El fenómeno del side hustle o proyecto paralelo ha sido la semilla de muchas empresas en España. Sus fundadores comenzaron ofreciendo servicios los fines de semana o vendiendo productos desde sus habitaciones para conseguir un dinero extra o resolver una necesidad personal, y han terminado al frente de compañías que facturan cientos de miles o millones de euros.
Para dar el salto de un ingreso complementario a una empresa hacen falta tres cosas. La primera es reinvertir de forma sistemática las ganancias iniciales en el proyecto en lugar de gastarlas en caprichos. La segunda, pasar de vender tiempo a construir un sistema, un producto o un modelo escalable. Y la tercera, validar el negocio en el mercado: comprobar que hay clientes dispuestos a pagar por lo que ofreces. Estos son tres casos que nacieron así.
Recomotor: seis desguaces propios para surtir de piezas usadas a los talleres
Recomotor es una empresa española y plataforma digital dedicada a la distribución de recambios de automoción recuperados (piezas de segunda mano) dirigidos exclusivamente a talleres y profesionales del sector mecánico.
Fundada en 2021 por Jan Amat y Gerard Palau, la startup funciona bajo un modelo de economía circular conectado a una amplia red de desguaces. Actualmente cuentan con seis desguaces propios, una plantilla de 120 personas y una facturación que ronda los 12 millones de euros anuales.
La chispa inicial
Fue en el año 2019 cuando Gerard Palau decidió buscar una actividad para compensar los ingresos que percibía trabajando en el sector de la automoción como mecánico profesional de competición. Se le ocurrió practicar la táctica del dropshipping basada en vender un producto sin tenerlo físicamente en stock.
Empezó anunciando gratuitamente en Wallapop motores de combustión que él no poseía físicamente. Los anuncios los subía sin precio fijado al objeto de conseguir el contacto directo del comprador para iniciar la negociación.
Cuando un comprador mostraba interés, Gerard acudía a su red de desguaces de confianza, localizaba la pieza y la vendía añadiendo un 10% de margen como comisión para su propia ganancia. La inversión inicial fue prácticamente cero euros, ya que operaba sin producto físico ni costes de almacenamiento.
Como parecía que funcionaba, al siguiente mes añadió a los motores cajas de cambio y al tercero se animó ya con todo tipo de piezas de recambio actuando como filtro de calidad. Consiguió que los desguaces lo vieran como un comercial externo, obteniendo descuentos exclusivos sobre las piezas.
Dedicación de tiempo y primera venta
Durante los primeros meses Palau dedicaba entre 2 y 3 horas diarias a esta actividad fuera de su jornada laboral. A los tres meses de arrancar, la primera etapa ya generaba unos 10.000 euros en ventas mensuales, con un beneficio neto cercano a los 1.000 euros que apenas alcanzaba para cubrir la cuota de autónomos y los gastos operativos de gestoría y teléfono. La alta demanda desbordó su capacidad de gestión manual como freelance, lo que le llevó a contactar con Jan Amat, en aquel momento CEO de Traspacar, una gestoría digital de vehículos.
Punto de inflexión y consolidación
Jan Amat percibió de inmediato el potencial de escalabilidad del modelo. Después de tres meses colaborando en sus ratos libres, decidió dejar su puesto directivo para constituir formalmente la empresa al 50% junto a Palau en 2021. Lo hicieron con el nombre de Alcomotor que al poco tuvieron que cambiar por el de Recomotor porque la marca original ya estaba registrada.
Durante el primer año de dedicación plena, Jan trabajó sin percibir salario y en el segundo año ambos asignaron un sueldo equivalente al Salario Mínimo Interprofesional, destinando todo el flujo de caja a la reinversión. Los costes se redujeron al mínimo trabajando primero desde casa y compartiendo, después, un espacio en un coworking municipal en Lleida por 150 euros al mes.
Aprovechando su experiencia en la gestión y dirección de empresas, Amat se encargó de diseñar una plataforma novedosa y transformarla en un modelo corporativo escalable mientras Palau –a full con el proyecto y todavía cotizando en el régimen de autónomos– ponía el foco en la homologación y el control de calidad de las piezas que seguían anunciando en Wallapop.
Dificultades y errores
El camino estuvo lleno de baches. Al mes de dejar Amat su trabajo, Wallapop les bloqueó y baneó la cuenta por uso comercial no permitido. La nueva situación les llevó a dejar atrás el enfoque inicial y pivotar hacia un modelo de marketplace digital estándar en la web orientado a la venta de piezas de recambio para particulares acompañado de un fuerte soporte de atención telefónica.
Tampoco esto funcionó. Ni entraban apenas clientes ni eran los particulares los más preocupados con la garantía de las piezas recuperadas, algo que sí interesaba mucho más a los talleres mecánicos y concesionarios.
Tras analizar el mercado, ejecutaron un nuevo pivotaje estratégico orientando la plataforma de manera exclusiva al mercado B2B y apostando por un sistema de aprovisionamiento más ágil mediante un canal directo de WhatsApp para los profesionales del motor (talleres mecánicos). Arranca entonces el despegue definitivo de Recomotor.
Con el nuevo modelo lograron cerrar el año 2021 con un millón de euros facturados y un 15% de comisión; 3 millones de euros y un 20% de comisión al año siguiente. En 2023 ponen en marcha el cuarto pivotaje con la compra de su primer desguace hasta los seis que tienen en la actualidad.
Aprendizaje
Del sueldo actual de los fundadores, Jan Amat no habla, aunque sí señala que hay al menos 5 empleados de la compañía que cobran más que ellos. No se queja después de haber estado cobrando 1.000 euros como CEO estando ya próximos a facturar los 3 millones.
Con visión en el largo plazo, la obsesión durante los primeros años fue reinvertir todo lo facturado antes que generar beneficios. Así es como han conseguido llegar hasta donde están hoy y atraer inversión por más de 6 millones de euros.
No obstante, como consejo para futuros emprendedores que decidan seguir sus pasos, Amat resume su experiencia de forma tajante: “No hay que dar el salto de asalariado al emprendimiento hasta no tener muy clara la oportunidad de negocio y validado el producto”.

OnlyGenius: de modelo de pasarela a liderar una fintech global de ‘trading’
Alex Bruña García arrancó su trayectoria profesional ejerciendo como modelo. Con este rol trabajó para dos agencias internacionales y llegó a contar con dos representantes de actores. Como el oficio no le proporcionaba continuidad económica compaginaba las pasarelas con las barras de bar como camarero.
La culminación de su carrera de modelo pareció llegar en el año 2019, cuando fue seleccionado para representar a León en Míster Internacional España. Ya entonces se presentaba como “un soñador y un luchador” pero no tardó en darse cuenta de que tampoco el seguido hasta entonces era su camino.
Arranque e inversión inicial
A los 21 años le sorprendió la pandemia y, como a muchos, con tiempo de sobra debido al confinamiento. Ahí fue cuando empezó a indagar sobre posibles formas de conseguir ingresos extra estudiando tecnología blockchain e invirtiendo en criptomonedas.
Con las ganancias que obtuvo abrió una tienda de moda femenina en León junto a su madre. Mientras atendía el mostrador, dedicaba cada rato libre -estudiando de forma autodidacta durante tres años- a operar en los mercados de divisas e índices y a formarse en programación algorítmica.
Para automatizar sus operativas sin depender de estar pegado a la pantalla, invirtió aproximadamente 1.000 dólares iniciales de sus ahorros para contratar a un programador. Tardó tres años en engrasar todo el mecanismo. Es entonces cuando pensó: “¿Si esto me está funcionando a mí, igual le puede servir a más gente”.
Así nació OnlyGenius, en marzo de 2023, después de dejar la tienda a cargo de su madre y dedicarse él a tiempo completo “a un sector que me apasionaba”. Su primera venta la cerró en un foro por unos 300 euros vendiendo una licencia de algoritmos de trading.
Dedicación completa y punto de inflexión
Al ver que los algoritmos funcionaban y generaban interés, fuera ya de la tienda dedicó durante dos años entre 10 y 12 horas diarias a impulsar el nuevo proyecto. Toda la facturación inicial se reinvirtió íntegramente en desarrollo, lo que permitió autofinanciar la creación de dos nuevas verticales B2B: OnlyTrade (plataforma de negociación) y DashProp (infraestructura de riesgo y CRM).
Actualmente, OnlyGenius Global se ha transformado en un grupo tecnológico con sedes en León y Chipre que ofrece software e infraestructura para brókers, empresas de fondeo y traders particulares. Cuenta con más de 160 clientes en cuatro países y prevé cerrar 2026 con una facturación de siete dígitos. Además, en septiembre de 2026, un fondo de venture capital adquirió el 30% de OnlyTrade y DashProp.
Dificultades, errores y aprendizaje
Uno de los principales baches fue la complejidad técnica y la dificultad para encontrar perfiles altamente cualificados en lógica y matemáticas. Además, como Bruña explica, el camino de conseguir rentabilidad constante en trading requiere un control psicológico severo y estabilidad económica ajena a las operativas.
Sobre las claves de su éxito, Alex enfatiza: “Estudiar mucho, trabajar mucho y, sobre todo, rodearme de gente que sabía más que yo”. Ahora dice que ha aprendido a trabajar de otra forma. “Está casi todo delegado y tengo un equipo que entiende los sistemas mucho mejor que yo”, concluye.

Cigarrones Cordobeses: de la industria química a alquilar remolques agrícolas
Bernardo Cánovas Crespo había desarrollado toda su carrera profesional trabajando por cuenta ajena para distintas multinacionales relacionados con el sector químico. Cuando su madre le pidió gestionar la finca familiar de olivares en Córdoba, se dio de alta en el RETA para compaginar la tarea con su trabajo.
Para facilitar la descarga en altura de la cosecha, compró un remolque agrícola elevador (conocido en la zona como cigarrón) por unos 12.000 euros. Tras usarlo únicamente durante 15 días en la campaña de la aceituna, se dio cuenta de que la máquina quedaría parada el resto del año.
El primer paso
Coincidió al tiempo con Manuel Carvajal, CEO y fundador de Bueydu, quien le habló de su marketplace dedicado, entre otros artículos, al alquiler de maquinaria. Al final Cánovas decidió aprovechar la plataforma para ofrecer en régimen de alquiler el cigarrón que acababa de comprar para amortizar el gasto.
Fijó un precio de 59€ al día por alquilar el remolque, entre 1.500 y 1.800€ al mes. En apenas temporada y media no solo había recuperado la inversión, sino que también había logrado ingresos adicionales con una máquina, que de haberla arrinconado hasta la siguiente campaña de la aceituna, habría tardado años en amortizar.
El punto de inflexión
Al constatar el éxito económico de la operación, Cánovas dejó su empleo por cuenta ajena y fundó en julio de 2024 la empresa Cigarrones Cordobeses S.L., adquiriendo cuatro remolques más destinados al alquiler.
En poco más de dos años, la flota ha pasado de cinco a las 20 unidades que tiene hoy, posicionándose como category killer en este mercado. Con una facturación por remolque de entre 8.000 y 11.000 euros por temporada, la compañía genera más de 200.000 euros anuales.
Algunas barreras
Cuenta Cánovas Crespo que la empresa la tiene registrada bajo el epígrafe del IAE correspondiente al de ‘alquiler de maquinaria y equipo agrícola’ y que la intención es seguir creciendo. Reconoce, no obstante, que no es todo tan sencillo como suena.
Lo primero que ha necesitado ha sido una nave de grandes dimensiones para almacenar la maquinaria mientras permanece inutilizada y que, a la hora de ponerla en alquiler, hay que tener en cuenta la depreciación de estos activos con el paso del tiempo. Otro inconveniente que señala es la temporalidad, dado que no es una maquinaria apta para cualquier cultivo.
En cuanto a la forma de proceder, piden siempre una señal de reserva al arrendatario y firman un contrato asignándole una matrícula y unas fechas de uso. El transporte y la fianza corren por cuenta de quien lo alquila. Con el resultado obtenido no puede estar más contento.
“Empezamos buscando simplemente cómo amortizar una máquina parada que había costado 12.000 euros y hemos terminado creando un negocio que funciona y no para de crecer”, resume Cánovas Crespo.