, el primer gran obstáculo llega incluso antes de empezar a trabajar: la complejidad administrativa de hacerse autónomo. Muchos autónomos descubren entonces que uno de los mayores retos de empezar no está en validar una idea de negocio o conseguir los primeros ingresos, sino en entender cómo cumplir con sus obligaciones fiscales desde el primer día.
La burocracia sigue siendo, en demasiadas ocasiones, una barrera de entrada.
Desde nuestra experiencia en Xolo acompañando a miles de autónomos, hemos comprobado que buena parte de esas dificultades no nacen cuando el negocio ya está en marcha, sino incluso antes de emitir la primera factura.
Muchas personas creen que hacerse autónomo consiste en rellenar un único formulario, cuando en realidad hay que realizar distintos trámites y configurar correctamente la actividad desde el principio.
Dedicar tiempo a elegir bien la actividad y revisar las ayudas disponibles antes de darse de alta suele evitar muchos problemas posteriores. Son decisiones que condicionan las obligaciones futuras y que, si se toman mal, resultan mucho más difíciles de corregir.
Esa sensación de complejidad tampoco desaparece una vez realizado el alta. En los últimos años, el sistema ha incorporado nuevos cambios y obligaciones que exigen al autónomo entender cómo cotiza, qué impuestos debe afrontar, cómo tiene que facturar, qué novedades debe tener en cuenta, como VeriFactu, que cambiará la forma de emitir las facturas, y en qué orden debe dar cada paso.
Para quien empieza, no siempre es fácil saber qué hacer, cuándo hacerlo y qué consecuencias puede tener equivocarse.
Sin embargo, el problema no está únicamente en la normativa, sino también en la dificultad para comprenderla y aplicarla correctamente.
La experiencia nos dice que las mayores incidencias aparecen porque muchas personas desconocen cuándo corresponde presentar cada obligación o qué decisiones conviene tomar desde el principio.
Mientras el autónomo intenta sacar adelante el negocio, la gestión administrativa queda en un segundo plano. Es ahí donde empiezan a acumularse pequeños errores que más adelante son difíciles y costosos de corregir.
Por eso, uno de los mejores consejos para quien empieza es no dejar la parte administrativa para “cuando el negocio funcione”. Es mucho más fácil configurar bien una actividad desde el principio que corregir meses después un alta mal planteada.
También conviene desconfiar de una práctica muy habitual: intentar replicar exactamente lo que hace otro autónomo, porque cada actividad tiene obligaciones diferentes.
Y, sobre todo, merece la pena resolver las dudas importantes antes de empezar o contar con asesoramiento desde el primer día. No se trata de convertirse en experto fiscal, sino de evitar errores que después consumen tiempo, dinero y muchas horas de gestión.
Esa falta de planificación suele traducirse también en un orden de prioridades poco eficaz. Una de las preguntas más habituales al empezar es cuánto se puede deducir, y es una pregunta legítima: optimizar los gastos deducibles influye directamente en lo que se paga. Pero difícilmente se aprovecha del todo sin una base ordenada detrás.
Una buena planificación fiscal empieza por hábitos sencillos: mantener la documentación al día, no dejar las facturas para el último momento, separar desde el primer día las finanzas personales de las profesionales y conocer el calendario de obligaciones. Con esa base, optimizar cada gasto tiene sentido; sin ella, es difícil que las deducciones se aprovechen bien.
Y esa buena organización no solo sirve para evitar errores; también permite aprovechar oportunidades que muchos pasan por alto. Un ejemplo es la retención reducida del IRPF que pueden aplicar determinados profesionales durante el año de inicio de su actividad y los dos siguientes, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
Son medidas que muchos desconocen y que reflejan un problema de fondo: en España sigue siendo demasiado frecuente que los emprendedores descubran las reglas del juego sobre la marcha.
Es evidente que necesitamos seguir avanzando hacia un entorno donde emprender sea más sencillo desde el punto de vista administrativo.
Simplificar los trámites y hacer más accesible la información no solo beneficia a quienes deciden trabajar por cuenta propia, sino que también favorece que más personas se animen a emprender.
Recomendados

Este experto habla de cómo se construye la confianza de un inversor en los primeros segundos de un pitch

El social commerce empieza a ganar impulso. Cada vez compramos más en base a recomendaciones reales y contenido, y menos desde lo tradicional

Este experto sostiene que España necesita más startups. Pero también necesita que sus empresas familiares den un salto tecnológico ambicioso

Emprender no es un camino de rosas, pero merece la pena intentarlo porque ese viaje nos transforma, haciéndonos mejores empresarios, mejores profesionales y, muchas veces, mejores personas
