El sector del transporte aeronáutico se caracteriza por grandes y caras infraestructuras. Los costes de entrada son tan elevados que crean un mundo donde solo caben unos pocos y gigantescos competidores. Euroairlines nació precisamente en ese contexto y con una curiosa particularidad: convertir un legado familiar en uno empresarial.
La compañía, impulsada por Antonio López Lázaro junto a sus hermanos, responde a este planteamiento. Euroairlines se encuentra en medio de un gran proceso para crear un negocio global de distribución aérea. La hoja de ruta para lograrlo está clara: conectar aerolíneas con nuevos mercados y apostar por la tecnología para crecer sin aumentar costes.
La trayectoria de Euroairlines
La compañía nació en el año 2000 como un operador aéreo comercial español dedicado tanto al transporte de pasajeros y mercancías, centrándose en Europa y el norte de África. En 2018, Antonio López Lázaro y sus hermanos adquirieron la compañía con una idea diferente: utilizar la estructura y la licencia existentes como punto de partida para un negocio de distribución aérea internacional.
Para ello, Euroairlines establece acuerdos con compañías aéreas y facilita que sus ofertas se distribuyan en otros mercados. En palabras del CEO, es una forma de «pivotar» sobre el negocio original para construir una nueva compañía.
El nicho de mercado es claro: hacer llegar el contenido de las compañías aéreas a más mercados y canales sin que estas tengan que desarrollar estructuras de logística propias. Euroairlines actúa como un intermediario tecnológico y comercial que conecta la oferta de las aerolíneas con una red más amplia de distribución.
Para crecer en un mercado dominado por compañías de mayor tamaño, la estrategia ha pasado por diferenciarse. «Somos el New Kid on the Block«, explica López Lázaro. Este anglicismo representa la necesidad de Euroairlines: diferenciarse para sobrevivir a unos competidores gargantuescos en comparación. Todo esto se traduce en una disposición a asumir necesidades de sus clientes que otros competidores no cubren. Así lo explica su CEO:
«Hasta ahora solo queríamos crecer porque teníamos que ocupar rápidamente una cuota de mercado y aun así seguimos siendo minúsculos en comparación. Nosotros hemos facturado en torno a 25 millones el año pasado. El siguiente está en 500 millones y el siguiente es un billón».
El crecimiento ha sido, precisamente, una de las prioridades de Euroairlines durante sus primeros años bajo la nueva dirección. La compañía asegura haber facturado alrededor de 25 millones de euros en 2025. La cosa no termina aquí, ya que prevén ser rentables a finales de este año.
El origen familiar
Antonio López Lázaro está a la cabeza de Euroairlines. Él fue el primero de los cuatro hermanos de Requena, Valencia, en entrar en el mundo aeronáutico. Sus inicios se remontan a los noventa, cuando se trasladó a Madrid para estudiar Ingeniería Aeronáutica. A partir de ahí, hizo carrera en grandes compañías como Airbus, Iberia, Pullmantur e Iberojet.

No obstante, la idea de montar un negocio propio llegó junto a la triste noticia que acompaña a las herencias. El fallecimiento de su padre en 2015 fue el hecho que aceleró el proyecto empresarial de los hermanos. Entonces, la familia decidió emplear ese legado, junto con su patrimonio personal, para adquirir Euroairlines en 2018. “Fue el catalizador para plantearnos el emprendimiento de una forma más seria”, señala el CEO.
A partir de ahí, la incorporación de los hermanos fue gradual, ya que todos venían de formaciones relacionadas con el proyecto, como Turismo o Derecho:
«Poco a poco, a medida que iban completando sus estudios, yo les decía: si queréis, aquí hay un ecosistema en el que hacemos muchas cosas y es interesante para vosotros».
Los cuatro comparten además experiencias internacionales, algo clave para entender el negocio. Todos han vivido y trabajado en Estados Unidos o varios países de América Latina.
El negocio de llenar huecos
Durante una entrevista que López Lázaro concedió a Emprendedores, explicó una de sus vías de negocio más peculiares. Esta consiste en aprovechar el espacio de bodega que muchos aviones dejan sin ocupar. El objetivo es generar ingresos adicionales para las aerolíneas con el mismo número de vuelos.
Antonio López Lázaro sostiene que existe un amplio margen de mejora. Según explica, una parte relevante de la capacidad de carga viaja siempre sin utilizar y lo mismo pasa si hablamos de asientos:
«La mitad de las bodegas del mundo van vacías, en aéreo. Y luego, según datos de IATA (International Air Transport Association), el 15% de los asientos también. Para eso estamos nosotros”
Este planteamiento tiene una vertiente económica y otra ambiental. Si un vuelo ya previsto transporta más pasajeros o mercancía, el consumo total de combustible no aumenta en la misma proporción. Por ello, la huella de carbono de cada viajero o kilo de carga se reduce al repartir las emisiones entre una mayor ocupación.
De cara al futuro, el objetivo pasa por escalar en tecnología, una vía con la que busca un crecimiento sin un aumento excesivo de costes. Esto busca atender la gran prioridad actual: el equilibrio financiero. “Hasta ahora solo queríamos crecer; ahora es un must estar en equilibrio”, resume López Lázaro. De momento, las previsiones de Euroairlines van en la misma dirección.