El vino siempre ha sido un producto que busca contar la historia de un lugar. Cada sitio tiene el suyo y en sus botellas guardan un poco de esa esencia que los caracteriza. En esta línea se sitúa el nuevo rosado de Pago de Tharsys. Aunque con un nombre largo, Vendimia Nocturna Rosado Fermentado en Barrica 2025 es una carta de amor a las tierras de Requena donde se produce.
Elaborado con garnacha vendimiada de noche, combina frescura, elegancia y complejidad. Estas características lo convierten en un excelente acompañante de la buena gastronomía valenciana del lugar. Con este lanzamiento, la bodega continúa poniendo en valor la personalidad de su terruño y su reciente reconocimiento como vino de pago.
Este título no es baladí, ya que obtenerlo supone una gran distinción dentro del sistema vitivinícola español. Esta denominación no solo implica calidad, sino también exclusividad. Para adquirirla, el vino solo puede producirse en zonas muy determinadas sin grandes extensiones.
Un nombre con historia
Los orígenes de Tharsys se remontan a los años 80, cuando Vicente García decidió regresar a su tierra natal para desarrollar su propia bodega. No obstante, esta no abrió sus puertas hasta 2002. Para ello, García asentó su proyecto sobre una construcción histórica que ya albergaba actividad vinícola desde el siglo XIX.

Desde sus inicios, el viticultor apostó por una filosofía basada en las producciones limitadas y la priorización de la identidad del territorio frente a los grandes volúmenes de producción. Prueba de ello es el origen de su nombre, una referencia directa a la denominación histórica de la zona y un vínculo con el pasado de su tierra.
Actualmente, la bodega está liderada por Rebeca García, hija del fundador. Desde su incorporación, la sucesora ha tratado de impulsar el legado familiar sin renunciar a una visión contemporánea.
Más que una bodega
Situada en Requena, a unos 70 kilómetros de Valencia y a 800 metros de altitud, Pago de Tharsys ha construido su personalidad en un paraje marcado por suelos calizos y un microclima que aporta frescura y equilibrio a sus vinos. La bodega familiar cuenta con una viña más bien reducida, de unas 14 hectáreas de viñedo propio. Esto respalda esa apuesta por los vinos de pago, caracterizada por la precisión y la producción limitada.
Los frutos de este trabajo llegaron en 2025, cuando la bodega obtuvo el reconocimiento oficial de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Tharsys como vino de pago. Así lo expresaba Rebeca García:
“Llevábamos más de diez años esperando este reconocimiento. Nosotros ya trabajábamos con esa filosofía, sabiendo que teníamos una identidad propia, pero ahora poseemos un refrendo oficial”.
Además de su actividad vitivinícola, Pago de Tharsys ha sido pionera en el desarrollo del enoturismo local. Cada año, la bodega recibe alrededor de 10.000 visitantes que pueden recorrer los viñedos, conocer el proceso de elaboración y participar en la vendimia nocturna. Para facilitar esa inmersión completa tan importante en este tipo de proyectos, la finca cuenta también con un pequeño hotel integrado en la propiedad.
Más allá de sus vinos, Pago de Tharsys ha construido un proyecto sincero bajo una clara filosofía: territorio, tradición y producción limitada. Un planteamiento que marca el rumbo de la bodega y su manera de entender el buen vino.