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SpaceX apunta a una valoración de 1,75 billones de dólares: cuánto hay de realidad y cuánto de expectativa

SpaceX apunta a una valoración de 1,75 billones de dólares: cuánto hay de realidad y cuánto de expectativa

Un análisis de Freedom24 concluye que Starlink ya genera beneficios reales, pero recuerda que gran parte de la valoración depende del éxito futuro de Starship, xAI y nuevos mercados espaciales

La posible salida a bolsa de SpaceX con una valoración cercana a los 1,75 billones de dólares ha reabierto uno de los grandes debates de los mercados financieros: cómo valorar una compañía que ya ha transformado varias industrias y que, al mismo tiempo, sigue dependiendo de proyectos cuyo potencial económico aún no se ha materializado por completo.

En un análisis elaborado por Freedom24, el bróker europeo especializado en inversión y ahorro, se destaca que SpaceX representa un caso difícil de encasillar. La compañía combina negocios con rentabilidad demostrada y ventajas competitivas difíciles de replicar con apuestas tecnológicas que todavía deben demostrar su capacidad para generar valor a gran escala.

“Starlink ya ha demostrado que puede ser un negocio global con rentabilidad operativa real. Eso no es narrativa, es flujo de caja”, afirma Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia, S.L. (agente vinculado de Freedom Finance Europe Ltd. en España).

Starlink, el principal motor económico de SpaceX
Según el análisis, el negocio de internet por satélite se ha convertido en el activo más sólido de la compañía. Con cerca de 10.000 satélites en órbita y más de 10 millones de usuarios, Starlink generó aproximadamente 11.000 millones de dólares en ingresos durante 2025 y continúa aumentando su presencia en segmentos corporativos, gubernamentales, marítimos y de aviación.

Solo durante el primer trimestre de 2026, el negocio habría generado alrededor de 1.190 millones de dólares de beneficio operativo, consolidándose como la principal fuente de rentabilidad dentro del grupo.

A ello se suma el liderazgo de SpaceX en el mercado mundial de lanzamientos comerciales. Gracias al desarrollo de sistemas reutilizables y a una elevada frecuencia de lanzamientos, la compañía controla más del 80% del mercado, una posición que ha construido durante años mediante inversión, innovación y experiencia operativa.

Un ecosistema difícil de separar
Una de las críticas habituales entre algunos analistas e inversores es la conveniencia de mantener bajo una misma estructura negocios tan distintos como SpaceX Launch, Starlink y xAI.

Sin embargo, Freedom24 considera que gran parte de la ventaja competitiva del grupo reside precisamente en esa integración vertical.

Starlink puede operar con costes significativamente inferiores porque SpaceX controla el acceso al espacio. Al mismo tiempo, la propia red de satélites genera una demanda constante para el negocio de lanzamientos. Esta relación crea un círculo virtuoso que sería difícil de mantener si ambas compañías operaran de forma independiente.

Además, proyectos como Starship podrían reforzar aún más esta ventaja si consiguen reducir significativamente el coste de acceso al espacio, abriendo la puerta a mercados que hoy apenas existen, como la fabricación orbital, nuevas infraestructuras espaciales o centros de datos en órbita.

xAI: potencial elevado, incertidumbre elevada
El análisis también aborda uno de los elementos más debatidos dentro de la estructura de SpaceX: xAI.

La compañía de inteligencia artificial incorporada al grupo a principios de 2026 continúa registrando pérdidas significativas mientras invierte agresivamente en infraestructura y capacidad computacional.

No obstante, Freedom24 recuerda que esta situación no es exclusiva de xAI. Empresas como OpenAI, Anthropic o Google están atravesando fases similares de fuerte inversión para consolidar su posición en el mercado de la inteligencia artificial.

La principal incógnita no es el nivel actual de pérdidas, sino la capacidad futura de convertir esa inversión en ingresos sostenibles y rentables.

El papel de Elon Musk
Otro de los factores que los inversores deberán tener en cuenta es la estructura de gobierno corporativo.

Elon Musk mantiene aproximadamente el 85% de los derechos de voto, una situación que limita significativamente la capacidad de influencia de los futuros accionistas públicos.

Sin embargo, el análisis señala que muchas de las decisiones que han permitido a SpaceX alcanzar su posición actual fueron precisamente apuestas personales de Musk que probablemente habrían encontrado resistencia en estructuras corporativas más tradicionales.

La creación de Starlink, el desarrollo de Falcon o la apuesta por Starship son algunos de los ejemplos más claros.

Al mismo tiempo, esta concentración de poder también implica riesgos reputacionales y operativos que el mercado deberá valorar adecuadamente.

¿Qué está comprando realmente el inversor?
La cuestión central para los mercados sigue siendo la valoración.

Las estimaciones realizadas por el profesor Aswath Damodaran sitúan el valor razonable de SpaceX en una horquilla próxima a los 1,2-1,3 billones de dólares en escenarios base, una cifra inferior a la valoración planteada para la salida a bolsa.

Para Pedro Santa Cruz, la diferencia entre ambas cifras refleja una cuestión fundamental.

“Charlie Munger pasó décadas repitiendo que merece la pena pagar un precio justo por una empresa excelente. Lo que también enseñó, aunque a veces se olvida, es que ese principio exige distinguir con precisión qué parte del precio paga lo que ya existe y qué parte descuenta lo que todavía tiene que ocurrir”.

Y añade: “A una valoración cercana a 1,75 billones de dólares, SpaceX no solo refleja el éxito actual de Starlink; incorpora también una apuesta muy exigente sobre Starship, xAI y nuevos mercados espaciales que aún deben materializarse. No hay nada malo en hacer esa apuesta, pero conviene llamarla por su nombre”.

Una gran empresa no siempre es una buena compra a cualquier precio
Desde Freedom24 consideran que SpaceX ya ha demostrado una capacidad excepcional para ejecutar proyectos que durante años parecían imposibles.

La compañía ha transformado la industria espacial, ha construido una de las mayores redes de comunicaciones del mundo y continúa liderando algunos de los desarrollos tecnológicos más ambiciosos del planeta.

Sin embargo, a una valoración cercana a los 1,75 billones de dólares, la discusión para los inversores ya no gira únicamente en torno a la calidad de la empresa, sino al precio que están pagando por su futuro.

Porque, como concluye Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia, S.L. (agente vinculado de Freedom Finance Europe Ltd. en España), “Starlink ya ha demostrado que puede ser un negocio global con rentabilidad operativa real. Eso no es narrativa, es flujo de caja. Pero a esta valoración, los inversores también están apostando por una serie de proyectos cuyo éxito todavía está por demostrarse”.

La pregunta ya no es si SpaceX puede cambiar el futuro. La pregunta es cuánto cuesta hoy apostar por él.

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