IA en el trabajo: ¿A qué riesgos se expone tu empresa si se usa sin control ni formación?
Usar la IA en el trabajo nos puede ayudar mucho. Sin embargo, adoptar esta tecnología sin formación ni gobierno puede comprometer la seguridad y la transparencia de tu empresa

El uso de IA en el trabajo se ha generalizado tanto que en algunos casos prácticamente puede considerarse una compañera más, gracias a la accesibilidad de soluciones como asistentes generativos o copilotos.
Y es lógico, puesto que esta tecnología ofrece muchas ventajas: automatización de tareas repetitivas, aumento de la productividad, reducción de errores en procesos manuales, mejora en la toma de decisiones, etc.
Sin embargo, la utilización de la IA en el trabajo sin ciertos controles no está exenta de riesgos. Por eso, es imprescindible gestionar adecuadamente su uso para evitar impactos negativos en el negocio.
Principales riesgos de la IA en el trabajo
Timia ha identificado algunos de los riesgos a los que se expone tu empresa si permite usar la IA en el trabajo sin control ni formación de tu plantilla.
Exposición y fuga de información sensible
La consultora recuerda que uno de los mayores riesgos es la introducción de datos confidenciales en herramientas externas sin control, como contábamos en este artículo.
“Esto puede comprometer información estratégica, datos de clientes o propiedad intelectual, especialmente si no existen políticas claras de uso”, apunta Timia.
Decisiones basadas en información no verificada
Si los empleados no tienen una buena formación en el uso de esta tecnología corren el riesgo de confiar ciegamente en las respuestas generadas por la IA.
“Sin un criterio adecuado, esto puede derivar en errores en la toma de decisiones, afectando directamente a procesos clave del negocio”, detalla.
Deuda técnica y procesos ineficientes
Timia indica que el uso individual y no coordinado de herramientas de IA en el trabajo puede dar lugar a soluciones improvisadas y desconectadas de los sistemas corporativos. Esto dificulta su escalabilidad y genera ineficiencias a medio plazo.
Riesgos regulatorios y de cumplimiento
Este punto es especialmente relevante por las repercusiones que puede tener. “El uso de IA sin gobierno puede incumplir normativas relacionadas con protección de datos, trazabilidad o transparencia. En mercados cada vez más regulados, esto supone un riesgo significativo para las organizaciones”, expone la compañía.
Al hilo de ello, hay que recordar que la Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial, que traspone el Reglamento Europeo de IA (AI Act) al ordenamiento jurídico español, debería estar lista para el próximo mes de agosto, tal y como indicábamos en EMPRENDEDORES.
Falta de transparencia y uso sin conocimiento de los directivos
“En muchos casos, los empleados utilizan herramientas de IA sin comunicarlo a sus responsables. Esta falta de visibilidad dificulta el control, la trazabilidad y la validación de procesos, generando riesgos operativos y una pérdida de coherencia en la ejecución del trabajo”, explica Timia.
Por ejemplo, hace algún tiempo nos hacíamos eco de una encuesta que desvelaba que el 70% de los empleados que usaban ChatGPT en el trabajo lo hacían a espaldas de sus jefes.
Desde entonces, el uso de la IA en el trabajo ha ido aumentado y cada vez está más aceptado. No obstante, todavía son muchos los empleados que usan la IA en su trabajo a escondidas.
Puerta de entrada a ciberdelincuentes
La consultora advierte que el uso de IA en el trabajo puede convertirse en un vector de ataque. “Un uso no controlado puede facilitar nuevas formas de ciberataques o exposición a amenazas más sofisticadas”, remarca.
¿Cómo usar la IA en tu empresa con seguridad?
“El problema no es el uso de la IA, sino la falta de formación y de control. Sin un marco claro, los empleados pueden comprometer datos, tomar decisiones erróneas o generar procesos difíciles de gestionar. La clave está en gobernar su uso para que sea una ventaja y no una vulnerabilidad”, declara Luis Echávarri, presidente global de Timia.
Así pues, la compañía apunta algunas claves para mitigar los riesgos.
Establecer políticas claras de uso
Timia aconseja fijar unas políticas claras de uso de IA en el trabajo, definiendo qué herramientas pueden utilizarse, en qué contextos y con qué tipo de información.
Formar a los empleados
La consultora hace hincapié en que debemos formar a nuestra la plantilla para que conozca las capacidades y limitaciones de esta tecnología. “Una formación adecuada reduce errores, mejora la calidad de las decisiones y convierte a los empleados en usuarios responsables”, puntualiza.
Gobierno del dato y de la IA
Timia insiste en la necesidad de incorporar modelos de gobierno del dato y de la IA desde el diseño. “La gestión de la IA debe integrarse desde el inicio en los procesos corporativos, asegurando la calidad, trazabilidad y control del dato. Esto permite cumplir con la normativa, garantizar la transparencia y facilitar la escalabilidad de las soluciones”, especifica.
Alinear el uso de la IA con el negocio
La compañía recuerda que el uso de la IA debe responder a necesidades concretas del negocio y estar vinculado a resultados medibles.
Integrar las herramientas en el ecosistema corporativo
Timia reseña que evitar el uso de soluciones desconectadas o individuales es clave para garantizar la seguridad, la eficiencia y la escalabilidad. “Integrar la IA en los sistemas existentes permite un mejor control, mayor coherencia operativa y una adopción más sostenible”.
Liderazgo desde dirección
La consultora destaca la importancia de que la alta dirección lidere este proceso, impulsando una cultura basada en el uso responsable y estratégico de la IA.
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