Los séniors concentran más patrimonio y son el motor del consumo
El patrimonio de los hogares creció un 80,9% entre 2002 y 2022, pero no se repartió de forma homogénea. La riqueza se concentra en hogares de renta alta y entre los séniors

El mundo ha cambiado mucho desde que comenzó el nuevo milenio. En estos años, hemos vivido muchos cambios económicos y sociales. Y la composición, distribución y dinámica del patrimonio familiar también ha experimentado transformaciones.
De acuerdo con el informe ‘Evolución de la riqueza de las familias en España (2002–2022)’, elaborado por Instituto Santalucía, el patrimonio neto medio de los hogares creció un 80,9% en términos reales entre 2002 y 2022.
Este incremento se explica tanto por el aumento del valor de los activos reales —principalmente la vivienda— como por una acumulación gradual de activos financieros.
Y eso a pesar de que el crecimiento se vio interrumpido por la crisis financiera de 2008 y por la pandemia de 2020.
Además, el estudio desvela que la crisis de la COVID-19 generó un punto de inflexión, con un fuerte aumento del ahorro financiero, en un contexto de consumo restringido y elevada incertidumbre.
Más patrimonio, pero peor repartido
El informe constata que dicho aumento del patrimonio fue muy desigual. De hecho, la riqueza ahora está peor repartida que a comienzos de siglo. “La riqueza continúa estando fuertemente concentrada en los hogares situados en los tramos superiores de la distribución, tanto en términos de valor absoluto como en composición patrimonial”, detalla.
Así pues, el 1% más rico gana peso de forma estructural, pasando del 13,3% de la riqueza total en 2002 al 21,1% en 2022. Además, la recuperación posterior a 2014 favorece especialmente a quienes ya tenían activos.
“Los hogares más ricos poseen una mayor proporción de activos financieros, presentan carteras más diversificadas y están prácticamente desapalancados, mientras que los hogares con menor riqueza concentran sus activos en la vivienda habitual y muestran mayores niveles de endeudamiento relativo”, especifica el estudio.

Los jóvenes son los que más sufren…
Asimismo, el análisis por edad muestra una estructura patrimonial fuertemente condicionada por el ciclo vital. De este modo, los jóvenes acumulan principalmente deuda, especialmente hipotecaria. Y apenas han comenzado a construir su patrimonio.
Por su parte, los hogares en edad intermedia presentan la mayor carga financiera y los niveles más altos de activos reales. Y los mayores de 65 años concentran la mayor riqueza neta, con carteras más diversificadas y bajo nivel de deuda.
Así pues, la fractura generacional se dispara. Por un lado, el patrimonio de los menores de 35 años sufrió un fuerte deterioro. Aunque su riqueza media pasó 123.476 euros en 2002 a 171.357 euros en 2008, desde entonces se ha reducido un 51,3%, situándose en 83.393 euros en 2022.
Además, el porcentaje sobre la riqueza nacional neta que acumulan los menores de 35 años cayó del 8,2% en 2002 al 2,1% en 2022.
… y los séniors acumulan más patrimonio
Por el contrario, el patrimonio de los mayores de 75 años se ha multiplicado dos veces y media en este mismo periodo, pasando de 172.087 a 450.115 euros de riqueza media. Además, el porcentaje que acumulan del total de riqueza nacional ha crecido hasta el 18,3%.
También ha mejorado notablemente el patrimonio del tramo de edad de 65 a 74 años, que ha aumentado de una riqueza media de 224.309 en 2002 (17,1% de la riqueza nacional) a 425.838 euros en 2022 (20,9%).
Aunque el grupo de edad que controla el mayor porcentaje de patrimonio nacional es el de 55 a 64 años, que concentra el 26,9% de la riqueza total, si bien su riqueza media se ha incrementado mucho menos (324.654 euros en 2002 y 393.816 en 2022).

“Las generaciones nacidas entre 1956 y 1975 (baby boomers tardíos y generación X temprana) han logrado consolidar patrimonios elevados, fruto de haber accedido a la vivienda en contextos de precios moderados, empleo estable y crédito accesible. En cambio, los millennials presentan trayectorias patrimoniales más débiles en todos los activos, con menor acceso a la vivienda, menor carga de deuda (por exclusión más que por prudencia) y una posición financiera más vulnerable”, puntualiza el informe.
“Esta divergencia intergeneracional no sólo refleja diferencias en comportamiento, sino también condiciones estructurales más desfavorables para las nuevas generaciones”, apostilla
Los séniors, motor de la economía
Como consecuencia de ello, los séniors continúan consolidando su papel como motor de nuestra economía, como contábamos en EMPRENDEDORES.
Y no sólo porque acumulen más riqueza, sino porque cada vez son un colectivo más numeroso. De este modo, las personas mayores de 55 años en España suman ya casi 17,2 millones de personas. Es decir, algo más de un tercio de la población española. Y se estima que este segmento podría suponer en torno del 38% de la población en 2030, tal y como recoge el informe ‘Silver economy y deporte. Una oportunidad social, económica y de salud’, elaborado por EAE Business School.
Asimismo, el estudio destaca que los mayores de 55 años realizan el 60% del gasto en consumo en España. Además, la riqueza financiera media de los mayores de 75 años, sin contar la vivienda, se ha multiplicado por 7 en las últimas dos décadas, pasando de 2.650 a casi 15.000 euros.
Las compañías se están dando cuenta de que el público sénior es un objetivo prioritario para su negocio. Así, 1 de cada 2 empresas ofrece ya productos o servicios dirigidos al público sénior, como recogíamos en este artículo.
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