El éxito ya no se mide únicamente en rondas de financiación, facturación o velocidad de crecimiento. Al menos, esa fue una de las ideas que sobrevoló Generación Founder 2026, el encuentro organizado por la Revista Emprendedores, con la colaboración de Holded, que reunió ayer en CUPRA City Garage Madrid a jóvenes fundadores españoles para compartir experiencias, aprendizajes y reflexiones sobre lo que significa crear una empresa.
La jornada comenzó con la bienvenida de Alejandro Vesga, director de la Revista Emprendedores, quien resumió el espíritu del encuentro en tres palabras: «Vengo a aprender». Por su parte, Ariadna Castellanos, de la plataforma de gestión empresarial Holded, quiso reconocer el esfuerzo de los protagonistas: «Os admiramos mucho, porque emprender es un acto de valentía».
A partir de ahí, las conversaciones pusieron sobre la mesa algunas de las cuestiones que definen el emprendimiento actual: desde la necesidad de lanzarse sin tener todas las respuestas hasta la importancia de construir negocios rentables, aprender a gestionar las emociones y asumir que el éxito empresarial no siempre va acompañado de la satisfacción personal.
Emprender sin permiso: aprender haciendo

El primer debate de la tarde, moderado por la periodista Ana Ávila, CXO de Wildcom, bajo el título Emprender sin permiso, reunió a Francisco Boira, cofundador de la empresa de tecnología espacial Kreios Space; Amaia Rodríguez, cofundadora de Gravity Wave, compañía dedicada a limpiar el plástico de mares y puertos y transformar dichos residuos en productos de valor y larga duración; Andy Aguilar, cofundadora de Legit.Health, especializada en inteligencia artificial aplicada a la dermatología, y Fran Villalba, fundador de Internxt, empresa de almacenamiento en la nube centrada en la privacidad.
Cuatro trayectorias diferentes que comparten un punto de partida: ninguno esperó a tener todas las certezas para poner en marcha su proyecto. «Funcionamos gracias a la ignorancia con la que empezamos. Todavía estábamos estudiando», reconoció Francisco Boira, que convirtió lo que inicialmente era su trabajo de fin de grado en un proyecto empresarial. La ausencia de grandes responsabilidades familiares y la motivación de llevar su idea a la práctica fueron determinantes para dar el salto.
Una experiencia similar a la de Amaia Rodríguez, que decidió emprender junto a su hermano siguiendo una filosofía muy concreta: learning by doing. «Nos lanzamos sin pensarlo. Nos gustaba el mar, así que decidimos que, si nos caíamos con todo, lo haríamos juntos», recordó. Fran Villalba coincidió en la importancia de dar el primer paso sin esperar a dominar todos los aspectos del negocio: «Debes lanzarte y emprender aunque no lo sepas todo, y aniemarte a aprender emprendiendo». Por su parte, Andy Aguilar explicó cómo una necesidad personal la llevó a crear una solución tecnológica en un ámbito tan complejo como el sanitario. «Hemos hecho algo imposible posible: emprender en el sector de la salud sin ser médicos, detectando una solución porque yo la necesitaba».
De crecer a cualquier precio a construir empresas rentables
Uno de los grandes puntos de encuentro entre los participantes fue el cambio de paradigma que ha experimentado el ecosistema emprendedor. Frente a una etapa en la que levantar grandes rondas de financiación y acelerar el crecimiento parecían los principales indicadores de éxito, los fundadores reivindicaron la rentabilidad, la solvencia y la sostenibilidad del negocio.
Amaia Rodríguez recordó que, cuando comenzó su aventura empresarial hace seis años, los inversores buscaban principalmente startups capaces de crecer con rapidez. Hoy, sin embargo, el escenario es diferente. «Los emprendedores debemos hacer más trabajo con los que llegan e inculcarles otras métricas. No se trata solo de volumen o facturación, sino de rentabilidad y solvencia», defendió. También señaló que, frente a la impaciencia por ampliar los equipos, ahora cobra importancia crecer en función de las propias ventas. Una visión que compartió Fran Villalba: «Antes se medía todo por el dinero. Ahora se trata de crecer de forma rentable y sostenible».
Para Francisco Boira, la financiación debe entenderse como una herramienta y no como un objetivo en sí mismo. «El éxito es hacer la vida de las personas un poco más fácil. Levantar rondas es un medio, no un fin». En el caso de Legit.Health, Andy Aguilar situó el objetivo en la combinación de rentabilidad e impacto: construir un negocio viable que, al mismo tiempo, contribuya a mejorar la atención sanitaria y la salud de las personas.
La cara menos visible del éxito: ambición, soledad y felicidad
Pero ¿qué significa realmente tener éxito cuando se emprende? Las respuestas de los cuatro fundadores demostraron que se trata de un concepto mucho más personal y cambiante de lo que sugieren las cifras empresariales. «Los emprendedores tenemos una ambición que nunca acaba. Siempre quieres más y eso hace que nunca termines de disfrutar de lo que vas consiguiendo», reconoció Francisco Boira. Una insatisfacción permanente que también identificó Fran Villalba, para quien la necesidad de alcanzar siempre la siguiente meta impide, en ocasiones, detenerse a celebrar los logros.
Amaia Rodríguez explicó que su percepción del éxito ha evolucionado al mismo tiempo que su empresa. Hoy encuentra la motivación en disfrutar del trabajo y rodearse de un equipo en el que confía. «No cambiaría mi vida por nada. La felicidad son pequeños momentos, no es constante», afirmó. Para Andy Aguilar, el éxito también tiene una dimensión personal: poder conciliar su actividad empresarial con la maternidad. «Mi éxito es poder levantarme y disfrutar de mi bebé. Tener una empresa me permite conciliar», explicó, aunque reconoció que resulta prácticamente imposible estar satisfecho con todo al mismo tiempo.
La conversación abordó también uno de los aspectos menos visibles del emprendimiento: la soledad del fundador. «Emprender es un camino solitario, aunque tengas cofundadores, porque te enfrentas a muchos problemas que no conoces y, al principio, tienes más que perder que ganar», señaló Aguilar. Rodríguez insistió en la importancia de construir una buena red de apoyo: «La soledad del empresario es real. Por eso es muy gratificante rodearte de otros emprendedores que entienden tus retos y problemas porque ya han pasado por ellos y han encontrado soluciones». Una red en la que, además de buenos inversores y un equipo sólido, considera fundamentales los círculos de confianza.

Pepita Marín: «Una de las cosas que más me apenan es no haber disfrutado del éxito»
La jornada disfrutó de una emotiva charla inspiracional, bajo el epígrafe Lo que nadie te cuenta sobre emprender de la mano de Pepita Marín, fundadora del fenómeno español We Are Knitters, junto a la periodista, Esther Molina, conductora de la jornada y CEO de Wildcom. Hace 15 años, We Are Knitters convirtió el arte de tejer en una tendencia global, conquistando mercados internacionales y creando una comunidad de aficionados en todo el mundo. De forma admirablemente honesta, Marín repasó sus años de trayectoria empresarial, reivindicando al inicio la energía y la inocencia como dos grandes ventajas de emprender joven, aunque advirtió de que la falta de madurez puede convertir la dedicación al proyecto en una obsesión difícil de gestionar. «Emprender es maravilloso y no lo cambiaría por nada», aseguró. Sin embargo, reconoció que la intensidad con la que vivió el crecimiento de su compañía terminó pasándole factura. «Una de las cosas que más me apenan es no haberlo disfrutado. Nunca lo disfruté, a pesar del éxito y de ganar dinero».
La emprendedora también habló de la importancia de relativizar los buenos momentos. «Emprender siempre tiene un condicionante de suerte. Cuando estás muy arriba no hay que creérselo mucho, porque luego llega la cuesta abajo». Entre sus aprendizajes destacó la necesidad de confiar en la intuición, especialmente durante las primeras etapas del proyecto, y cuestionó algunos de los consejos que habitualmente reciben los fundadores. Uno de ellos es la conveniencia de incorporar grandes fichajes para impulsar el crecimiento. Según explicó, estas incorporaciones pueden romper las dinámicas de equipos jóvenes y alterar aquello que ya estaba funcionando.
También advirtió del riesgo de convertir la búsqueda de financiación en una actividad permanente. Para Marín, alcanzar la rentabilidad permite mantener un mayor control de la caja y conservar autonomía en la toma de decisiones. En este sentido, insistió en la importancia de contar con conocimientos financieros o rodearse de profesionales que dominen esta área. Otro de los aprendizajes que compartió fue la necesidad de asumir el liderazgo empresarial y las decisiones difíciles que conlleva. «Una empresa no es una democracia. Hay que tenerlo muy claro, para bien y para mal», afirmó.
Por último, Pepita abordó asimismo el impacto emocional de su salida de We Are Knitters. Después de años de dedicación, pasó de sentirse atrapada por las exigencias de la compañía a experimentar un vacío que la llevó a iniciar un proceso de terapia y a plantearse no volver a emprender. El tiempo, afortunadamente, le ha permitido recuperar la perspectiva. «Ahora pienso en el futuro con más claridad y sé que volveré a emprender», adelantó obteniendo un gran aplauso por parte de los asistentes.

David Camprubí: saber cuándo frenar también es una forma de crecer
El encargado de cerrar las intervenciones fue David Camprubí, fundador de Newcop, empresa especializada en zapatillas y moda urbana, que compartió su experiencia construyendo y transformando un modelo de negocio en un mercado especialmente competitivo. Camprubí puso el foco en uno de los grandes desafíos de los emprendedores: encontrar el equilibrio entre la ambición y la capacidad real de crecimiento de una compañía. «Siempre te preguntan cuánto vas a crecer, pero hay veces que hay que parar y sentar las bases para volver a impulsarte. Si no, la bola se hace demasiado grande y te puede hacer caer», explicó.
Para el joven emprendedor, el objetivo ya no consiste en perseguir una valoración cada vez mayor o un éxito inmediato, sino en construir un proyecto a largo plazo. «NEWCOP es mi bebé. Queremos hacerlo disfrutar nosotros y disfrutar haciéndolo». Entre sus mayores motivos de orgullo destacó haber sabido evolucionar y transformar el modelo de negocio de la compañía para hacerlo escalable, un proceso que le ha permitido plantearse objetivos más ambiciosos incluso que cuando la empresa tenía una mayor rentabilidad.
También habló de los errores que acompañan al emprendimiento temprano. «Mi mayor error ha sido pensar que era imbatible», reconoció. Una sensación que, según explicó, puede aparecer cuando los primeros éxitos llegan a una edad muy temprana y que, en su caso, desembocó en un duro choque con la realidad del que ha extraído importantes aprendizajes. Camprubí defendió además el momento que vive el ecosistema emprendedor español. «En España hay una moda de emprender que mola mucho y de la que tenemos que estar muy orgullosos». Una tendencia que atribuyó a la aparición de referentes que han alcanzado grandes metas después de muchos años de trabajo y de «picar piedra».
De cara al futuro, identificó la internacionalización como uno de sus principales desafíos. Aunque NEWCOP nació con vocación global, advirtió de que expandirse exige comprender las particularidades de cada mercado y evitar la tentación de reproducir una misma estrategia en todos los países. «Cada país es un nuevo inicio, es como empezar de nuevo», resumió.
Una generación que está redefiniendo las reglas del emprendimiento
En conclusión, el primer encuentro de Generación Founder 2026 de la Revista Emprendedores dejó una reflexión compartida por fundadores de sectores y trayectorias muy diferentes: la ambición sigue siendo uno de los grandes motores del emprendimiento, pero ya no basta con crecer deprisa ni con alcanzar determinados hitos financieros. La rentabilidad, la capacidad de adaptación, la construcción de buenos equipos y el impacto de las decisiones empresariales sobre la vida personal ocuparon un lugar central en las conversaciones. También lo hizo la necesidad de aceptar los errores, relativizar los éxitos y aprender a convivir con la incertidumbre.
La jornada concluyó con un encuentro de networking que permitió prolongar las conversaciones fuera del escenario y compartir experiencias entre emprendedores. Porque, si algo demostraron los protagonistas de Generación Founder 2026, es que no existe una fórmula única para crear una empresa. Y que, quizá, uno de los aprendizajes más importantes consiste en descubrir que el éxito no está únicamente en llegar a la siguiente meta, sino también en saber disfrutar de todo lo que sucede por el camino.